Por Antonio Martínez
Carmen Miranda apenas media metro y medio pero su corta estatura quedaba disimulada por los enormes zapatos de plataforma que llevaba y aquellos míticos turbantes y sombreros llenos de frutas que formaban parte de su atuendo. Maquillaje a raudales en el rostro y kilos de bisutería sobre un traje ajustado de vivos colores que, según la leyenda, ocultaba a duras penas la ausencia de ropa interior. El efecto se completaba con su particular estilo de actuar y cantar. El contoneo de sus caderas bailando, la picardía de su mirada, la gesticulación constante y una sonrisa luminosa. Con aquella imagen un tanto forzada Carmen Miranda representaba para los estadounidenses el exotismo de Sudamérica que en la primera mitad de los años 40 causó furor en Hollywood. Su estrella brilló poco tiempo pero tuvo una luz intensa. Rodó tan solo 14 películas en Estados Unidos pero fueron suficientes para convertirla en una de las grandes del género musical y en el primer referente global del tropicalismo.
Su ascensión en el cine americano se vio muy beneficiada por lo que entonces se llamó la política de buena vecindad del presidente Roosevelt hacia Latinoamérica. Hollywood se sumó enseguida a esa política ya que, al estar cerrado el mercado europeo por la Segunda Guerra Mundial, había decidido apuntar al mercado sudamericano para exportar su cine, y por lo tanto interesaba rodar películas con artistas latinos como Carmen Miranda.
Ya antes de llegar a Nueva York en 1939 Carmen era una gran estrella de la música en Brasil y había rodado allí seis películas. Sus espectáculos regulares en el Casino de la Urca de Río de Janeiro eran grandes acontecimientos y había sido la principal causante de que la samba, un ritmo nacido en las favelas negras, se convirtiera en el idioma musical de Brasil a partir de los años 30. Tras triunfar en Broadway fue contratada por la Fox que la hizo debutar en el cine con la película “Serenata Argentina” de 1940. En los trece años siguientes rodaría catorce películas en Hollywood, musicales de exotismo sudamericano en su mayoría, como “Aquella noche en Río”, “A La Habana me voy” o “Secretaria brasileña”. Carmen casi nunca era la protagonistas sino que solía aparecer como secundaria, eso sí, robando todas las escenas en las que intervenía. Canciones como “South American way”, “Chica chica boom chic”, “Mama eu Quero” o “Tico tico” se convirtieron en temas muy populares gracias a estas películas. Tanto es así que hicieron de Carmen Miranda la actriz mejor pagada de Hollywood en la primera mitad de los años 40. Y no solo eso, en el año 1945 fue la mujer que más dinero ganó en los Estados Unidos ese año, como así se puede ver en las cuentas de la Hacienda pública. A ello no solo contribuían la venta de sus discos o lo que cobraba por sus películas sino lo que ganaba con una compañía petrolera que montó en Texas asociándose con John Wayne.
En todas sus películas Carmen ejercía de latinoamericana según los cánones que se tenía en Estados Unidos, es decir, una mujer apasionada, sensual y de fuerte carácter, que sabía bailar y cantar con picardía. Era lo que al público le gustaba y por ello nunca quisieron que hablara bien inglés. El pésimo acento que gastaba la actriz era en parte fingido porque así se lo imponía la Fox. Carmen Miranda era muy consciente de su encasillamiento. Una vez le preguntaron en televisión si no le importaba y ella respondió: “Los plátanos son mi negocio”, porque sabía que el estereotipo que interpretaba era el que le proporcionaba el éxito.
Carmen Miranda murió prematuramente en 1955 de un ataque cardiaco. En el programa de esta semana vamos a repasar su fulgurante carrera y a escuchar sus canciones más conocidas.
Esta semana se ha estrenado “The Pelayos”, una película española sobre la historia real de una familia mítica en el mundo del juego y los casinos. Hemos charlado con su director, Eduard Cortés, para que nos hable de la banda sonora de la película. En ella podemos escuchar a Daniel Brühl cantando el “Hit the road Jack” de Ray Charles, temas de los Pulp, Eels o los Yeah Yeah Yeahs, además de una banda sonora de aire jazzistico muy sugerente que ha compuesto el músico Micka Luna. Y es que Eduard Cortés se nos ha revelado como un director con un excelente gusto musical.
La película musical de la que os hablamos esta semana gira en torno a un coche algo destartalado y ruidoso pero que es capaz de viajar por tierra, mar y aire: “Chitty Chitty Bang Bang”. La película estaba basada en un cuento de Ian Fleming, el creador de las aventuras de James Bond, y fue idea del productor de la saga 007, Albert Broccoli, llevarlo a las pantallas convertido en un musical. Para ello contaron con un guión escrito por Roald Dahl, el creador de libros infantiles como “Charlie y la fábrica de chocolate” o “James y el melocotón gigante”. Contaron también con las canciones compuestas por los hermanos Sherman, los mismos que habían compuesto las bandas sonoras de “Mary Poppins” o “El libro de la selva” y con un actor relacionado asimismo con la compañía Disney: Dick Van Dyke. Y es que el empeño de Broccoli para que el espectador viera “Chitty Chitty Bang Bang” como un producción cercana a las películas del estudio del ratón Mickey era más que evidente. Por ejemplo, la última parte del film transcurre en el castillo de Luis II de Baviera, que no es otro que el mismo que sirvió de modelo para el de “La bella durmiente” y que acabaría convirtiéndose en el símbolo de Disneylandia.
Vamos a escuchar también en el programa la banda sonora de “La pesca del salmón en Yemen”, la película de Lasse Halstrom que tenéis ahora mismo en las pantallas y cuya música corre a cargo del italiano Darío Marianelli. El compositor de “Expiación” o “Jane Eyre” nos ofrecer ahora una banda sonora que crea un ambiente plácido y optimista muy acorde al tono que tiene la película de Hallstrom. Además participa también del espíritu del film, esto es, el encuentro honesto entre la cultura occidental y la oriental. Marianelli ha querido fusionar en su partitura la geografía sonora y de esta forma las flautas escocesas se mezclan con el laúd árabe o el kaval en diversos temas.
Y la película que destacamos esta semana de la programación de los canales TCM es “Man on the moon” de Milos Forman. En ella Jim Carrey se metió en la piel de Andy Kaufman, para algunos el mejor cómico que ha dado Estados Unidos; para otros, un provocador que se dedicaba a crear todo tipo de escándalos con tal de salir en los periódicos o en la televisión.
El título de la película viene de una canción del grupo Rem en la que se menciona una idea que ha circulado como leyenda urbana: Que Andy Kaufman no murió en realidad sino que sigue vivo y que su enfermedad y fallecimiento no fue sino una broma más de este legendario cómico estadounidense.
Podéis escuchar “Notas de cine” en la madrugada del sábado al domingo de 5 a 6 en la Cadena SER y, si la cosa va bien, alguien no olvida subir el audio o el archivo no está dañado y funciona, también lo podréis oír en los podcast de cadenaser.com a partir del lunes.
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