A la vez que Rafa Nadal vencía con suficiencia y claridad a Marcel Granollers, dos pistas más allá Dolgopolov y Baghdatis libraban una batalla de tenis de improvisación. Ganó el ucraniano sufriendo, aunque sin perder la sonrisa, llenando la pista de dejadas extrañas, derechas bombeadas y ángulos inverosímiles.

Será la tercera vez que se enfrentan y los precedentes dictan dos victorias claras de Rafa Nadal, pero como dice el balear “de Dolgopolov te puedes esperar cualquier cosa”. Pese a todo, a sus 23 años su mejor logro es llegar a cuartos de final del Open de Australia, lo que abre una dicotomía sobre si su tenis poco ortodoxo y audaz le puede servir para llegar al Top 10.

Hijo de una gimnasta y un tenista, Aleksander siempre ha vivido con la vorágine de la alta competición muy cerca, llegando a pelotear de pequeño con Andrei Medvedev, al que su padre entrenaba en los años 90. Este año sus resultados no están siendo demasiado buenos, aunque arrancara el curso con la final de Brisbane en la que perdió con Andy Murray.

“No tengo ídolos” aseguraba el año pasado Dolgopolov en una entrevista, y en cierto modo puede ser, porque su libro de estilo presenta más ideas originales que influencias. De aire aniñado, con acné, amante del diseño gráfico y de los coches, este ucraniano engrosa junto a Raonic, Tomic, Harrison y alguno más la nómina de jóvenes aspirantes a la élite.

Esta noche Nadal se enfrentará a un jugador diferente a todos los demás, a uno que habitualmente busca el ‘ace’ de segundo saque, a uno que puede tirar varios globos seguidos sin tener al rival en la red y a uno que ha admitido que su golpe favorito es la dejada. Espectáculo asegurado en Indian Wells.

Las mágicas dejadas de Dolgopolov