Tenían Francia e Inglaterra una opción tremenda de dar un golpe encima de la mesa y ser hoy protagonistas de crónicas como esta, videoresúmenes y demás productos periodísticos referentes a la Eurocopa en el día de hoy. Sin embargo, perdieron la oportunidad con un juego mediocre y un conformismo en los minutos finales que, quien sabe, si pueden acabar pagando caro al final.

Es como si hubieran cometido un acto de solidaridad con Andrey Shevchenko, cediendo las portadas y el protagonismo al  rey del gol en la Europa del Este, que se atrinchera para no entregar su corona. Dos goles de oportunismo, de cabeza ambos, nos volvieron a recordar que enterrar a los vivos no suele dar buenos resultados. Y, de paso, le dieron tres puntos a Ucrania que la llenan de confianza y que fueron celebrados casi como si fuera una clasificación.

Shevchenko cabeceó en dos ocasiones a la red para remontar un gol de Ibrahimovic. Fue un partido abierto, en el que las dos selecciones sabían que debían conseguir tres puntos si querían seguir con opciones de pasar a cuartos de final. A Suecia le faltó sobretodo una defensa decente y, quizá en algunos momentos, jugadores que fueran capaces de esconder un poco el balón para dominar el partido. Pero no pudieron con la iniciativa, que siempre fue ucraniana. Alentados por el calor del Olímpico de Kiev, los Yarmolenko, Konoplyanka, Nazarenko, Shevchenko y compañía sacaron las fuerzas y el coraje que luego les permitió dominar prácticamente todo el partido.

Además de la adulación inicial con el mito que es Andrey Shevchenko, no sería educado no destacar el partidazo que se marcó otro Andrey. Yarmolenko, en este caso. El zurdo, partiendo desde la banda derecha dotó de electricidad a cada jugada en la que recibía el balón. Siempre encaraba a su marcador y casi siempre se iba de su par. Lo que sueñan los entrenadores de equipos cuyo juego de ataque no es muy fluído. “Dénsela al 11, que algo hará”. Pues algo así acabó siendo. Fue como si mutara en organizador del ataque desde la banda. Casi como un enganche que había cambiado extrañamente su hábitat natural, del centro a la banda. Un caracoleo y un centro medido suyo fueron la causa, el cabezazo a la red de Schevchenko, el efecto. Y, todo esto, llena de opciones para soñar a una Ucrania que no llegaba con las mejores sensaciones al europeo.