Las clases sociales del vino

por  |  22 de enero de 2013
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Adoro hablar con los taxistas siempre que busque yo la conversación. El otro día no era una de esas ocasiones. Intentaba pasar desapercibida en el asiento de atrás,  pero el taxista observó que llevaba cajas de vinos y me empezó a contar que era un gran apasionado. Quería cobrarme, junto a la carrera, un abreviado curso sobre el vino entre semáforo y semáforo, y yo no estaba por la labor.

Intentaba sacarme información sobre variedades y marcas, a lo que yo iba asintiendo mientras intentaba llamar a alguien des de mi móvil para que me rescatara de dar una clase particular. Pero ese hombre dijo una frase que me sacó los ojos de órbita y que consiguió captar mi atención: “Cuando voy a comprar vino, utilizo siempre la misma técnica. Compro los que tienen título de marqués o de barón. ¡No fallan! Siempre están buenísimos”.

Sus ejemplos eran Marqués de Cáceres, Marqués de Riscal, Barón de Ley, etc. Un nombre noble le da al vino una credibilidad que el comprador inexperto agradece. Y supongo que lo hacemos todos en los productos que no conocemos y que tienen una palabra que nos suene o nos sugiera calidad y/o exclusividad.

Las marcas de vinos lo saben y por eso la imagen de tradición y paisaje son las recurridas. Castillo, Torre, Viña, Clos, Pago, Laderas… También los nombres latinos, como Ysios, Tarsus, o Odyseus, parecen ser parte de la tradición vínica de la antigüedad, aunque en realidad toda la cultura del vino proviene de la misma fuente (vis, en latín significa fuerza vital). En el vino, más que en otras cosas, buscamos esta distinción noble.

La mayoría de consumidores son tradicionales, por eso aún muchos de ellos rechaza el tapón de silicona. Les parece poco romántico o extraño y prefieren un mal tapón de corcho. Les da más fiabilidad sólo por la apariencia. Igual que encontrar en la etiqueta del vino las uvas más internacionales. Delante un cabernet sauvignon o un chardonnay, la gente se tranquiliza. Se imagina que es sinónimo de calidad… Pero un picapoll o una bobal les pondrían nerviosos; hasta se preguntarían si se trata una variedad blanca o tinta.

Saber que se trata de un vino envejecido también les hace catar mejor el caldo, aunque organoléticamente deje mucho que desear. ¡La  de botellas de Grand Cru que he visto en el Tallevant de París, más muertas que vivas! Los adinerados que pueden tomarse un Chateaux Latour del 1961 enseñan orgullosos la botella, aunque esté medio llena, cuando solo faltan los postres. La añada es parte de la presentación en sociedad del vino. ¡Cuántos se sienten expertos comprando un vino de una buena añada! No se preocupan, sin embargo, ni del tipo de vino, ni del trabajo de la bodega, ni del momento de consumo.

Las denominaciones de origen también atañen a estas clases sociales. Parece que hay denominaciones de primera división y otras de tercera clase. Rioja, Priorato y Ribera tienen pedigrí; Bordeaux y Champagne, estilo; Piamonte y Supertoscanos, diseño. Pero, muchas veces, la falta de criterio marca la elección de zonas famosas, y nos lleva a dejar de catar las que nos son desconocidas. El vino, como el coche o la ropa parece poder expresar la clase social. Es extraño que lleguemos a humanizar un producto que viene de la naturaleza y que le pongamos, con un título nobiliario en la etiqueta o con unas características ficticias, cierto estatus de calidad. Y todo eso sin probarlo…

 

* Foto: imagen de la tienda de vinos Lavinia (cortesía del Gastrofestival).

Acerca de Meritxell Falgueras

Soy una viña joven que crece en el Celler de Gelida, una bodega que ha dado grandes vinos durante cinco generaciones. Me han podado estudios de sumilleria y humanidades. Las lluvias han nutrido mis estancias en Italia, Estados Unidos y Francia, y han dado fruto a una vendimia excelente que ha recibido los elogios de la crítica con el premio Nariz de Oro joven promesa de Cataluña y del Estado. En vista me definen como transparente y brillante, con reflejos dorados y lágrima lenta. Un ensamblaje de letras y vinos que culminan con el paso por madera de una tesis doctoral sobre las metáforas del vino en la degustación. Tengo un bouquet de flores románticas y de fruta silvestre. En boca, muy salada, con un punto dulce y un post-gusto picante. Un vino cosmopolita que transmite a cada sorbo la joie de vivre.

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8 Comentarios


  1. Muy interesante porque es cierto, que muchas personas compran vino por etiquetas, por puntuaciones (léase casos de Pruno y ahora de Luis Cañas) sin tener mucha idea de lo que están eligiendo!

  2. Pues claro que hay que fiarse de algun sistema de puntuación! Lo mismo para regiones conocidas, marcas y bodegas, ya que todos no tenemos los recursos o el tiempo a dedicarnos a aprender de vinos, si no que nos preocupamos en disfrutarnos.

    Me parece bien que promocionen vinos y bodegas desconocid@s o nuev@s, pero atacar al cliente diciendole que no sabe elegir es una mala táctica.

    Yo voy a poner otro tópico, hasta ahora nunca he fallado con un Rioja! Y me siento orgulloso de emplear esta táctica. No hay nada peor que quedar mal con el vino.

    Espero que en vuestro próximo post podamos aprender algo los principiantes y no sirva para el regocijo de los expertos.

    • sin duda que el tema es de sumo interés. yo, por ejemplo, nunca me encuentro capacitada para pdir un vino que no haya probado y así no corro el riesgo de acabar afirmando que no me gusta nada…! eso, si sucede, sí lo sé bien.

  3. Cómo saberlo? cómo saber que vino escoger? de que manera adentrarnos en este universo si lo que tenemos a mano es una gran superficie, una gran crisis y unas grandes ganas de cobrar pero no de vender?

    A mi me gustan los vinos es después de probarlos, antes siempre estoy tomando riesgos y me gustaría por lo menos saber en dónde encontrar algo que no sea tempranillo solamente (porque lo tengo ya muy probado) pero que no me suponga decepciones demasiado consecutivas.

  4. Y de colonia, seguro que usa Barón Dandy…

  5. Esto es una mujer hecha literatura. No he encontrado nunca a nadie que se defina mejor. Nunca he visto igual comparativa. ¡Qué gran chica! Y encima entiende de vinos. ¡Qué envidia! Enhorabuena Meritxell.

  6. Hola: pues con semejante descripción, me gustaría probarte, aunque estoy seguro de que ningún caldo, por bueno que sea, estará a tu altura. Pero tenía una pregunta técnica, vulgar, elemental: ¿alguien puede facilitar una referencia de vinos asequibles al alcance de la gente corriente para poder distinguir con certeza?. Gracias.

  7. Recomiendo no rechazar los productos de las comunidades que se conoce como nacionalistas porque este es el motivo por el que estos se agrandan, principalmente por el rechazo salido del central, que no es ni más ni menos que otro nacionalismo.

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