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Me gusta mucho el momento de la comida. Los chavales se reúnen en grupos y, entre gritos, cargados de mochilas, se sientan a comer. Torpeza adolescente, risas y a veces conversaciones trascendentes entre plato y plato. Aquí están comiendo “chupao” sin plato, envuelto en hojas.
La ruta Quetzal BBVA les sirve para aprender a compartir, a esperar al compañero que llega tarde a la “mesa”, a socializarse, a respetar el sitio de los demás, a ganarse un sitio en la vida.



hay 2 comentarios.
cabopá dice,
Pues tiene muy buena cara el “chupao” y las niñas ruteras…
Besicos para ellas también
Carmen dice,
Hola! qué sorpresa, como dijiste que volvías a España no esperaba encontrar posts nuevos… me ha encantado!