No voy viejo en esto de la blogosfera, aunque sí algo madurito. Señora, señor, en estos 10 años de blogging he visto de todo en esto de la blogosfera y la Internet gastronómica: lo suficiente como para llenar de anécdotas varias cenas con monjes trapenses y dejar de sobra para las copas de después. Lo bueno es ser consciente de que esto de la red –en cualquiera de las formas que adopte en el futuro– aún da para varias décadas de divertimento garantizado.
Todo bloguero veterano sabe, con todo, que la chicha está fuera del blog, como el almíbar que reborda por fuera del flan. Algo que siempre me sorprende es el tema de las recomendaciones gastronómicas. Hay mucha gente que te ve como la Pitonisa Lola o Rappel, convencida de que sabrás resolver el restaurante perfecto para su ocasión con los datos mínimos.






