Hoy en nuestro ya mítico “Libro gordo de la música de cine” os vamos a hablar de un genero del musical cinematográfico netamente español, el que ha creado con su obra el director Carlos Saura. Si de algo presume este realizador aragonés es de tener un buen oído para la música. Su madre era pianista profesional y él siempre ha elegido personalmente las canciones que han aparecido en sus películas de ficción. En “Peppermint Frappé” sonaba el soul psicodélico de Los Canarios. El “Ay que dolor” de Los Chunguitos acompañaba en sus correrías a los chavales de “Deprisa, Deprisa” y Ana Torrent escuchaba y bailaba el famosísimo “¿Por qué te vas?” de Jeanette en Cría Cuervos.
A comienzos de la década de los ochenta inició su colaboración con el bailarín Antonio Gades, un trabajo conjunto que dio como fruto tres películas: “Bodas de sangre”, “Carmen” y “El Amor Brujo”, tres títulos que sirvieron para difundir el baile flamenco por todo el mundo y que, de alguna manera, desarrollaron un nuevo género: El musical flamenco.
“Sevillanas” surgió en 1992 para promocionar la ciudad en el año en el que la capital andaluza celebraba su Exposición Universal. Saura rodó la película en un estudio cerrado, jugando con la luz y los movimientos de cámara para ofrecer un verdadero catálogo de los distintos tipos de ese baile. Una idea que perfeccionó dos años más tarde con “Flamenco” en la que mostraba los diferentes palos de ese arte.
En 1997 Saura cruzó el Atlántico para rodar “Tango” otro musical filmado con la misma estética que las películas anteriores pero dedicado al baile y a las canciones argentinas. El repertorio estaba formado por clásicos del género y por algunos nuevos temas que compuso Lalo Schifrin.
A comienzos del siglo XXI volvió al flamenco con “Salomé”. El proyecto nació en principio como una obra de teatro. La bailarina Aída Gómez propuso al realizador que dirigiera una obra basada en esta historia bíblica. Luego, animado por la propia Aida Gómez y sobre todo por su hijo y productor Antonio Saura, decidió hacer una película. La música original del film fue compuesta por Roque Baños y el tema “Sevillana para Carlos” ganó un Goya como mejor canción original.
“Iberia”, basada en la obra de Isaac Albéniz, fue su siguiente incursión en el género. Pero en este film había algo que lo hacía diferente a otras obras anteriores. La mayoría de los números eran nuevamente de flamenco con artistas de la talla de Antonio Canales o Enrique Morente pero también encontramos jotas aragonesas y zorzikos. Hay también piezas que son una mezcla de flamenco y hip hop, un camino de fusión que siempre ha querido ir indagando el siempre inquieto director aragonés. Los arreglos y las adaptaciones fueron obra nuevamente de Roque Baños.
Con “Fado” se adentró en la música portuguesa, dotando además a las canciones de una peculiar coreografía, y en “Yo Don Giovanni” en la ópera de Mozart. En todas estas películas el director desarrolla toda su capacidad de experimentación con la luz, la escenografía o los movimientos de cámara, algo que no puede hacer en el cine de ficción. Se considera un espectador privilegiado y reconoce que, en muchas ocasiones, ha hecho repetir alguna toma solo por el placer de volver a ver bailar o cantar a uno de los intérpretes.
En 2009 con “Flamenco, Flamenco” Saura reunió a viejos y jóvenes cantaores y bailarines que iban desfilando ante su cámara mostrando todas y cada una de las corrientes del flamenco de hoy: las que conservan las esencias más puras y las nuevas tendencias más vanguardistas y discutidas. Y es que como dice el guitarrista y compositor Manolo Sanlucar: “La documentación maravillosa que ha dejado en estas películas sobre el mundo del flamenco Carlos Saura es impresionante. No tiene precio. Es algo absolutamente excepcional que solo la historia sabrá valorarlo en toda su dimensión”.
