19 abr 2013
Shirley en su mejor reencarnación
En el programa de esta semana recordamos a uno de los mitos vivientes del cine americano que también ha hecho sus aportaciones al cine musical. Shirley Maclaine apareció en el cine de los años 50 como un soplo de aire fresco que rompía estereotipos. Pelo corto, rojizo, gesto picarón y un aire de chica natural que nada tenía que ver con las bellezas de la época, aunque no por ello dejara de resultar atractiva. Shirley asegura que gracias a eso ha podido llevar una carrera larga porque el paso del tiempo no se ceba tanto en las actrices que no están catalogadas como sex symbols.
Sus padres eran artistas. Papá director de orquesta y mamá bailarina. No es extraño pues que tanto ella como su hermano Warren Beatty acabaran también en el mundo del espectáculo. El fuerte de Shirley era el baile y con apenas 15 años debutó en Broadway. Pronto se hizo notar en los repartos de musicales como “Oklahoma” o “Bésame Kate”. Su gran oportunidad le llegó cuando tuvo que sustituir de urgencia a la protagonista del musical “Juego de pijamas”, Carol Hayne, que se había fracturado un tobillo. En las pocas semanas que estuvo de sustituta el productor Hall Wallis se fijó en ella y la fichó para el cine.
Debutó con dos películas casi rodadas simultáneamente: “¿Pero quién mató a Harry?” de Alfred Hitchcock y “Artistas y modelos” junto a Jerry Lewis y Dean Martin. En esta última tenía un divertido número de baile junto a Lewis y cantaba la canción “Innamorata”. Su consagración definitiva como estrella llegaría con “Como un torrente” de Vincente Minnelli primero, y con “El apartamento” de Billy Wilder después.
En “Como un torrente” coincidió con Frank Sinatra y Dean Martin, actores con los que repetiría de compañera en otras películas como “La cuadrilla de los once”, “Los ambiciosos” o “Todo en una noche”. Se hicieron muy amigos y Shirley pasó a formar parte del llamado Rat Pack, compartiendo juergas con ellos dos, Sammy Davis Jr. y Peter Lawford.
Con Sinatra rodó también uno de los musicales más famosos de su carrera: “Can-Can”. En otras películas como “Un yankee en el harén”, “Mi dulce Geisha” o “Ella y sus maridos” tuvo ocasión de cantar y bailar aunque no se tratan de musicales propiamente dichos.
Pero su mejor papel dentro del género se lo regaló el director y coreógrafo Bob Fosse al hacerle protagonista de “Noches en la ciudad” uno de los grandes musicales de la historia del cine.
En los años 70 Shirley se apartó bastante del cine y montó varios espectáculos de variedades con los que recorrió el mundo entero con gran éxito. A pesar de que ya superaba los 40 años seguía siendo una bailarina incansable.
Estos espectáculos grabados para la televisión le reportaron un par de Emmys. El Oscar cinematográfico llegaría tras cinco nominaciones en 1983 por su papel de madre posesiva y entrañable en “La fuerza del cariño”.
En las últimas décadas hemos seguido admirando a Shirley MacLaine en películas como “Magnolias de acero”, “Postales desde el filo” o “Embrujada” pero en el reportaje de “Notas de cine” hemos querido recordar otras facetas suyas al margen del mundo del espectáculo de las que merece la pena hablar. Por ejemplo, su activismo político a favor de los derechos de las mujeres. Es también una viajera incansable. Incluso en los años 70 tuvo su propio programa de viajes en televisión, “El mundo de Shirley” en el que cada semana visitaba un país diferente.
Y no podemos olvidarnos de esa parte espiritual y esotérica a la que ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos en las últimas décadas. Shirley MacLaine ha escrito varios libros y se ha prodigado en conferencias sobre la reencarnación, creencia de la que es una de las mas activas propagandistas a nivel mundial. Es una mujer que vive su espiritualidad de forma pública. Hace unos años vino a España a hacer el camino de Santiago y reflejó sus experiencias en otro libro.
