Viajar -para un periodista, que es de naturaleza observador y de profesión también-es parar la mirada en gestos, en detalles. Me encanta mirar lo que hacen los niños cuando pasamos. Cómo actúan esas personitas que no siempre están entendiendo la situación que se vive alrededor…

“¿Quién es esta gente? ¿Por qué me hacen fotos? ¿por qué vamos vestidos así?” El niño de la foto no paraba de hacer preguntas.

 

Con los de la siguiente imagen tuve una agradable conversación. Me contaron que se bañan en el rio de su pueblo y que cazan sapos. También me dijeron que cuando terminara de comer, jugara con ellos. Estuvimos jugando a saltar desde los escalones… Estos niños no tienen Playstation, ni Wii, ni nada.

Sólo tres escalones y mirad que sonrisas.