Hoy conversamos con Carlos Bardem, uno de los protagonistas y el autor de la novela en la que se basa la película “Alacrán enamorado” que desde hace unos días podéis encontrar en las carteleras españolas. En la película interpreta a Carlomonte, un viejo boxeador fracasado que tiene que encargarse de la preparación de un jovenpúgil, miembro de un grupo neonazi. Carlos Bardem nos ha confesado que asocia a este personaje a la música de jazz, por ejemplo a la de Charlie Parker, y que una de las canciones que quizá mejor podrían resumir su estado vital sería el “My way” cantado por Frank Sinatra. Carlos Bardem nos ha contado también que le encantan los musicales clásicos porque muchos de ellos los vio de pequeño al lado de su madre y que, como muchos espectadores, se enamoró de las largas piernas de Cyd Charise. Entre la música que le gusta escuchar está la brasileña y siente una especial debilidad por Radio Furtura, grupo que seguía en la época de la “movida”.
La banda sonora que os presentamos esta semana pertenece a “Los últimos días” de los hermanos Alex y David Pastor compuesta por Fernando Velázquez. En la música del film abundan los momentos intensos y dramáticos que están presentes a lo largo de casi todo el metraje. Al comienzo de la película suenan temas más fríos y electrónicos y paulatinamente van entrando ritmos más tribales y étnicos en donde predomina la percusión. La orquestación más tradicional está reservada para el desenlace del film.
El musical que recordamos hoy es una curiosa adaptación de la ópera Carmen de Bizet. Se trata de Carmen Jones, la película que dirigió Otto Preminger en 1954. De la historia de Carmen, escrita por el novelista Prospero Merimée, se han hecho multitud de versiones. En 1943 Oscar Hammerstein II adaptó la ópera de Bizet a un musical de Broadway protagonizado únicamente por actores negros y ambientada en esos años, los de la Segunda Guerra Mundial. La fábrica sevillana de tabaco se convirtió en otra donde se preparaban paracaídas para la guerra y el militar que pierde la cabeza por esa mujer es un inocente soldado que sueña con convertirse en piloto.
Doce años después del estreno de ese musical, Otto Preminger se empeñó en producir y dirigir él mismo la adaptación cinematográfica. Para el papel del soldado eligió a Harry Belafonte, que en esos años estaba triunfado en Estados Unidos con la llamada música Calypso. Para hacer de Carmen el director escogió a una cantante y actriz que había actuado en el mítico Cotton Club y en el Teatro Apolo de Nueva York y que además poseía la belleza y el sex appeal necesarios para el personaje. Fue la malograda Dorothy Dandridge que con este film se convirtió en la primera mujer afroamericana que conseguía una nominación al Oscar en la categoría de mejor actriz protagonista.
Y hoy destacamos de la programación de TCM “Mi nombre es Harvey Milk” de Gus Van Sant. Lla vida del concejal de San Francisco, el primer político que se declaró homosexual y que fue elegido para un cargo público. Está protagonizada por Sean Penn, que por este papel consiguió su segundo Oscar como mejor actor.
Os recordamos que el programa lo podéis escuchar de 5 a 6 en directo y que a partir del lunes podéis encontrarlos también en las páginas web de cadenaser.com y canaltcm.com. Un saludo y hasta la semana que viene
En el programa de esta semana recordamos a uno de los mitos vivientes del cine americano que también ha hecho sus aportaciones al cine musical. Shirley Maclaine apareció en el cine de los años 50 como un soplo de aire fresco que rompía estereotipos. Pelo corto, rojizo, gesto picarón y un aire de chica natural que nada tenía que ver con las bellezas de la época, aunque no por ello dejara de resultar atractiva. Shirley asegura que gracias a eso ha podido llevar una carrera larga porque el paso del tiempo no se ceba tanto en las actrices que no están catalogadas como sex symbols.