Dentro de unos días, el 24 de abril, Shirley MacLaine cumplirá 79 años. El año pasado recibió el premio del American Film Institute a toda una carrera. En su agradecimiento recordó que todavía no piensa jubilarse y que tiene proyectos para rodar nuevas películas. Porque como decía en la canción “I’m still here” que cantaba en “Postales desde el filo”, puede que sea una leyenda del cine, pero aún sigue estando aquí.
Esta semana conversamos con el director Santiago Zannou que acaba de estrenar la película “Alacrán enamorado” protagonizada por Carlos y Javier Bardem, Alex González y Miguel Angel Silvestre y que cuenta la historia de un joven neonazi que se introduce en el mundo del boxeo. Santiago Zannou es un director que cuida mucho las bandas sonoras de sus películas, trabajo que realiza junto a su hermano, el músico Woulfrank Zannou. En “El truco del manco”, por ejemplo, mezclaban hip hop con música clásica y en “La puerta de no retorno” música africana y europea. Para esta nueva película buscaban un sonido más actual y energético. Todos los temas de la banda sonora son originales, compuestos por Woulfrank y grabados junto al grupo Reptilians.
Ya lo cantaban hace años Alaska y Dinarama y ahora lo podemos ver en el cine en la película “Memorias de un zombie adolescente”, una historia de amor entre una viva y un muerto viviente. La banda sonora es cosa de Marco Beltrami, un compositor que a lo largo de su carrera ha creado numerosos scores de terror y ciencia-ficción pero que aquí nos presenta una partitura más divertida y desenfadada que terrorífica. La firma junto a Buck Sanders, su ayudante habitual. Sanders es un programador de sintetizadores y autor de música adicional que lleva trabajando con el compositor desde casi los comienzos de su carrera. Dado que Beltrami no es muy amante de la música electrónica y de los sintetizadores, suele delegar esas partes en Buck Sanders y en esta banda sonora están muy presentes, de ahí que firmen la banda conjuntamente.
En cuanto a las películas en las que nos detenemos esta semana en el programa tenemos dos clásicos inolvidables. Por un lado, “Ocho y medio”, la película que destacamos de la programación de los canales TCM. De la filmografía de Federico Fellini probablemente sea su película más aclamada y discutida. Una obra maestra en donde se puede apreciar toda la imaginación y el mundo creativo del director italiano. Aunque Fellini lo negaba o lo afirmaba según le convenía lo cierto es que “Ocho y medio” es una película autobiográfica que aborda muchas de las obsesiones que le acompañaron a lo largo de su vida: el peso de la religión, la carga que conlleva la fama, la dificultad del proceso creativo para un artista… Todo ello adornado con melodías de clásicos como Wagner, Rossini o Tchaikovski y la nostálgica banda sonora que compuso Nino Rota.
Y dentro de nuestra sección dedicada a los musicales clásicos hoy recuperamos “Luces de Candilejas” dirigida en 1954 por Walter Lang.
La película cuenta la historia de una familia dedicada al vodebil y al espectáculo musical y aunque el principal reclamo del reparto es una exuberante Marilyn Monroe, en realidad ejerce de secundaria. Lo que ocurrió es que cuando Marilyn firmó el contrato para rodar “La tentación vive arriba” le obligaron también a aparecer en este film para intentar que tuviera mayor rendimiento en taquilla. De hecho su personaje está escrito a última hora especialmente para ella y algunas de las canciones que canta estaban reservadas para otros actores. Independientemente de todo ello se trata de un musical muy entretenido adornado con un buen puñado de canciones clásicas compuestas por el gran Irving Berlin.
Como os decimos siempre, si queréis ponerle música a todas estas imágenes y a todas estas historias, solo tenéis que sintonizar “Notas de cine”, la madrugada del sábado al domingo de 5 a 6, en la SER.














































