El pasado 22 de noviembre, Javier Olleros, un joven cocinero de O Grove (Pontevedra) desconectó el teléfono móvil después de enterarse de una noticia que le iba a cambiar la vida. Olleros sintió la necesidad de aislarse de todo lo que iba a ocurrir a partir de ese momento, como si estuviese viendo, a través de los enormes ventanales de su restaurante Culler de Pau, acercarse un tsunami por la ría.
Recogió todo y subió a casa con su hijo Antón, al que le dio de cenar. Cuando llegó Amaranta, su mujer y responsable de la gestión del restaurante, se sentaron a ver una película juntos. Todo parecía normal pero no lo era. A las 11 de la noche llamaron al timbre.
Los vinos también son víctimas de los movimientos astrales que determinan el ritmo, el desarrollo de su atmósfera, sus bases vegetativas. En este fin de otoño han brillado las estrellas Michelin, iluminando el panorama gastronómico nacional, pero para el resto de los mortales, el verdadero fiestón son las fechas navideñas.
En el Cristianismo, Jesús representa la luz en uno de los días más oscuros del año: el 24 de diciembre. Las cepas se representaban en las tumbas faraónicas como imagen del renacimiento. La viña nace y muere cada año, y su cliclo y su consumo están marcados por el calendario de las festividades religiosas.