Sus padres eran artistas. Papá director de orquesta y mamá bailarina. No es extraño pues que tanto ella como su hermano Warren Beatty acabaran también en el mundo del espectáculo. El fuerte de Shirley era el baile y con apenas 15 años debutó en Broadway. Pronto se hizo notar en los repartos de musicales como “Oklahoma” o “Bésame Kate”. Su gran oportunidad le llegó cuando tuvo que sustituir de urgencia a la protagonista del musical “Juego de pijamas”, Carol Hayne, que se había fracturado un tobillo. En las pocas semanas que estuvo de sustituta el productor Hall Wallis se fijó en ella y la fichó para el cine.
Debutó con dos películas casi rodadas simultáneamente: “¿Pero quién mató a Harry?” de Alfred Hitchcock y “Artistas y modelos” junto a Jerry Lewis y Dean Martin. En esta última tenía un divertido número de baile junto a Lewis y cantaba la canción “Innamorata”. Su consagración definitiva como estrella llegaría con “Como un torrente” de Vincente Minnelli primero, y con “El apartamento” de Billy Wilder después.
En “Como un torrente” coincidió con Frank Sinatra y Dean Martin, actores con los que repetiría de compañera en otras películas como “La cuadrilla de los once”, “Los ambiciosos” o “Todo en una noche”. Se hicieron muy amigos y Shirley pasó a formar parte del llamado Rat Pack, compartiendo juergas con ellos dos, Sammy Davis Jr. y Peter Lawford.
Con Sinatra rodó también uno de los musicales más famosos de su carrera: “Can-Can”. En otras películas como “Un yankee en el harén”, “Mi dulce Geisha” o “Ella y sus maridos” tuvo ocasión de cantar y bailar aunque no se tratan de musicales propiamente dichos.
Pero su mejor papel dentro del género se lo regaló el director y coreógrafo Bob Fosse al hacerle protagonista de “Noches en la ciudad” uno de los grandes musicales de la historia del cine.
En los años 70 Shirley se apartó bastante del cine y montó varios espectáculos de variedades con los que recorrió el mundo entero con gran éxito. A pesar de que ya superaba los 40 años seguía siendo una bailarina incansable.
Estos espectáculos grabados para la televisión le reportaron un par de Emmys. El Oscar cinematográfico llegaría tras cinco nominaciones en 1983 por su papel de madre posesiva y entrañable en “La fuerza del cariño”.
En las últimas décadas hemos seguido admirando a Shirley MacLaine en películas como “Magnolias de acero”, “Postales desde el filo” o “Embrujada” pero en el reportaje de “Notas de cine” hemos querido recordar otras facetas suyas al margen del mundo del espectáculo de las que merece la pena hablar. Por ejemplo, su activismo político a favor de los derechos de las mujeres. Es también una viajera incansable. Incluso en los años 70 tuvo su propio programa de viajes en televisión, “El mundo de Shirley” en el que cada semana visitaba un país diferente.
Y no podemos olvidarnos de esa parte espiritual y esotérica a la que ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos en las últimas décadas. Shirley MacLaine ha escrito varios libros y se ha prodigado en conferencias sobre la reencarnación, creencia de la que es una de las mas activas propagandistas a nivel mundial. Es una mujer que vive su espiritualidad de forma pública. Hace unos años vino a España a hacer el camino de Santiago y reflejó sus experiencias en otro libro.
Dentro de unos días, el 24 de abril, Shirley MacLaine cumplirá 79 años. El año pasado recibió el premio del American Film Institute a toda una carrera. En su agradecimiento recordó que todavía no piensa jubilarse y que tiene proyectos para rodar nuevas películas. Porque como decía en la canción “I’m still here” que cantaba en “Postales desde el filo”, puede que sea una leyenda del cine, pero aún sigue estando aquí.
Esta semana conversamos con el director Santiago Zannou que acaba de estrenar la película “Alacrán enamorado” protagonizada por Carlos y Javier Bardem, Alex González y Miguel Angel Silvestre y que cuenta la historia de un joven neonazi que se introduce en el mundo del boxeo. Santiago Zannou es un director que cuida mucho las bandas sonoras de sus películas, trabajo que realiza junto a su hermano, el músico Woulfrank Zannou. En “El truco del manco”, por ejemplo, mezclaban hip hop con música clásica y en “La puerta de no retorno” música africana y europea. Para esta nueva película buscaban un sonido más actual y energético. Todos los temas de la banda sonora son originales, compuestos por Woulfrank y grabados junto al grupo Reptilians.
