Chicote y la profecía maya

por  |  21 de diciembre de 2012
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Querido lector, si está usted leyendo esto es que los Mayas se equivocaban y el fin del mundo no ha acontecido. Era de esperar ¿no? Claro que, si uno lee la profecía de forma adecuada (cosa que conviene hacer siempre para no acojonarse más de lo necesario), verá que lo que los Mayas anunciaron fue el fin de una era, no el fin del mundo en términos apocalípticos, y esto, con la que está cayendo, no tengo tan claro que no esté sucediendo desde hace tiempo.

Yo, mayormente, el problema que les encuentro a este tipo de exterminios programados, a parte del grave e irreparable inconveniente de que uno muere y tal, es que son indiscriminados. Terminan por igual con el pobre que tiene que sufrir a unos vecinos que cada miércoles ven La Voz a todo trapo, como al propio vecino que los aguanta. Prometen la extinción de todos los restaurantes merecedores de tal final, con sus propietarios incluidos, y también la del propio Alberto Chicote (y aquí decidan ustedes qué es lo más justo o injusto). Por eso, quizás, Pesadilla en la Cocina terminó su primera temporada ayer… y La Voz, el miércoles.

Por cierto, seguro que todos conocemos más de uno y más de dos restaurantes merecedores de sufrir la ira de los Mayas o, como mínimo, la del propio Chicote que, visto lo visto, y tal como les ha ido a algunos, tampoco hay tanta diferencia. Sin ir más lejos, un servidor vivió el sábado una experiencia demoledora en un supuesto restaurante italiano de campanillas de Barcelona, en el que tuvieron el valor de servirme un rissoto al parmigiano hecho con arroz largo vaporizado y unos espaguetis que eran fideos de arroz como los que preparan en los chinos. A diferencia de los restaurantes que visita Chicote, este es un éxito. Estaba lleno y con gente haciendo cola para conseguir mesa. Una cosa es que lo de los Mayas no sea cierto y otra que a veces no nos lo merezcamos, claro.

Sería divertido y constructivo que, de cara a su segunda temporada, Chicote no sólo acudiera a restaurantes que, básicamente, lo pasan mal porque sus dueños son un desastre, lo cual no deja de ser lógico y natural. Debería ir también a locales que son un desastre y, sin embargo, llenan cada día. En esos sitios se engaña y se da de mal comer, además, de forma muy consciente.

Ya sé que el espíritu de Pesadilla en la Cocina es que todo el mundo merece una segunda oportunidad y no educar a nadie, pero a veces el programa me parece que es como hacer burla de un ciego, que no ve porque no puede, no porque no quiere, y que no estaría de más un poco más de divulgación y de denuncia. Quizás una alianza entre Alberto Chicote y Jordi Évole podría dar sus frutos…

Pero los que sin duda han terminado más contentos de que acabe toda esta historia del fin del mundo, a parte de a los que mañana les toque el Gordo de la Lotería de Navidad (pues vaya jugarreta que justo el año que te iba a tocar, va y el mundo se acaba), son los habitantes de Bugarach, pueblo cátaro de escasos 190 habitantes del sur de Francia, en plena zona vinícola de Les Corbières, que llevaba todo el año aguantado a chiflados de todo pelaje (más bien largo) y condición (andrajosa y mentalmente inestable) que creían que iba a ser el único pueblo del mundo que se salvaría, pues en la cima del pico de Bugarach iba a aterrizar un OVNI que se los llevaría a todos y salvaría de la destrucción del planeta.

Por desgracia, al cierre de esta edición no hay noticias de que el OVNI haya aparecido. Y nada. A esperar el 2013, que parece que las palomitas van a ser tendencia (ya tiemblo)… y a que alguien se le ocurra revisar el escrito de alguna otra antigua civilización. Como ya se sabe que, por culpa del informe Pisa, que nos tiene mucha manía, el nivel de comprensión lectora por estos lares es bajísimo, seguro que se entiende una cosa por otra y a los Bugarach se la lían otra vez.

Acerca de Albert Molins

Me llamo Albert Molins Renter y, hasta donde recuerdo, siempre me ha gustado la comida y su mundo. Desde que acompañaba a mi madre al mercado y, después, compartía con ella tiempo y cazuelas en la cocina de casa, hasta que mi abuelo Joan me empezó a llevar a mis primeros restaurantes importantes o me perdía por la cocina y las cámaras frigoríficas del hotel que regentaban mis abuelos paternos. Será por eso que me gusta escribir sobre gastronomía en mi blog Homo Gastronomicus y, ahora, también aquí (donde publicaré mis caras B). Estudié Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona porque quería contar historias y en eso sigo (lo gastro tiene su relato). También estudié Ciencias Políticas pero me quedé a dos asignaturas de licenciarme... Somos gente civilizada y no vamos a hablar de ello, ¿verdad?

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1 comentario


  1. LA PROXIMA VES MAYA DEL DEMONIO TE REGALO UNA CALCULADORA Y UN CALENDARIO NUEVO PARA QUE PREDISCAS BIEN TU PROFECIA

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