Tarde de sorpresas la que nos ha deparado la Eurocopa en su segunda jornada. Desde el día del sorteo, el Grupo B se había ganado el título siempre recurrente para los periodistas (qué bien nos va para definir) de grupo “de la muerte”. Y quizá lo acabe siendo de verdad.

Dinamarca le dio un susto gordo a Holanda. Veremos si es de muerte. El gol de Krohn-Dehli y la falta de acierto continuada de los delanteros holandeses condenaron a la selección que dirige Bert Van Marwijk a sufrir lo indecible hasta que se acabe el grupo y veremos si les acaba costando la clasificación. Robin Van Persie no tuvo su día, ni Robben. Ambos con el punto de mira desviado, acabaron cediendo protagonismo a un Afellay que entendió como debía jugar en beneficio de la ‘oranje’. Cada partido que disputa suma una buena noticia para el tulipán del Barça.

Con De Jong y Van Bommel como ancla, Holanda necesitaba como respirar la presencia de Sneijder. Y esta llegó sólo a ráfagas. Normal. El del Inter, siempre fue más mediapunta que otra cosa y si quería que le llegaran buenos balones para enviar ‘regalos’ a Robben, Afellay y Van Persie debía bajar hasta zonas en las que pierde su capacidad de influencia con ese genial último pase. Los mejores momentos de Sneijder coincidieron con los mejores de Holanda y, probablemente, veremos una Holanda diferente ante Alemania. Seguramente con Strootman ya en el equipo y veremos si con Huntellar también.

De Dinamarca me gustaría destacar a dos parejas. Parejas futbolísticas por su proximidad en el campo. Por una parte, la pareja del centro del campo: Zimling y Kvist. Se vaciaron luchando contra el centro del campod e Holanda y cerrándole los pasillos a Sneijder, dando en la clave para narcotizar a los de Van Marwijk. Además tocaron fácil y lanzaron con inteligencia casi cada contra del equipo danés. Y, por otra, la pareja de la banda izquierda: Simon Poulsen y Krohn-Dehli. Poulsen subió siempre la banda como lo que es, un lateral de nivel y expuso las miserias de Holanda en defensa. Se aprovechó Poulsen de los movimientos de Krohn-Dehli, que siempre tiró la diagonal, dejándole un espacio precioso al interesante lateral del AZ Alkmaar. Además del gol, Krohn-Dehli creó peligro en todo momento. Buen extremo, el que tiene el Brondby.

En el segundo partido la sorpresa no fue tanto el resultado y sí más el juego, el devenir del partido. Alemania trató de hacer su fútbol durante un rato y luego dejó de ser Alemania. Mesut Özil, escoltado sobretodo por Khedira ayer, trató de imponer ese estilo que ha hecho rec onocible a Alemania en los últimos años. Toques por el centro, paredes, aperturas a banda. Quizá le faltó ritmo, pero se vió a Alemania durante 55 minutos. En la segunda parte el partido se le descontroló a Alemania y sólo le salvó el gol de Mario Gómez. Le dio los tres puntos, pero le deja con ciertas dudas. Sobretodo a la hora de pensar qué pasará contra selecciones que lleguen a esta Eurocopa mejor que Portugal.

Los lusos fueron un equipo bastante ramplón. Probablemente, pensando que Alemania les iba a dominar mucho más de lo que al final lo hicieron, Paulo Bento metió al batallón de combate atrás. 9 soldados, por delante el coronel Cristiano y unos metros más allá un Helder Postiga que acabó resultando insignificante en el partido, ahondando en la eterna duda que tiene Portugal con la posición de ariete. Portugal creció cuando notó las urgencias en el marcador. El gol de Mario Gómez les empujaba a un futuro más que incierto y Cristiano y sus amigos se soltaron la melena. Nani a la mediapunta, fuera Meireles y Varela, otro extremo más, al campo. Y así Portugal fue mucho más peligrosa, en lo que quizá le sirva de guía para intentar ganar los dos próximos partidos del grupo.

En el plano individual, destacábamos unas líneas atrás a Özil y deberíamos hacerlo con otro jugador del Real Madrid, Fabio Coentrao, que cuajó un gran encuentro, aunque poco exigido por Thomas Müller. Pero el jugador fue Mats Hummels. El central del Borussia Dortmund creció todavía más en el partido de ayer. Se convirtió en el caudillo de la defensa germana y demostró que si alguien tiene sitio asegurado en la defensa de la manchaaft, ese es él. Rápido al corte, ganando balones aéreos, clave a balón parado y protagonizando conducciones hasta el medio campo que permitieron respirar a Alemania. Ayer, Mario Gómez salvó con su gol a Alemania y las portadas serán para él. Pero no tiene menos mérito lo que hizo Hummels.