El ministro Gallardón se ha salido con la suya, pese al rechazo de todos los grupos parlamentarios, todos, y el portazo también de jueces, fiscales, abogados, procuradores, todas las asociaciones, víctimas de negligencias médicas, víctimas de accidentes, asociaciones de consumidores y, naturalmente, los afectados, los usuarios en general.

No es para menos cuando somos el primer país de nuestro entorno que convierte el acceso a la justicia en algo para unos pocos, los que sean realmente capaces de asumir pagar enormes cantidades – hasta 20.000 euros – por una reclamación de cantidad importante por las consecuencias de una negligencia médica o pequeñas, pero totalmente excluyentes: que un técnico de calderas tenga que pagar 200 para intentar cobrar 90 de un cliente que no le ha pagado por la reparación de su electrodoméstico. O que alguien que ha ganado en el Sistema Arbitral de Consumo una indemnización a una compañía importante y si está no paga la cantidad acordada, deba recurrir – previo pago de 100, 150, 200 euros – a la justicia para que le abonen lo que determinó la Junta Arbitral. Es decir, más armas para Goliat, más zancadillas a David.

Es verdad que hay una justicia gratuita, pero siempre que la unidad familiar no supere los 14.000 euros de ingresos. Sin casa, naturalmente. Es decir, para una minoría.

Es decir, se diga lo que se diga, Gallardón se carga de un plumazo lo de “justicia para todos” y aleja a la mayoría de la justicia. Las tasas no son para acercar la justicia a todos sino a unos pocos. Para una gran parte de la población es desahuciarle de la justicia.

No tardaremos en ver algún grupo de poder económico, fondos de inversión, sabe Dios qué, proponiendo financiación para que los que no puedan acceder a la justicia puedan hacerlo, naturalmente a un precio. Si ahora los gastos por reclamaciones de cantidad podrían estar en el 10-15% de lo que finalmente consigamos, pasaríamos a tener que pagar más del 30%, como ya ocurre en EEUU. Me parece un horror, pero parece una alternativa. ¿O realmente se trata de esto?

Pero si de lo que se trata es de que otros colectivos hagan negocio a costa de la justicia, que se diga. Estoy convencido que tal barbaridad acabará siendo tumbada en instancias superiores de la Justicia, aunque para cuando se resuelva, muchos habrán sacado tajada en estos años del atropello y otros se habrán sido atropellados. Si no se para, dejaré de creer en la Justicia.