Las 50 sombras del tinto

por  |  25 de septiembre de 2012
Compartir en Menéame

Hay un libro erótico que el boca a boca está convirtiendo en best-seller. En teoría las mujeres son menos visuales que los hombres. Tal vez por ello somos menos consumidoras de pornografía pero más imaginativas y, grosso modo, mejores lectoras. En otras lenguas el título está traducido con la palabra tonalidades, como la gama cromática que observamos en nuestras copas cuando hablamos de un tinto. Se empieza con el negro más oscuro y, con el tiempo, los antocianos se desnudan hasta quedarse en los bajos fondos de las botellas.

Todos queremos lo que no tenemos. Dicen que las mujeres damos sexo para conseguir amor. Que los hombres dan amor para recibir sexo. Y un poco  sería este, el argumento de la trilogía. En el vino pasa una cosa parecida: el tinto con el tiempo quiere ser blanco y el blanco, tinto. Y no entremos en si el tinto es más masculino que femenino.

Este fenómeno de éxito y la lectura no racista de las mujeres en las cartas de los restaurantes demuestran que no hay límites coloristas para los que buscan calidad y son sensitivos. Los ribetes son los que marcan la diferencia: de los más púrpuras, pasando por los cerezas, granates o rojizos, hasta el marrón-teja. A veces, sin embargo, como en los tópicos literarios, tenemos la sensación que “este vino ya lo he visto”.

Podemos leer en todas las guías (del Wine Spectator a la Guía Peñín) una descripción visual muy parecida del tipo “cereza picota, capa alta, lágrima lenta”, aunque lleven unos cuantos años en botella. ¿Es culpa del cambio climático o que todos anhelamos la perfección aunque tenga su lado artificial?

La dominante parkerarización (entendiendo concentración, alta graduación y potencia) del gusto, la sobremaduración polifenólica, la larga maceración con las pieles y las barricas nuevas tostadas, hacen que el terruño quede sumiso. Vinos estandarizados (como el protagonista Christian Grey) que son técnicamente perfectos, como los vinos del nuevo mundo, pero a los que les falta autenticidad para ser reales.

El sustituto de Jay Miller, el nuevo encargado de la cata de la prestigiosa Wine Advocate en España es ahora Neal Martin, un amante de los clásicos Riojas (los de corte clásico como López Heredia han salido beneficiados), añejados, de colores evolucionados.

El estilo Parker ya no será sinónimo en la Península de esos vinos de capa alta, de concentración, de añadas jóvenes con alta graduación. Pero seguirán nominados los vinos a lo Meryl Streep, sin bótox ni el artificio del maquillaje, como los vinos que saben envejecer y adaptarse no dejando que las bombas de fruta eclipsen su alma. Los que se crían en botella y luego salen a la luz con su sabio esplendor. Se dice que “quien tuvo, retuvo”.

Acerca de Meritxell Falgueras

Soy una viña joven que crece en el Celler de Gelida, una bodega que ha dado grandes vinos durante cinco generaciones. Me han podado estudios de sumilleria y humanidades. Las lluvias han nutrido mis estancias en Italia, Estados Unidos y Francia, y han dado fruto a una vendimia excelente que ha recibido los elogios de la crítica con el premio Nariz de Oro joven promesa de Cataluña y del Estado. En vista me definen como transparente y brillante, con reflejos dorados y lágrima lenta. Un ensamblaje de letras y vinos que culminan con el paso por madera de una tesis doctoral sobre las metáforas del vino en la degustación. Tengo un bouquet de flores románticas y de fruta silvestre. En boca, muy salada, con un punto dulce y un post-gusto picante. Un vino cosmopolita que transmite a cada sorbo la joie de vivre.

Archivado en: Brebajes, Libros, Rumiaciones


11 Comentarios


  1. Soy licenciado en psicología y hombre, y sólo quería decir que la frase “los hombres dan amor para conseguir sexo” me parece simplemente una soberana estupidez, aunque respeto su opinión y su punto de vista, y que si un hombre o medio de comunicación hubiera dicho algo parecido con respecto a una mujer se le hubiera criticado sin piedad.

    Lo siento, pero estoy harto de los discursos simplistas sobre las cosas.

    Muchas gracias…..

    • No puedo estar más de acuerdo con José Carlos. Aunque viniendo esa frase de alguien que alaba “50 sombras de Grey” pues es entendible. Las mujeres serán “mejores lectoras”, pero cuando convierten una basura (a nivel literario, no entro en si la historia las pone cachondas) como ésa en best seller, uno comienza a dudar de la presunta superioridad emocional e intelectual del hombre sobre la mujer.

  2. José Carlos: opino lo mismo sobre la frase “las mujeres damos sexo para conseguir amor”. Creo que hay que criticar las dos frases sin piedad.

    Meritxell: no puedo opinar sobre el vino, pero entre los hombres y las mujeres, nada es tan simple y, mucho menos, tan simplista.

  3. Lamentable, como todo lo que he oído y leído de esta chica.
    No se comprende cómo se publican algunas cosas.

    El extraño asunto de los méritos…

  4. Se dice “grosso modo”, no “a grosso modo”.

  5. La incapacidad de inspirar amor sexual es una gran desgracia tanto para los hombres como para las mujeres, puesto que les priva de una de las mayores alegrías que puede ofrecer la vida.

    Esto es más triste, probablemente, respecto a los hombres que a las mujeres, porque de un modo general las mujeres tienden a amar a los hombres por su carácter, al paso que los hombres tienden a amar a las mujeres por su aspecto.

    Hay que decir que en éstos los hombres se muestran inferiores a las mujeres, porque las cualidades que los hombres admiran en las mujeres son, en conjunto, menos deseables que las que las mujeres admiran de los hombres.

    No estoy, sin embargo, convencido de que sea más fácil adquirir un buen carácter que un buen aspecto, pero es cierto que las mujeres se esfuerzan más para ser bellas que los hombres para adquirir un buen carácter.

  6. ¿Y quién eligió la foto en blanco y negro de la chica…?
    No entiendo nada… o a lo mejor sí.

    • Clara evidencia que el libro -contenido y publicida- y el texto de la Falgueras no encanjan ni con calzador.

      Es como los comerciales de los ochenta y principios de los noventa: todo llevaba sexo.

      Loción para picaduras de mosquitos = chica medio desnuda aplicando la loción en los pechos.

      Calcetines para señores = chica medio desnuda quitándole los calcetines.

      En fin…que de dónde no hay, no se puede sacar. Y dejo de perder mi tiempo con la entrada de marras. Una simplicidad y torpeza de principio a fin.

  7. Como mujer me indignan este tipo de asociaciones de sexo con cualquier tema que solo cogido con pinzas pueden conectarse.
    Meritxell, hija…este post es como esos “ad” donde meten el sexo a como de lugar para captar cierta atención del observador, en este caso, el lector.
    Poco afortunada, bajo mi humilde punto de vista, la similitud del libro “erótico” con el pobre contenido de vinos que ofreces en tu entrada.
    En tu “acerca de” me reí mucho con las autoalabanzas que te das. Ese trozo de: “En vista me definen como transparente y brillante” es maravilloso como tomadura de pelo. Con lo poco que te he leído, de brillante…va a ser que no. Repito, bajo mi humilde punto de vista.

Trackbacks

  1. Typical Spanish (anatomía de una carta de tapas en inglés) - Tinta de calamar

Deja un comentario

La moderación de comentarios está activada, no hay necesidad de reenviar comentarios.

Webs de PRISA

cerrar ventana
© CADENA SER 2013 ― Gran Vía, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 91 347 77 00 | Tinta de calamar arriba ↑