Hace muuuuuchos muuuuuchos años, la tinta de calamar se usaba como pigmento… y ¡se sigue haciendo! Pero ahora ya no se seca sobre pergaminos o paredes. Sus mayores clientes, hoy por hoy, son los cocineros (o cocinillas) que se atreven con el arroz negro o los spaghetti al nero, entre otros platos. Por eso: ¿qué mejor que la tinta de este escurridizo cefalópodo, como metáfora de unión entre palabras y gastronomía?
En el proyecto GASTRO de la Cadena SER no podía faltar un blog dedicado a la opinión. Pero que por opinión no se entienda ‘crítica de restaurantes’ (que sí, que también, que alguna caerá), porque nos interesan más las anécdotas del backstage gastronómico y las vivencias, narradas en primera persona, de aquellos que tratan a diario con los protagonistas del sector: bodegueros, restauradores, artesanos… Seguir leyendo

