NOTAS DE CINE | EL BLOG DE ANTONIO MARTÍNEZ | CADENA SER

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      Las piernas más valiosas de la historia del musical

      La Metro aseguró sus piernas por valor de cinco millones de dólares, convirtiéndolas en las más valiosas de la historia del cine. No era ninguna excentricidad. Cyd Charisse se hizo famosa en todo el mundo gracias a sus largas y esculturales piernas que además se movían con una elegancia sin par cuando la actriz bailaba. Además de piernas Cyd Charisse puede presumir de otra cosa:  ser una de las seis actrices, junto a Judy Garland, Rita Hayworth, Vera-Ellen, Debbie Reynolds y Leslie Caron, que han bailado con Fred Astaire y Gene Kelly, los dos mejores bailarines de la historia del cine. Y eso que llegó al mundo del baile y del espectáculo de casualidad.

      De pequeña Cyd Charisse tuvo una grave enfermedad y los médicos recomendaron a sus padres que la matricularan en una escuela de ballet cásico. Allí conoció a un profesor, Nico Charisse, que se convirtió en su protector y marido. De él adoptó el apellido que la hizo famosa. Su nombre, Cyd, era una variante del apodo familiar con el que la llamaba su hermano: Syd, que provenía de sister, hermana en inglés.

      Cyd Charisse formó parte del famoso ballet ruso de Sergei Diaghilev, con el que realizó giras por toda Europa antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. A su vuelta a Estados Unidos decidió probar fortuna en Hollywood y en 1943 debutó como bailarina en la película “Misión a Moscú”. En 1951 el productor Arthur Freed la eligió para que participara en “Cantando bajo la lluvia”. Era tan solo uno de los números musicales que jalonaban la película pero lo hacía al lado de Gene Kelly y, naturalmente, no pasó desapercibida. A partir de entonces Gene Kelly la eligió como pareja en otras muchas películas como “Brigadoon” o “Siempre hace buen tiempo” y Cyd Charisse se coinvirtió en una gran estrella.

      Con Fred Astaire trabajó en “Melodías de Broadway 1955” y “La Bella de Moscú”. Con él Cyd usó siempre zapato plano para que no se notara tanto la diferencia de altura que había entre los dos. Si como bailarina era insuperable, la Metro pensaba que como cantante dejaba mucho que desear y por eso la dobló en casi todas las películas en las que intervino. A finales de los años 60 se retiró del cine para dedicarse a su familia. De su primer marido, Nico Charisse, se había divorciado en 1947 y se había vuelto a casar con el cantante Tony Martin, con el que estuvo sesenta años. Cyd Charisse murió de un ataque al corazón el 16 de junio de 2008 con 86 años y aunque, según ella, el pedestal en el que la pusieron era demasiado alto, es una de las figuras más recordadas del cine musical.

      Este fin de semana se estrena en los cines “Seis puntos sobre Emma”. Está protagonizada por Verónica Echegui y cuenta la historia de una chica ciega que desea, a toda costa, convertirse en madre. Hemos charlado con su director Roberto Pérez Toledo de su banda sonora compuesta por David Cordero y Carlos Guajardo que forman Úrsula, y también de las canciones del grupo Magnética que se oyen a lo largo del film.

      Otra banda sonora también estará presente en nuestro programa. Se trata de la de “W.E.”, dirigida por Madonna. La película cuenta la historia de amor entre Wallis Simpson y el rey Eduardo VIII de Inglaterra y la de una mujer que, más de medio siglo después, se obsesiona con ese idilio. El film se presentó en la última edición de la Mostra de Venecia cosechando unas  críticas nefastas. Sin embargo su banda sonora sí que llamó, y mucho, la atención. Es obra del compositor polaco Abel Korzeniowski y obtuvo una nominación en la pasada edición de los Globos de Oro. En la misma ceremonia Madonna ganó el galardón correspondiente a la mejor canción original por el tema “Masterpiece” que se escucha en los títulos de crédito al final del largometraje.

