Cada día que haya futbol en la Eurocopa, lo analizaremos por aquí en unas breves líneas. Estáis todos invitados.

Sale la Eurocopa de la “Zona cero”. Arranca, probablemente en una jornada de luces y sombras en lo futbolístico. Primer partido extraño, con poco fútbol. Se apreció ese miedo a perder inherente a los partidos inaugurales de los grandes torneos, pero también errores defensivos graves, falta de ideas alarmantes a la hora de atacar e incluso algún error grave del colegiado, Velasco Carballo.

Robert Lewandowski marcó el primero en un gran remate de cabeza (tras buen centro de Blaszczykowsi), Salpingidis empató con su fe, después de entrar en la segunda parte. Y más allá de ser los goleadores, probablemente fueron lo más destacado de sus equipos. Lewandowski ha hecho una campaña como para que se empiecen a fijar en él equipos grandes. El Borussia Dortmund se ha aprovechado hasta el infinito de un delantero que tiene la voracidad de los depredadora del área, pero que además entiende el juego. Tira desmarques, se mueve inteligentemente con y sin balón e incluso tira paredes cuando alguien se las ofrece. Es el delantero total.

Lo de Dimitros Salpingidis fue diferente. A sus 30 años, entró en la segunda mitad para aportar tesón, fuerza a la delantera helena. Y con eso le bastó a Grecia para empatar. Marcó un gol en un acto de fe absoluto. Provocó un penalti y le anularon un gol. En sólo 45 minutos. Mérito no le falta.

El segundo partido fue mucho más. Alternativas en el juego, en el marcador y jugadores interesantes mostrándose en un escenario poco mejorable. Fue mejor Rusia. En remate e inteligencia. Tuvo el partido siempre donde quiso, para acabar arrollando a la República Checa (4-1). Comienza el partido con los checos dominando y de repente ¡zas! la serpiente rusa picando. Gran contra, remate al palo de Kerzhakov y gol de Dzagoev. Lo mismo pasaba unos minutos más tarde. Asistencia de genio de Andrey Arshavin para que el ‘llegador’ Shirokov la pique con destino a la red.

Y más de lo mismo en la segunda parte. El checo Vaclav Pilar rubricó sus buenos minutos del primer tiempo con un gol que abría el partido. Pero Rusia se dio cuenta que debía cambiar otra vez de registro. Dominar el partido ante unos checos cansados. Y así, Dzagoev y Pavlyuchenko acabaron remachando un partido que deja a Rusia como clara favorita a ser primera de grupo y, quien sabe, si a tener algo que decir en esta Eurocopa.

En lo individual, dos jóvenes hicieron que los secretarios técnicos pendientes del partido subrayaran su nombre en fosforito. Vaclav Pilar no se dejó amilanar por la superioridad de la pegada rusa. Intentó una y otra vez percutir por banda izquierda, o bien tirando diagonales. Con su desborde y capacidad para combinar, se convirtió de repente en socio de Rosicky y Plasil, aunque al fútbol checo le faltó contundencia. Y por la parte rusa Alan Dzagoev. El mediapunta ruso, de tan sólo 21 años por fin cuajó un gran partido a nivel internacional. Eligió casi siempre bien, tuvo sangre fría para rematar, abriendo la lata con el primer tanto y asesinando el partido, con el que suponía el tercer gol ruso. Y filtró buenos pases. En definitiva, se dejó ir, que era algo que le faltaba.

Mañana, Holanda-Dinamarca a las 18.00h y Alemania-Portugal a las 20.45h. ¡Que siga la fiesta!