El Factor QP (léase cupé) no es un eslógan promocional de alguna marca de coches o de cosméticos, sino una de las técnicas de marketing más importantes de los negocios hosteleros. Señor cocinero: olvídese de invitar a bloggers, participar gratis en actos benéficos o intentar salir en las revistas especializadas y pruebe a ensayar el Factor QP.
En Galicia somos expertos. El Factor QP es lo que también podríamos conocer como el Factor Quinto Pino. Una ley de cumplimiento casi newtoniano, que se resumiría en la siguiente información: “cuanto más alejado esté de una ciudad, más éxito tendrá entre los urbanitas”. Es decir, coloque su restaurante en una remota aldea, a la que sea necesario llegar a través de pistas estrechas, bosques espesos, un poquito de niebla y en un altozano. Si en la susodicha aldea los lobos bajan en vez de subir, además, pues mucho mejor.
El Factor Quinto Pinto se complementa a la perfección con el Factor TVALAUS, es decir, el Factor Te Voy a Llevar A Un Sitio…, que es clave para el funcionamento del Factor QP. Se trata de estimular el amor propio del guía del grupo, que se va a chulear con los amigos de su sabiduría gastronómica en términos de casas de comidas remotas. El tema guía es importante: es necesario un Cocodrilo Dundee de las carreteras que pueda presumir de un conocimiento gastronómico que-nadie-más-conoce. Despues de llevar a un grupo de 10 puede estar seguro que el Factor TVALAUS funciona. Rigurosos estudios de la Universidad Mastropiero demuestran que, mientras están comiendo, cinco de cada 10comensales piensan en traer al Remoto Lugar a su cuñado o a sus colegas del campeonato de fútbol sala. Y si es así, genial, porque el Factor TVALAUS se puede convertir en el más raro pero maravilloso Factor OVLAUS: Os Voy A Llevar A Un Sitio… ¡Y eso es mucho cash!
Y el tercer factor decisivo es el Factor AF: el Factor A Fartar. Lo mantenemos en gallego, su lengua original, porque es una característica intrínseca de estas tierras. Significaría ‘hasta reventar’. Lo importante es que despues de la gesta por los caminos estrechos y las aldeas pintorescas, a la mesa lleguen fuentes humeantes de esa comida que los ingleses denominan confort food. Raciones copiosas que alegren los mediodías de otoño o de invierno, que conviertan las comidas en un maratón y que predispongan para el ritual de la sobremesa, que a veces es casi lo más importante.
Así que señor hostelero, aquí va la fórmula del éxito: QP+(TVLAUS/OVLAUS) x AF= $$$$$
Les aseguro que en Galicia funciona. Ríanse ustedes de las listas de espera que tenía El Bulli, o las que tiene El Celler o Diverxo. En Galicia he visto con mis ojos listas de espera de 10 o 12 meses, citas que se renuevan casi automáticamente año tras año.
Si yo fuese directivo de una agencia institucional de turismo dejaría de gastar pasta en stands y en viajes promocionales de periodistas y financiaría unos trailers con contenedores que trasladasen los buenos restaurantes a los confines del mundo rural. Y si es necesario se sueltan unos lobos para dar más impresión…
* Foto: GETTY.
Acerca de Manuel Gago
Nací en Palmeira (Ribeira) en 1976, en pleno corazón de la Ría de Arousa. Desde esa me he dedicado a contar historias. Me gano la vida como periodista cultural, dirigiendo culturagalega.org y como profesor de periodismo en la Universidad de Santiago. Y llevo muchos años metido en esto del gastroperiodismo, del cual me interesa todo pero sobre todo lo auténtico y la raíz. He hecho exposiciones sobre la historia de la cocina, como 'Ao Pé do Lar', libros de gastronomía contemporánea como 'Rías Baixas Territorio Gastronómico' y desde el 2003 me dedico a estimular las papilas gustativas del personal con mis vinos, cocinas, cocineros, productos y productores preferidos en Capítulo Cero. He pasado de gourmet a activista en la cosa gastronómica: como Arguiñano, me gusta comer con fundamento, pero como diría David de Jorge, sin dar la tabarra.
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