      La película musical que os traemos hoy es “Oliver” basada en la famosa novela de Charles Dickens. Fue dirigida en 1968 por Carol Reed y protagonizada por los niños Mark Lester y Jack Wild y por Ron Moody y Oliver Reed. “Oliver” fue el último musical del siglo XX que ganó el Oscar a la mejor película y está repleta de fantásticos números musicales como “Consider Yourself”,  “You’ve Got to Pick a Pocket or Two” o “I’d Do Anything”. La música y las canciones son obra de Lionel Bart.

      Y en nuestro repaso a la programación de la semana de los canales TCM hoy nos vamos a detener en “Alguien voló sobre el nido del Cuco” de Milos Forman y que también hizo historia en los Oscar ganando lo que podemos llamar el “grand slam” de estos premios: mejor película, director. actriz y actor protagonista y guión. Algo que solo han conseguido “Sucedió una noche” en la década de los treinta y “El silencio de los corderos” en la de los noventa.

      Como todas las semanas nos encontraremos en directo a las 5 de la madrugada del domingo. Un saludo y hasta la semana que viene.

       

       

       

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      El cerebro gris de los grandes musicales

      Un productor mítico, Arthur Freed, el padre de musicales como “Cantando bajo la lluvia” y “Un día en Nueva York” encabeza el reparto del programa de esta semana. Freed estuvo durante décadas al frente de la división de musicales de la Metro y fue el verdadero cerebro gris que ideó algunas de las películas que hoy consideramos grandes clásicos.

      Arthur Fred descendía de una familia vinculada al mundo de la música. Su padre era tenor y él comenzó su carrera bailando claqué en espectáculos de vodevil. Lo que de verdad le gustaba era escribir canciones y poco a poco fue introduciéndose en ese mundo haciendo tándem con el músico Nacio Herb Brown. A finales de los años veinte, con la llegada del sonoro, se instaló en Hollywood y trabajó en las primeras películas musicales, convirtiéndose en uno de los compositores habituales de la Metro. Para ese ese estudio creó diversos temas como “Una noche en la ópera”, “San Francisco” o “Melodías de Broadway 1936”. De ahí dio el salto a la producción. Convenció a Louis B. Mayer para que comprara los derechos de “El Mago de Oz” y él se encargó de concebir el diseño general del film. Contrató a Harold Arlen y a Yip Harburg para que escribieran las canciones de la banda sonora y gracias a su empeño se eligió a Judy Garland como protagonista. Su perseverancia hizo que se mantuviera en el montaje final el mítico “Over the rainbow” que Mayer quería eliminar.

      Su consagración como productor llegó en 1943 con otro gran éxito de Judy Garland, “Cita en St. Louis”. En ella, además, se podía escuchar su voz en una canción que él mismo había compuesto: “You and I”. Gracias a su trabajo como productor consiguió que los números musicales se integraran cada vez más en las historias y dejaran de ser un mero interludio. En “Un día en Nueva York” decidió, junto al director del film, Stanley Donen, algo que hasta entonces era impensable: salir de los estudios y rodar en plena calle. Arthur Freed tenía una virtud: sabía rodearse de los mejores colaboradores y además no interfería en el trabajo del director. Lo suyo era aportar ideas y concebir el estilo general que debía tener toda la película. Así fueron naciendo títulos como “Brigadoon”, “Gigi”, “Magnolia”, “Un americano en París” o “Cantando Bajo la lluvia” que es, en buena parte, una película autobiográfica ya que se nutre de muchas anécdotas que él mismo vivió en los comienzos del cine sonoro.

      Arthur Freed se retiró en 1960 coincidiendo con la progresiva decadencia del género y se apartó completamente del mundo del espectáculo. Murió en abril de 1973. Él fue, en palabras de Vincente Minnelli, el verdadero genio del musical.

