Fue empezar a desmontar la pista de la final en la Cartuja y el equipo hizo lo mismo. Desde la punta de lanza, Rafa Nadal, al comandante de la nave, Albert Costa. Todos se bajaron del barco, sabedores de que era tiempo para cambiar.

Bien es verdad que el rival no era de gran entidad, pero el estreno de un equipo casi inédito siempre es difícil. Almagro solo había una vez con España, hace ya varios años en Perú. Juan Carlos Ferrero ha sido resucitado por las urgencias cuando parecía abocado a la retirada. Marcel Granollers es de los presentes el único que ha venido siendo habitual, pero sin participar activamente en los partidos. Y Marc López… Marc aparece en el panorama como el especialista en dobles que nunca hemos tenido.

El arquitecto de esta modesta revolución, Álex Corretja, no se casa con nadie y no descarta cambios para la próxima cita en función de dónde y contra quién se juegue. Austria está 2-1 arriba frente a Rusia y no será lo mismo jugar en casa con los centroeuropeos que hacerlo en Moscú, seguramente en pista indoor.

Nadal y más Ferrer siguen en la recámara. Su participación quizá dependa más del rival que de la fecha, pues la eliminatoria precede a los torneos de Houston y Casablanca, ambos de perfil bajo y quizás prescindibles para nuestros dos Top 10. En cualquier caso la lectura está clara, vaya quién vaya, se juegue donde se juegue, el equipo es solvente y se debe creer en ellos.