¿Por qué siempre pido el único vino que no tienen en carta? ¿Tan difícil es imprimir una hoja actualizada? Igual es que tengo mala suerte, o que soy raro, siempre buscando variedades extrañas y zonas vinícolas más desconocidas. He escuchado todo tipo de disculpas, desde “justo me acaban de pedir la última botella”, hasta “es que ya no trabajamos con ese distribuidor”. ¿Y a mi qué? Yo vengo a comer, beber y pagar, y que yo sepa está en la oferta de su local, no me lo he inventado yo. Creo que me estoy volviendo un borde, un repugnante, no me quiero imaginar cómo seré dentro de treinta años… ¿Un cascarrabias?
Pero lo que peor llevo son las erratas en las cartas de vino, porque la única justificación que pueden tener es que el Word es un traidor y modificó sin pedir permiso el nombre del vino en cuestión. Aunque no sirve de disculpa porque luego hay una cosa que se llama repasar, pruebas de diseño, observar cómo ha quedado y demás minucias que son las que marcan la diferencia entre el mediocre y el profesional.