Ya lo cantaban hace años Alaska y Dinarama y ahora lo podemos ver en el cine en la película “Memorias de un zombie adolescente”, una historia de amor entre una viva y un muerto viviente. La banda sonora es cosa de Marco Beltrami, un compositor que a lo largo de su carrera ha creado numerosos scores de terror y ciencia-ficción pero que aquí nos presenta una partitura más divertida y desenfadada que terrorífica. La firma junto a Buck Sanders, su ayudante habitual. Sanders es un programador de sintetizadores y autor de música adicional que lleva trabajando con el compositor desde casi los comienzos de su carrera. Dado que Beltrami no es muy amante de la música electrónica y de los sintetizadores, suele delegar esas partes en Buck Sanders y en esta banda sonora están muy presentes, de ahí que firmen la banda conjuntamente.
En cuanto a las películas en las que nos detenemos esta semana en el programa tenemos dos clásicos inolvidables. Por un lado, “Ocho y medio”, la película que destacamos de la programación de los canales TCM. De la filmografía de Federico Fellini probablemente sea su película más aclamada y discutida. Una obra maestra en donde se puede apreciar toda la imaginación y el mundo creativo del director italiano. Aunque Fellini lo negaba o lo afirmaba según le convenía lo cierto es que “Ocho y medio” es una película autobiográfica que aborda muchas de las obsesiones que le acompañaron a lo largo de su vida: el peso de la religión, la carga que conlleva la fama, la dificultad del proceso creativo para un artista… Todo ello adornado con melodías de clásicos como Wagner, Rossini o Tchaikovski y la nostálgica banda sonora que compuso Nino Rota.
Y dentro de nuestra sección dedicada a los musicales clásicos hoy recuperamos “Luces de Candilejas” dirigida en 1954 por Walter Lang.
La película cuenta la historia de una familia dedicada al vodebil y al espectáculo musical y aunque el principal reclamo del reparto es una exuberante Marilyn Monroe, en realidad ejerce de secundaria. Lo que ocurrió es que cuando Marilyn firmó el contrato para rodar “La tentación vive arriba” le obligaron también a aparecer en este film para intentar que tuviera mayor rendimiento en taquilla. De hecho su personaje está escrito a última hora especialmente para ella y algunas de las canciones que canta estaban reservadas para otros actores. Independientemente de todo ello se trata de un musical muy entretenido adornado con un buen puñado de canciones clásicas compuestas por el gran Irving Berlin.
Como os decimos siempre, si queréis ponerle música a todas estas imágenes y a todas estas historias, solo tenéis que sintonizar “Notas de cine”, la madrugada del sábado al domingo de 5 a 6, en la SER.
Hoy, 13 de abril, cumple 89 años uno de los directores más grandes no sólo del género musical sino de toda la historia del cine: Stanley Donen. Por eso el capítulo del “Libro Gordo” de esta semana está dedicado a su figura y a su obra, un puñado de películas con las que han disfrutado millones de espectadores de todo el mundo a lo largo de siete décadas. Donen vive en Los Ángeles, retirado del cine como director, pero no como espectador, ya que acude regularmente a las salas y ve casi todo lo que se estrena.
La vida de Stanley Donen cambió para siempre en 1933, cuando tenía tan solo nueve años. Un día entró en un cine de su ciudad y allí vio a Fred Astaire en la película “Volando hacia Río”. Gracias a él descubrió el baile. Fred Astaire no sólo fue el principio sino también la inspiración de toda la carrera de Donen.
