Los navarros nunca hemos sido ni los más guapos ni los más salaos. Esto es así. Pero si de algo hemos podido presumir, además de ser toda una referencia culinaria en cuanto a productos tan emblemáticos como el piquillo, los espárragos o las alcachofas, ha sido de la altísima calidad de nuestro sistema sanitario. Que la aristocracia del país venga a curarse los dolores o que la realeza venga a palmarla ha sido, desde hace años, una carta de recomendación que nos ha situado como líderes en este tipo de servicios.
Ahora, tocados por la varita mágica de la crisis, nos hemos convertido en el hazmerreír del país por el bochornoso catering que se sirve en nuestros hospitales. A día de hoy podemos confirmar qué comida no sólo parece una mierda sino que lo es, después de que se hayan detectado restos fecales en los menús servidos por Mediterránea de Catering.
Aparecen de vez en cuando de forma inesperada, adquieren la fuerza de un tsunami y nos sorprenden y fascinan, para después desaparecer y quedar en el más oscuro de los olvidos. Los vídeos de trucos culinarios son así: nadie los pone en práctica pero todo el mundo los ha visto y pone un especial interés en difundirlos.
Intentando ir más allá de la efervescencia del fenómeno, he querido recopilar unos cuantos trucos que jamás serán usados de forma continuada en nuestras cocinas pero que tienen el mismo efecto que los cromos que intercambiábamos en el patio del cole. Y no alcanzo a entender el motivo, pero los huevos tienen un especial protagonismo en esto de la prestidigitación gastronómica.
Hace unas semanas se anunciaba la próxima entrada en vigor de una normativa que regulará el uso de las aceiteras de mesa en los restaurantes. Una buena idea, con algunas aristas, que permitirá tener la seguridad de saber qué consumimos bajo el nombre de aceite y que pondrá en valor uno de los productos que identifican nuestro carisma gastronómico.
Está por ver que la opción de las monodosis de aceite, una de las posibilidades que plantea esta norma, sea viable a nivel económico y ecológico. Aunque lo que más curiosidad me despiert, es ver cómo la picaresca se las ingeniará para sortear la inviolabilidad de los envases. Supongo que muchas almazaras ya estarán trabajando en nuevos formatos de mesa, más pequeños y manejables, para ofrecer calidad y confianza a los comensales. Deseo sinceramente que la propuesta estimule el consumo de aceite de oliva, siempre y cuando sea virgen extra… Pero, ¿cómo es posible que se legisle el contenido de las aceiteras, pero no haya ningún problema con las vinagreras?
Estoy segura que a estas horas muchas de nosotras habremos recibido felicitaciones con motivo del Día de la Mujer Trabajadora. Las redes sociales se habrán inundado ya de congratulaciones, reivindicaciones, estadísticas sobre la desigualdad todavía palpable entre géneros, y también de datos que ponen en evidencia que todavía estamos a años luz de conseguir el objetivo de la paridad entre mujeres y hombres.
No puedo dejar de sentir cierto cansancio, mezclado con un sentimiento de frustración. Cada año es lo mismo y nada cambia, o los cambios son tan insignificativos que pasan desapercibidos.
¿Te imaginas ir a un restaurante y que te inviten a abandonarlo porque no tienes clase suficiente para comer allí? Pues esto es lo que, al parecer, le pasó a un grupo de comensales, hace unos días, en un local de Viesques (Gijón). Una situación tensa que acabó en queja formal, la intervención de la Policía Local y el salto de la noticia a los medios.
De ser ciertos los hechos, a los propietarios no se les puede calificar más que de cretinos integrales, pero en el contexto de lo sucedido pone de relevancia otro tipo de problema: los cupones de descuento.
Muchos de los periodistas y comunicadores asistentes a Madrid Fusión han publicado ya sus opiniones, balances y valoraciones acerca de esta última edición. Han analizado aspectos como la calidad de las ponencias, las aportaciones culinarias de los cocineros invitados, la afluencia de público o la organización de la feria y, en general, el resultado parece indicar que el modelo de congreso gastronómico presenta un acusado desgaste.
En esta ocasión no puedo dar una opinión documentada y general de Madrid Fusión, ya que apenas he podido asistir a una minúscula parte de las actividades programadas. Pero sí he vivido, y de forma muy intensa, la novedad más representativa del programa de este año: los talleres magistrales. Un total de 17 master class de los cocineros más representativos del panorama internacional que, en un ambiente íntimo, han mostrado sus habilidades gastronómicas a un reducido grupo de alumnos. Y visto el éxito de esta iniciativa, me atrevo a afirmar que este puede ser el germen de lo que, en un futuro, serán los congresos gastronómicos.
Me he tomado la tomar la libertad de imaginaros, estos días de empachos y borracheras familiares, con poca gana de meteros un texto denso entre pecho y espalda. Vale… lo admito, yo tampoco tengo muchas ganas de escribir. Así que vamos practicar la ley del mínimo esfuerzo, y vamos a optar por uno de los clásicos de fin de año: una recopilación de ‘lo mejor’.
Ya puestos que sea de vídeos, para que la cosa sea cómoda al máximo nivel. Aquí tenéis una selección de vídeos de contenido, más o menos, gastronómico. ¡Qué lo disfrutéis y feliz 2013!









