Aceites de oliva con ‘truco’
Estas últimas semanas hemos denunciado en SER Consumidor prácticas irregulares de algunas empresas, y también de algunos comercios, en la comercialización de jamones ibéricos. Jamones supuestamente de una clase superior que no lo son, etiquetados engañosos, con denominaciones a veces ni existentes… Naturalmente, siempre se pone el sello mejor en lo que es peor. El negocio es redondo: se saca mucho más beneficio.
Esta semana es OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, quien ha puesto el dedo en la herida de un producto también llamativo y muy presente en todas las mesas: el aceite de oliva. Resulta que las sospechas se confirman: han analizado 40 aceites de oliva “Virgen extra” y “Virgen” y nada menos que nueve etiquetan lo que no es. En 9 casos resulta que lo que pagamos como “Virgen Extra” es, solamente, “virgen”. Incluso dos marcas llegan más allá: sus supuestos aceites de calidad son aceites lampantes, es decir, defectuosos, que no deberían estar en los lineales.
No es un problema de salud, es un problema de engaño flagrante al consumidor. Estamos hablando de un porcentaje alto, estamos hablando de un producto de primera necesidad, estamos hablando de un sector muy importante en nuestra economía y también en nuestra gastronomía. Y no podemos perder la confianza en el mismo por unos cuántos desaprensivos. Pese a todo, ahí está el engaño, picaresca, fraude… Da para todos los calificativos.
Aunque si preocupante es que con tanta asiduidad nos engañen en estas cosas, lo que realmente debería preocuparnos es que estos productos, en manos de unos pícaros despreciables, lleguen a las tiendas, y que ni los servicios inspección ni los controles de calidad de grandes superficies, hiper, supermercados, detecten estos engañosos ‘enjuagues’. ¿O estamos hablando de otra cosa? Denota cuanto menos un indudable desinterés por proteger al consumidor, una desidia que roza el escándalo.
El sector del aceite de oliva, los agricultores, que llevan mucho clamando medidas para acabar con estos fraudes, las administraciones por supuesto, deben coger éste toro definitivamente por los cuernos. De lo contrario, corren el riesgo que les acabe pillando el toro a ellos… Los ‘listillos’, estén donde estén, sean quienes sean, deben se sancionados con dureza para que no tengan tentaciones de seguir masacrando los bolsillos de los usuarios. Vamos, que dejen de tomarles el pelo. Y, por favor, con nombres y apellidos de los infractores. Si sabemos quienes son y hasta donde llega el engaño y las ‘complicidades’, habremos avanzado mucho: sabremos a quién le tenemos que retirar la confianza. Será la única manera de que ganen los buenos, que son mayoría, y no se salgan con la suya los piratas.
No creo que la solución sea, como casi siempre, culpar al mensajero. La Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites ya ha descalificado el estudio de OCU “por falta de rigor”, que si no son muestras suficientes… Pero vamos a ver, ¿han pillado a unos cuantos o no? Siempre el mismo error, balones fuera.












hay 10 comentarios.
Carlos Redondo Frías dice,
La falta de vigilancia por las autoridades competentes así como el permitir el engaño a la población,llevará una vez más a la practica del envenenamiento y estafa de la población,como en los años 70 con la colza, deteniendo a cuatro pobres y los grandes se llevaran la pasta, y los políticos de turno no tendrán responsabilidad alguna.
othon_ot dice,
Si el estudio es serio, hay que poner negro sobre blanco los nombres de las marcas, para que los consumidores podamos actuar y las marcas defenderse (si es que pueden). Lo demás es hablar por hablar. Me declaro ferviente seguidor del programa y del blog, pero no se pueden decir las cosas a medias, no es serio. Por todo lo demás, enhorabuena.
Jose Perez Gomez dice,
Habria fraude en el concepto, en la clase, en el tipo, en la capacidad de los envases, en el peso de las botellas de aceite, etc.. Por ejemplo: en una gran distribuidora, cuyo empresario”catolico familiar” hizo no hace mucho la afirmacion; “deberiamos trabajar todos como chinos”, resulta que la botella de aceite suave con un litro de capacidad que deberia pesar un kilogramo o mas por la mayor densidad del aceite segun la equivalencia entre capacidad, peso y volumen, resulta que no pesa mas de 945 gramos, con lo cual en cada botella se viene observando la falta de 0,55 mililitros de aceite de oliva para completar el litro(se puede comprobar en cualquier superficie). Pero igual viene ocurriendo con las marcas mas conocidas de 0,4 de acidez hasta 1 grado, y los ciudadanos , ¿o no nos enteramos? o en definitiva ¿como contra el poder no se puede luchar por falta de medios y la ausencia de justicia?, pues nada asi nos va.
ignacio dice,
¿Por qué no se publican las marcas y se sancionan a los culpables? Pero cuánto sinvergüenza en este país…
ANIBAL dice,
¿Pero para qué están todos esos organismos que se suponene que controlan ese tipo de cosas?, ¿para cobrar nada más? Los ciudadanos estamos indefensos ante esta serie de empresarios canallas y funcionarios corruptos.
septaui dice,
Perfecto!, ahora que disponemos de esos datos solo falta saber cuales son. Porque no se facilita esas listas de calidades y marcas para saber a que atenenernos?.
antonio dice,
Para Jose Perez. un litro y un kilo solo son iguales para el agua (vete a wkipedia pesos y medidas).El aceite no se mezcla con el agua
y aunque lo agites al final el aceite quedara arriba lo que significa que pesa menos que el agua porque su densidad es menor; por lo tanto un litro de aceite que es lo que se vende embotellado pesa menos de un kilogramo.
Daniel dice,
Por desgracia, el fraude del etiquetado del aceite de oliva es una constante en nuestro mercado. No es un fraude que atente contra la salud pública ya que el aceite sigue siendo consumible, pero de una calidad inferior a la que muestra su etiquetado, por lo que se trata de un fraude económico que incrementa las arcas de quien lo practica.
Se puede detectar, SI, se hace, pues por lo visto NO lo suficiente, y además cuando sale algún caso a la luz se pretende matar al mensajero (la OCU en este caso) en lugar de tomarse en serio el problema, detectar los culpables y aplicar castigos ejemplares.
Solo un sector oleícola transparente y controlado ofrecerá confianza a los consumidores para confiar en el aceite de oliva virgen extra. Con casos como este se tira por tierra el trabajo de mucho tiempo de quienes promocionamos este producto, saludable, exquisito y abanderado de la dieta mediterránea.
El nombre de las cosas « Homo Gastronomicus dice,
[...] tenemos el escándalo del Aceite de Oliva Virgen Extra, que resulta que en muchos casos no es ni tan virgen ni tan extra. Y antes tuvimos la mal llamada [...]