Con 17 años consiguió un contrato en Broadway para trabajar en el musical “Pal Joey” como miembro del cuerpo de baile. La estrella de aquella producción era otro joven actor: Gene Kelly. Pronto se hicieron amigos y cuando Kelly fue contratado en Hollywood por la Metro, enseguida reclamó a Donen para que trabajara con él como ayudante de coreografía. En 1944 tuvieron su primera oportunidad de trabajar juntos en “Las Modelos”, película que Gene protagonizaba con Rita Hayworth.
A partir de ese momento la fama como coreógrafo de Stanley Donen empezó a crecer y durante los años 40 creó los bailes de muchas producciones de la Metro. El siguiente paso, siempre de la mano de Gene Kelly, era ponerse tras las cámaras. Se ha destacado muchas veces que Orson Welles hizo Ciudadano Kane con sólo 25 años. Stanley Donen tenía 24 cuando dirigió “Un día en Nueva York”. Además se trata de una película que hizo historia. Era la primera vez que un musical salía a la calle para rodar en exteriores naturales. Gene Kelly y Stanley Donen firmaron la película como co-directores y volverían a hacerlo tres años después con el que hoy en día se considera el musical por excelencia: “Cantando bajo la lluvia”.
Consagrado ya como un maestro del género Donen también pudo cumplir su sueño de trabajar junto a su admirado Fred Astaire. En “Bodas Reales” Donen filmó otro de los grandes momentos de la historia del musical cuando hizo que Fred Astaire bailara por el techo y las paredes de una habitación. A continuación rodaría dos excelentes musicales: “Tres chicas con suerte” y “Siete novias para siete hermanos”, un film lleno de alegría y dinamismo que se ha convertido en otro de los grandes clásicos del género.
En 1955 Stanley Donen volvería a codirigir con Gene Kelly otra nueva película: “Siempre hace buen tiempo”. Fue la última vez que trabajaron juntos. La relación se deterioró cuando Gene comenzó a mantener relaciones sentimentales con Jeanne Coyne, la primera esposa de Donen. Ya como agente libre aceptaría la oferta de la Paramount para rodar otro de sus grandes clásicos musicales, “Una cara con ángel”, de nuevo con Fred Astaire y la maravillosa Audrey Hepburn.
A partir de los años 60 Stanley Donen decidió cambiar de rumbo. Ya había demostrado que era un maestro haciendo musicales pero también iba a revelarse también como un eficaz director de comedias. Comedias sofisticadas y románticas como “Indiscreta” o “Una página en blanco”. Comedias con suspense al estilo Hitchcock, como “Arabesco” o “Charada” o salvajemente críticas como la que muchos consideran su mejor película: “Dos en la carretera”, uno de los mejores estudios cinematográficos que se hayan hecho sobre el matrimonio y por la que ganó la Concha de Oro del festival de San Sebastián.
Al musical no regresaría hasta 1974 con “El Principito”, adaptación de la obra de Antoine de Saint-Exupery. Su amigo Bob Fosse diseñó la coreografía y además interpretó el personaje de la serpiente. La película fue un fracaso en taquilla, como también lo fue su incursión en el género de ciencia-ficción con “Saturno 3”. Poco a poco Stanley Donen se fue desencantando del cine. En 1984 dirigió su última película, “Lío en Río”. En ella, el protagonista, Michael Caine, viajaba a Río de Janeiro y en el vuelo soñaba con aquellas imágenes de Fred Astaire bailando y cantando en la película “Volando hacia Río”, las mismas que a los nueve años dejaron a Donen fascinado ante la pantalla. El director cerraba así su carrera regresando a aquel momento mágico.
Resulta difícil entender que siendo uno de los más grandes directores del Hollywood clásico Stanley Donen nunca ganara un Oscar por sus películas. Ni siquiera fue nominado para ese premio en sus casi 40 años de carrera. Afortunadamente en 1998 esa injusticia quedó parcialmente reparada cuando le concedieron uno honorífico en reconocimiento a toda una carrera marcada por la elegancia, el ingenio y la innovación visual. Para nosotros que hemos hablado de tantas de sus películas en el programa es casi alguien de la casa. Por eso no podemos más que decirle: ¡Feliz cumpleaños Stanley!
