Aquí zampabollos, allí ‘arepacontodo’

por  |  28 de septiembre de 2012
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Ni todo el monte es orégano ni todo el mundo come pan. En toda América Latina, surcada por la cultura del maíz desde los tiempos del Popol Vuh en el que Miguel Ángel Asturias se inspiró para su novela Hombres de Maíz, la costumbre no es acompañar las comidas con pan, sino con cualquier tipo de masa cocida hecha de maíz. Por ejemplo: las arepas.

Y si se me permite, las arepas tienen su miga. Sobre todo por lo disputado de su nacionalidad. Hay una cruenta pugna, que roza lo bélico, entre Venezuela y Colombia por apropiarse de su patria potestad. Los venezolanos la reivindican encarnizadamente como suya y acusan a los caliches de robársela; los colombianos, a su vez, acusan a los venecos de exactamente lo mismo. Culaquier día de estos, la OEA interviene en el conflicto. Pero mis experiencias con las arepas son enteramente venezolanas mediante matrimonio católico, apostólico y romano, así que para mí son y serán siempre venezolanas.

Así pues, la arepa es el pan de los venezolanos, presente desde el desayuno hasta la cena y muy incrustada en su cultura. Se hacen con harina de maíz precocida que se mezcla con agua y sal, hasta obtener una masa que se cocina, tratando de que no queden caretas (quemadas), en el budare (una plancha circular de hierro o arcilla) aunque también se pueden hacer en sartén y hasta existe la Tostiarepa: la versión venezolana de nuestra sandwichera eléctrica.

Después se abren y se rellenan al gusto, pero también se pueden comer solas o untándolas con mantequilla o (mejor) con natilla (en Venezuela, una suerte de crema de leche). ¡Yo por la natilla MA-TO! El relleno más popular es la reina pepiada y la harina más típica es la harina PAN. Tanto que su precio, junto al de la gasolina, es la unidad básica que mide el bienestar del criollo. Si sube cualquiera de los dos, se puede formar la de Dios es Cristo.

Si un venezolano quiere decir que alguien está realmente gordo, dice que es un arepacontodo (y suele añadir “el muy coñodemadre”). Y después está el bozal de arepa: las dádivas que el Gobierno (“el muy coñodemadre”, dirán sus detractores), reparte entre sus acólitos, para cerrarles la boca y tenerlos contentos. Y si unos venezolanos quieren organizar algo para recaudar fondos, montarán una arepada o un arepazo.

Ya os podéis poner a temblar si un venezolano os invita a unas “arepitas y unas polarcitas”, pues eso quiere decir que arrasará con una plantación de maíz y sacará una caja de cerveza Polar, pero por cabeza.

Y en fin, las hay rebozadas, fritas, de maíz pelao… La arepa, todo un universo, demuestra que a menudo lo más simple es lo que triunfa. Por cierto, Venezuela es un país maravilloso con gente maravillosa que os invito a visitar. Un lugar tan fatástico al que Dios, para compensar, mandó a Hugo Rafael Chávez Frías.

 

* Foto: Steven Depolo.

Acerca de Albert Molins

Me llamo Albert Molins Renter y, hasta donde recuerdo, siempre me ha gustado la comida y su mundo. Desde que acompañaba a mi madre al mercado y, después, compartía con ella tiempo y cazuelas en la cocina de casa, hasta que mi abuelo Joan me empezó a llevar a mis primeros restaurantes importantes o me perdía por la cocina y las cámaras frigoríficas del hotel que regentaban mis abuelos paternos. Será por eso que me gusta escribir sobre gastronomía en mi blog Homo Gastronomicus y, ahora, también aquí (donde publicaré mis caras B). Estudié Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona porque quería contar historias y en eso sigo (lo gastro tiene su relato). También estudié Ciencias Políticas pero me quedé a dos asignaturas de licenciarme... Somos gente civilizada y no vamos a hablar de ello, ¿verdad?

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12 Comentarios


  1. Podian haber puesto la receta, yo las he comido en Venuzuela buenìsimas

    • Ana gracias por tu comentario. También tienes razón, la verdad. Pero la receta es muy fácil. Mezclar la harina precocida de maíz (la de la marca PAN se consigue fácilmente en Españ) con agua y un pellizco de sal y amasar hasta conseguir una masa homogénea. Hacer pequeñas porciones de masa y aplastarlas con la mano hasta conseguir unos discos no muy delgados. Calentar una sartén hasta que esté muy caliente y cocer las arepas. Una vez cocidas, abrirlas por la mitad y rellenarlas al gusto. De todas maneras me comprometo a buscar una receta más “científica” y publicarla en un comentario.

