“Cocina sin comida, comida sin cocina. Cocina en el aire. No le hace falta nada. Lo ha hecho 1.000 veces, siempre se divierte. Se nota que en sus manos siempre hay cocina. Si no le queda nada, él se lo imagina. Lo hace en silencio. En eso gasta el día“.
Podría estar hablando de Ferran Adrià y de su obsesión por la cocina. ¡Crear, crear, crear! Pero Juan José González ‘Espaldamaceta’ habla, en realidad, de sí mismo. Y es que a él le pasa con las canciones, más o menos, lo que al chef de L’Hospitalet con los platos.
Cocina sin comida, del disco ‘Miedo al silencio’ (Bankrobber, 2010), arranca con una nota de guitarra que se repite insistentemente. ¡Lógico! La letra, al fin y al cabo, habla de una obsesión.
“Con la cocina, no lo entiendo ¡pero así me entendí a mí mismo! Mi locura la comparo con la de los cocineros. Un tío que se lo pasa tan tan bien preparando un plato, que hasta sin cocina sigue cocinando. Como tú cuando no tocas ni escuchas música pero… ¡ostia! sigues pensando en canciones“.
“No se me da bien cocinar”, reconoce González por teléfono. “Pero la obsesión por la melodía también parece absurda, a veces. De hecho hay gente de mi entorno que no entiende cómo puedo ser tan feliz pasándome una tarde entera componiendo. Yo solo ahí, buscando el momento de lucidez”.
“Ferran Adrià podría ser mi referente porque he leído cosas y le he visto por la tele. ¡Como es tan famoso!”, explica Espaldamaceta. “Físicamente ya lo ves, que está obsesionado con la cocina. Incluso cuando habla, aunque no entiendas lo que dice, ya detectas la pasión“.
Juan José González cuenta que a veces se pone a tocar y ya no para hasta que le duele la cabeza. “Entonces es cuando me doy cuenta de que llevo horas sin comer y cojo una lata de atún o un yogur. Algo inmediato para poder volver a tocar”. Confiesa que cuando se reúne con amigos sí disfruta, de una buena cena. “Pero si estoy solo, no tengo paciencia. Prefiero invertir ese tiempo en tocar. Me gusta mucho más“.
“Si a un cocinero se le estropea el radiocasete del coche, igual no lo arregla porque no le interesa. A un amigo mío le pasó algo así. No tenía ningún aparato con el que escuchar música: ni en el tractor, ni en casa, ni en el coche… ¡Algo inconcebible, para mí! Pero cada uno tiene sus obsesiones. De eso hablo“.
Más allá de lo que diga la letra, Cocina sin comida es una de las canciones preferidas del público de Espaldamaceta. “Gusta porque empiezo muy grave y luego hago cantar a la gente”, cuenta González. Los coros que suenan al final de la cación son de Manel, uno de sus bandas favoritas junto a Nick Drake, Radiohead, La Iaia, Za! o Nisei.
Pero además de ser un obseso de la música, Espaldamaceta es maestro de escuela y vecino de Tarragona. Se declara fan del gazpacho de su suegro (“lo hace con tomates ecológicos”) y también amante del chocolate y los restaurantes en los que te tratan bien (“no valoro solo la comida”). Pero su especialidad es solo media especialidad: “la mitad de la tortilla de patatas que preparo con mi mujer”, comenta entre risas.
Espaldamaceta ha editado ya tres discos y un EP (todos con el sello indie Bankrobber), y canción a canción, desde la irresisitible Y no voy a darte más (Madera y poca luz, 2008) hasta la versión de Los Planetas Mil millones de veces (Cae algo al suelo, 2010), ha ido haciéndose un hueco entre los grandes de la canción de autor. Y es que, si a alguien le gusta Silvio Rodríguez, Micah P. Hinson, Paco Ibáñez, Damien Jurado o Depedro, lo lógico es que también le guste Espaldamaceta.
Canciones tristes, cadencias lentas, arpegios sencillos. Sus señas de identidad son una voz profunda y una guitarra con cuerdas de nailon. “Para mí es reparador”, explica. “Pero ahora estoy intentando cambiar un poco. Busco un estilo un poco más rabioso”. El cuarto disco de Espaldamaceta, que está en fase de grabación, será distinto, más eléctrico.
- ¿Nos recomiendas un restaurante?
- El japonés de Tarragona… ¿Shakira? ¡No! Que esa es la cantante… ¡Sakura! Sakura…
* Foto: Pablo Zamora (cortesía de Bankrobber).
Acerca de Carlos G. Cano
Periodista de Barcelona que, después de un par de años como free-lance en Centro América, aterrizó en Madrid para hacer el Máster de EL PAÍS... ¡y se quedó! Le encanta escudriñar las rendijas por las que la cocina se cuela en la vida de la gente, y entiende la gastronomía como un vector más de la cultura pop. Se rumorea que no cocina del todo mal pero él prefiere comer y, cuando un plato le gusta mucho, cierra los ojos para disfrutarlo sin distracciones. Actualmente coordina GASTRO en la web de la Cadena SER.
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