Jose Ramón Sánchez Moro, presidente de ADEAC

 

Cada año, al acercarse el verano los medios de comunicación nos anuncian que un buen número de playas y puertos han obtenido la Bandera Azul. Nos recuerdan también que aunque sólo una de cada seis playas españolas cuenta con Bandera Azul, una de cada seis Banderas Azules en el mundo ondeará en el verano de 2012 en España.

Como responsable de Bandera Azul, aclararía que aunque ello constituya un motivo de orgullo, también lo es de responsabilidad y que aún queda mucho camino por recorrer para conseguir en el litoral español.

Desde el punto de vista del consumidor, una Bandera Azul en una playa se asocia, generalmente con aguas limpias y analizadas, arenas libres de basuras, y con determinados servicios, como el salvamento y socorrismo.

Aquellos que se hayan informado mejor en el panel de información de la playa o en la web: www.adeac.es del conjunto de los criterios de concesión, añadirán la accesibilidad para todos, la información sobre los servicios disponibles, y sobre las zonas protegidas próximas, o la ausencia de vehículos, animales domésticos o camping salvaje sobre la arena.

Sin embargo, una Bandera Azul implica mucho más que cumplir con unos requisitos. A diferencia de otras certificaciones para playas, como las normas ISO, la Q o el EMAS, el usuario de una playa con Bandera Azul sí sabe qué criterios se han seguido para concederlas (en el caso de las ISO pueden ser distintos cada año) y, lo que es más importante, dónde, cómo y a quién protestar, si entendemos que esa playa no cumple en la práctica lo que en teoría promete.

Estas sugerencias o quejas sobre posibles incumplimientos de criterios Bandera Azul, en playas y puertos Bandera Azul y en temporada de baños, son tramitadas por ADEAC con el ayuntamiento, la Comunidad Autónoma y el propio demandante, pudiendo desembocar en la retirada temporal o definitiva de la Bandera.

Por otra parte, ADEAC sugiere códigos de conducta en la playa y su entorno y, en el caso de los puertos, en el mar; posibilita la participación en sus inspecciones, no sólo a políticos y técnicos locales, sino también a voluntarios de la Fundación Airbus, e incluso, en ocasiones, a personas en situación de discapacidad. Asimismo exige cinco actividades de educación ambiental al municipio y fomenta los Centros Azules y Senderos Azules, entre playas y puertos galardonados, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, y  la recogida de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, así como Residuos de pilas y acumuladores con la Fundación Ecolec.

Históricamente, Bandera Azul informó por primera vez y gratuitamente por teléfono de la calidad de las aguas de baño en todas las playas españolas, lo que constituía a la sazón una “materia reservada” y que, hoy en día, puede consultarse ya en el programa Náyade del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en su página web: http://nayade.msc.es.

Bandera Azul colabora también con otras entidades como la Fundación ONCE en la fijación de criterios mínimos, deseables y óptimos de accesibilidad. Asimismo promueve, un nuevo programa la Llave Verde, una especie de Bandera Azul destinado a hostelería, que atraiga a viajeros más responsables a destinos más sostenibles.

Por otra parte los criterios Bandera Azul son evolutivos actualizándose periódicamente por consenso internacional y pasando, tras dos años como criterio guía a ser obligatorios. Por último, al consumidor que también es contribuyente, le interesará saber que Bandera Azul es gratuita para todos los municipios y puertos y que la aportación de la Secretaría de Estado de Turismo y de las Comunidades Autónomas litorales tiene un coste unas diez veces inferior al de otras certificaciones, gracias al trabajo benévolo de ADEAC (Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor) como ONG.

Podríamos resumir esta filosofía y trabajo de 25 años de ADEAC en Bandera Azul definiendo l,la playa como un bien común público, cada vez más escaso y frágil que debemos aprender a compartir con la población local y visitante y con las generaciones futuras.

Así, lo que hace 25 años constituía una excepción o un privilegio para unos pocos, lo hemos convertido en un derecho ciudadano gratuito para todos en más de 500 playas  españolas.