      • Hola a todos! jajaja no hay receta científica para las arepas, me encantó el artículo y tu explicas muy bien la receta, y si me permiten voy a agregar algunos tips: en cuanto a la masa, les cuento un secreto, a la taza de agua primero la salas al gusto (no muy salado, pensando que le pondrás un relleno que le añadirá sabor) una vez disuelta la sal añades la harina y la dejas reposar unos minutos, de esta forma la harina absorbe el agua y sabrás si necesitas mas agua o mas harina, si está muy seca le añades un poco de agua si todavía sobra agua le añades un poco de harina siempre poco porque a medida que vas amasando la harina irá absorbiendo agua, para saber si están listas, solo debes darles unas palmaditas y ellas tendrán un sonido muy particular (como si tocaras un tambor), lo haces a cada lato porque muchas veces un lado esta listo y el otro no, si un lado no suena completamente armónico la dejas cocinar por ese lado un poco más, otro secreto es cocinarlas a fuego lento, así te aseguras de cocinar el centro y no quemarlas.
        Me encantan comerlas calientes ya que la parte externa es crujiente y la interna es tierna. Como buena venezolana (pero que cuida la dieta), solo la como en los desayunos del domingo, es un alimento que despierta todos mis sentidos y cada célula de mi cuerpo, cada vez que las preparo recuerdo cada desayuno con mi papá (mi mamá las sabe preparar pero en la casa ese es departamento) y su estilo muy particular de prepararlas (él le pone queso rallado a la masa -secreto-) ahora vivo muy lejos de mis padres y cuando las preparo es como regresar a casa, no vivo sola así que siempre que cocino todo mis compañeros de apartamento también comen, es imposible preparar una arepa y no compartirla, es un alimento que une a la familia, es mi manera de decir me importas, y es mi manera de pedir disculpas. Soy médico y cuando un paciente quiere agradecerte simplemente te prepara una arepa, en mi país la arepa va mucho más que un alimento; representa unión familiar; la rutina de una familia venezolana: es pararse muy temprano en la mañana y lo primero que hace la mamá es poner el café y hacer la masa de las arepas. Es imposible que un venezolano te niegue una arepa si vas a su casa, podrá no haber nada en la nevera, pero siempre habrá aunque sea mantequilla para rellenarlas.

        • Betariz, chama, me alegra que te haya gustado el artículo. Viniendo de una venezolana me hace muy feliz. Tu comentario es precioso y los “tips” seguro que serán de gran utilidad. Doy fe de que todo lo que dices sobre lo que significan las arepas en Venezuela es tal y como lo cuentas y sobre todo tal y como lo sientes. Sólo hay una cosa. Cuando dices que es imposible que un venezolano te niegue una arepa por muy vacía que esté su nevera, te quedas corta. Es imposible que un venezolano te niegue nada, pues en mi vida he visto gente más hospitalaria, atenta y desprendida.

    • Ana, lo prometido es deuda. Aquí va la receta:
      1 taza de harina de maíz,
      2 tazas de agua,
      3 cucharadita de sal,

      Procedimiento:

      En un bol colocamos el agua y vamos agregando la harina de maiz y revolviendo a la vez con un batidor, así no se te forman grumos. Cuando este todo mezclado le añadimos la sal.

      Comenzamos a amasar con las manos hasta que este muy suave, vamos formando con las manos unas pelotas del tamaño que se quiera y las vamos aplastando entre las dos manos formando como una hamburguesa, el grueso lo decide cada uno.

      Luego le formamos la cara a la arepa, tenemos una plancha o sartén caliente y engrasada y las colocamos allí por unos minutos de cada lado y se le formara como una capita,

      Sabemos que están listas porque cuando le damos unas palmaditas con los dedos suenan huecas.

  2. Doy fe de la lucha encarnizada por el origen de las arepas. En mi caso, una buena amiga colombiana no acepta dudas y vincula este plato a su país.
    De todas formas, hace unas arepas de huevo que es lo más bueno que he probado en mi vida!!!

  3. Me encantan…. las empecé a comer cuando vivi en Canarias y sueño siempre con ellas.

    • Montse tienes toda la razón. La cocina canaria está llena de influencias venezolas gracias a la gran cantidad de canarios que emigraron a Venezuela y que han regresados a las islas en los últimos años. Puedes conseguir la harina PAN con facilidad en la Península, o sea que puedes hacer tus sueños realidad cuando quieras.Gracias por tu comentario

  4. ¡¡¡Muchas gracias por sacar a las arepas!!.
    Sencillamente me encantan. La dominó, la de pabellón: Deliciosas. Incluso solas con mantequilla.
    Se me hace la boca agua de pensarlo.
    Me encanta el post.

  5. Buena página.
    Buena entrada.
    Pero las arepas son colombianas!
    Saludos afectuosos

  6. Albert, en el Born, en Barcelona hay un local de arepas, La Taguara. Sin sillas, para comerlas casi bailando como me comentó un venezolano. Típico como en Venezuela.

    Barato e interesante.

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