Hoy nos sentamos a charlar con el compositor Sergio Moure, un joven músico gallego que desde hace varios años está pisando fuerte en el mundo de las bandas sonoras. Suya es la música que se escucha, por ejemplo, en “El Cuerpo”, “Todo es silencio” o “Tesis sobre un homicidio”, la película protagonizada por Ricardo Darín o Alberto Ammann que acaba de estrenarse en España el pasado fin de semana. Sergio Moure nos ha contado que desde los ocho años, cuando cayó una guitarra en sus manos, tenía muy claro que quería dedicarse a la música. “Si no me dedico a la música voy a ser un desgraciado toda mi vida”, le decía a su padre. A los veinte años se marchó a estudiar música a Barcelona. Allí conoció a Joaquín Oristrell quien le dio la oportunidad de debutar en el mundo de las bandas sonoras con “Inconscientes”, por la que fue nominado al Goya.
La semana pasada se estrenó “Posesión Infernal, Evil Dead”, el remake de una de las películas de culto del cine de terror de los 80 con la que debutó el director Sam Raimi. El propio Raimi ejerce de productor de esta nueva versión y ha encargado la dirección a un debutante, el uruguayo Fede Álvarez. La banda sonora ha sido compuesta por Roque Baños lo que significa su puerta de entrada al todopoderoso cine norteamericano. Un camino que parece va a tener continuidad ya que dentro de unos meses estrenará también la banda sonora de un thriller titulado “Guthot Straight”, protagonizado por George Eads, uno de los actores de la serie CSI, y en el que también interviene Steven Seagal.
“Posesión infernal, Evil Dead” es una banda sonora de género con todos los recursos y códigos de la música de cine de terror. Clima inquietante, crescendos terroríficos, golpes de efecto que remarcan el sobresalto. Notas musicales que van capturando el horror al que asistimos. Además de los instrumentos habituales de la orquesta se han incorporado otros poco frecuentes como sirenas, ramas de árboles agitadas o percusiones metálicas. Roque Baños dirigió a la London Pro Arte Orchestra y al piano contó con la colaboración del propio director de la película Fede Álvarez. En la parte final destaca la utilización de los coros. Como hacía Jerry Goldsmith en la Profecía, las voces humanas consiguen que la música se convierta en la mismísima encarnación del mal.
El musical que recordamos esta semana es el biopic de uno de los grandes de la música norteamericana del siglo XX: Glenn Miller. De su vida se hizo un film en 1954 titulado en español “Música y lágrimas” con James Stewart y June Allyson y dirigido por Anthony Mann, el primer marido de la recientemente fallecida Sara Montiel. La película es un recorrido bastante edulcorado y melodramático de la vida de este músico. En ella se ven sus difíciles comienzos cuando tocaba el trombón en pequeñas bandas y orquestas y su intento de encontrar un sonido nuevo, distinto y muy personal. Un éxito que le llegó con temas como “Serenata a la luz de la Luna”, “In The Mood”, “American Patrol” y que le convirtieron en uno de los favoritos del público americano. En 1942, durante la II Guerra Mundial, Glenn Miller se alistó en las Fuerzas Aéreas. Su orquesta se dedicaba a tocar para las tropas. El 15 de diciembre de 1944 se subió a un pequeño avión para ir a París. Sin embargo no llegó a su destino. El aparato desapareció en pleno vuelo.
El jueves pasado 11 de abril se cumplieron 30 años del Oscar que ganó José Luis Garci por su película “Volver a Empezar” y TCM le dedica hoy domingo una programación especial. El director recordará todo lo que ocurrió en esa fecha tan señalada en una entrevista en exclusiva que concedió al canal. A continuación se podrá ver de nuevo este film, el primero que logró la dorada estatuilla para nuestro cine. Nosotros, en el programa, también hablaremos de esta efeméride.
Y ya sabéis, el programa se emite de 5 a 6 en la madrugada del domingo y desde el lunes os podéis descargar el audio de las páginas cadenaser.com y canaltcm.com. Hasta la semana que viene