Si intentamos pensar en futbolistas georgianos, probablemente aparezca en nuestra mente el perfil de un futbolista tosco. Terco, pero poco técnico. De hecho, haciendo trabajar un poco a nuestra mente, en nuestro imaginario de futbolistas de la que será rival de España estar tarde podemos encontrar a jugadores que destacaron en tiempo pretérito como Kakha Kaladze. Defensa sobrio, fortísimo físicamente que triunfó en Italia, especialmente en el AC Milan.  U otros como Shota Arveladze. Delantero rápido, con muchísima chispa que paseó sus goles por la Eredivisie. Pero ninguno destacó intentando ser lo que es Jano Ananidze (19).

Actualmente jugador del Spartak de Moscú, Ananidze rompe con el perfil del jugador típico georgiano. Elegancia en la conducción, excelente visión de juego y desborde más que aceptable. En definitiva, proyecto de futbolista con el estilo de ‘la Roja’.  Jugador que recuerda al Iniesta de los inicios, aún sabiendo que con total seguridad no llegará al nivel del manchego. Incluso en las dificultades para ver portería se asemeja al gran Andrés.

Historia curiosa

Formado en la cantera del Dinamo de Tblisi, con sólo 14 años (en 2007) llamó la atención de los scouters del Dinamo de Kiev, que apreciaron en él ese punto diferencial de los cracks. Tras dos años de formación en Ucrania, el Spartak de Moscú decidió apostar por el futbolista de más futuro de la cantera georgiana. Emigró a Moscú con tan sólo 16 años. Dos cambios importantes en su vida siendo aún un imberbe.

Y en Rusia todo fue muy rápido. Quizá demasiado. Ananidze llegó para estar en el filial, aunque en seguida llamó la atención de Valery Karpin (entonces entrenador del histórico club moscovita). El 16 de julio del 2009, con sólo 16 años, Karpin le hizo debutar en el primer equipo, en un partido de Copa ante el Krasnodar, en el que además, anotó un gol. Poco después, en el mes de octubre de ese mismo año, Ananidze se convirtió en el jugador más joven en anotar un gol en la Liga Rusa. Fue frente al Lokomotiv, en el derbi. Ese mismo otoño llegó a debutar con la selección absoluta de Georgia. Todas las portadas eran para él y empezó a llamar incluso la atención de la prensa internacional. Fue así hasta el punto que se le llegó a relacionar con el Arsenal de Wenger.

Todo demasiado rápido. El interés que había suscitado se convirtió deprisa en presión, en un club en el que no es fácil lidiar con el entorno. Sin llegar a estancarse, sí que es cierto que las espectativas que había creado no se cumplieron.

Futuro

Casi todo el mundo en Moscú sabe que se equivocaron con Ananidze, pero también existe la convicción de que hay tiempo para reconducir la situación. Por eso van poco a poco con él. Charlando en Play Fútbol con su actual entrenador, Unai Emery aseguraba hace un par de semanas que se ha convertido en un reto personal el poder recuperar el nivel de crack de Ananidze. “Había unas esperanzas muy grandes con él, pero se ha ralentizado un poco esa explosión. Nuestro reto es que el jugador pueda dar un paso más que le haga consolidarse como futbolista importante en nuestro equipo”.

Uno de los jugadores más importantes de la historia de Georgia, Shota Arveladze, dijo recientemente en una entrevista en fifa.com que tiene “muchas esperanzas depositadas en la generación joven” de la selección gerogiana. En clara referencia a Ananidze y Okriashvili (20 años).

Intensa historia con sólo 19 años, y quien sabe si gran futuro por delante de un georgiano que quería ser como Iniesta.