Ya están aquí las rebajas, las oficiales y las encubiertas que, como en los últimos años, se presentan con grandes expectativas. Damos por bueno que el comercio, que vende mucho menos de lo que les gustaría – incluso lo que nos gustaría a los demás, lo que significaría que las cosas no están tan mal – nos va a poner en la mano descuentos por encima de lo habitual para hacer “caja”. Esperemos. Hará bien cada cual en pelear con la competencia con ofertas realmente interesantes, porque me da que el consumidor  tampoco está para tirar de cartera ni de tarjeta alegremente si no encuentra productos que más o menos necesite y que realmente estén a precios muy interesantes. Que los habrá.

El usuario está pasando su particular calvario, sujeto a inseguridad en el trabajo – cuando no paro -, rebajas en los sueldos, eres y demás que nos están llevando a una “economía de guerra” en la que, por ejemplo, ha ampliado y no poco el tiempo de “maduración” para pensar lo que nos llevamos a casa. Las decisiones se van a meditar más que nunca, se van a sopesar, lo mismo que más que nunca se van a buscar “alternativas” mejores o, sencillamente, más baratas. Buscar y comprar.

Siempre he dicho que las rebajas son una magnífica oportunidad de ponernos al día en ropa, complementos y un largo etcétera, pero siempre que compremos aquello que realmente necesitamos. Bueno, vale, algún capricho…. Y es en tiempos de “alegría” económica, no pocas veces hemos comprado lo barato sin que realmente los necesitáramos. Pero eso se ha acabado. Ahora estamos en la era de los rescates…

Nosotros, los usuarios, debemos no obstante cuidar lo que nos venden: En medio de muchísimos productos de temporada realmente rebajados, hay que cuidar que no nos cuelen cosas pasadas, defectuosas, fabricaciones especiales de muy baja calidad pero que por sus bajos precios sirven de gancho…

Frente a esto, el comercio deberá jugar más limpio que nunca, pues sus clientes van a estar más vigilantes que nunca. El que sea capaz de presentar mejores ofertas, más ajustadas, combinando con mano de cirujano buenos precios con beneficios lógicos, será el que se lleve el gato al agua. Porque lo que está claro es que los consumidores no se van a tirar  las tiendas y los grandes comercios como locos a comprar… Imperará el espíritu de lo selectivo.

La banca necesita un rescate, el comercio también, pero nosotros no estamos para menos… Necesitamos cosas, camisas, pantalones, bolsos y otros complementos, pero no a cualquier precio. No es cuestión de no querer, es cuestión de no poder. ¡ Ya nos gustaría ¡  Pese a todo, con inteligencia, aprovechemos las rebajas…