      En el sillón de las “conversaciones en clave de sol” sentamos esta semana al actor Lluis Homar, que ahora mismo está en las pantallas con la película “The Pelayos” y que ganó el Goya al mejor actor de reparto en la última edición de estos premios por su papel de robot en “Eva”. Como cada vez que tenemos a un actor como invitado en este espacio le hemos pedido que nos cuente sus gustos musicales y que recuerde los papeles que ha interpretado a lo largo de los años que tienen alguna relación con el mundo de la música. Por ejemplo el que hizo en “Pájaros de Papel” de Emilio Aragón. Lluis Homar nos ha confesado su afición por la ópera, la zarzuela y la música clásica, sobre todo por Beethoven.

      El tercer nombre propio del programa es Lucas Vidal, el joven compositor español afincado en Los Ángeles. Él es el autor de la banda sonora de la que os hablamos hoy: “La fría luz del día”, un film protagonizada por Bruce Willis y Sigourney Weaver. La película ha pasado casi de puntillas por las pantallas pero es una buena oportunidad para escuchar la música de este compositor de tan solo 28 años que se está abriendo un hueco en la difícil industria musical del cine de Hollywood.

      Y uno de los actores más queridos por los espectadores de todos los tiempos, Spencer Tracy, también estará presente en nuestro programa. Todos los sábados del mes de mayo los espectadores de TCM podrán recordar algunas de sus mejores y más famosas películas. Por ejemplo le podréis ver en comedias románticas al lado de Katharine Hepburn como  “La mujer del año” o “La Costilla de Adán” pero también protagonizando intensos dramas como “Furia” o “Conspiración de silencio”. Nosotros repasaremos su vida y su trayectoria profesional y, naturalmente, nos detendremos en su inolvidable historia de amor que vivió con Katharine Hepburn pero también le oiremos cantar, en concreto entonando el entrañable “Ay mi pescadito” de la inolvidable “Capitanes intrépidos”.

      Y la película que destacamos de la programación de los canales TCM esta semana es “Jules et Jim” de François Truffaut, uno de los largometrajes  más significativos de la carrera de este director y de toda la Nouvelle Vague. “Jules et Jim” se realizó con pocos medios y con poco dinero. Tanto es así que su protagonista, Jean Moreau, puso parte de su capital para que la película pudiera terminarse e incluso prestó su propio coche para transportar el material y llevar a algunos miembros del equipo a las correspondientes localizaciones. El resultado final es una historia de amor y de amistad a tres bandas a medio camino entre la comedia y el drama.

      Ya sabéis que nuestra cita es a las cinco de la madrugada del domingo pero también podéis descargaros el podcast para que lo escuchéis a la hora que os venga mejor. Un saludo y hasta la semana que viene.

      NOTA: Si no encontráis el programa en la zona de podcast de cadenaser.com es que alguien ha vuelto a olvidar hacer su trabajo. Yo le he subido a sendspace y aquí podéis descargároslo:

      http://www.sendspace.com/file/3uvaqa

       

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      Su negocio eran los plátanos

      Carmen Miranda apenas media metro y medio pero su corta estatura quedaba disimulada por los enormes zapatos de plataforma que llevaba y aquellos míticos turbantes y sombreros llenos de frutas que formaban parte de su atuendo. Maquillaje a raudales en el rostro y kilos de bisutería sobre un traje ajustado de vivos colores que, según la leyenda, ocultaba a duras penas la ausencia de ropa interior. El efecto se completaba con su particular estilo de actuar y cantar. El contoneo de sus caderas bailando, la picardía de su mirada, la gesticulación constante y una sonrisa luminosa. Con aquella imagen un tanto forzada Carmen Miranda representaba para los estadounidenses el exotismo de Sudamérica que en la primera mitad de los años 40 causó furor en Hollywood. Su estrella brilló poco tiempo pero tuvo una luz intensa. Rodó tan solo 14 películas en Estados Unidos pero fueron suficientes para convertirla en una de las grandes del género musical y en el primer referente global del tropicalismo.

      Su ascensión en el cine americano se vio muy beneficiada por lo que entonces se llamó la política de buena vecindad del presidente Roosevelt hacia Latinoamérica. Hollywood se sumó enseguida a esa política ya que, al estar cerrado el mercado europeo por la Segunda Guerra Mundial, había decidido apuntar al mercado sudamericano para exportar su cine, y por lo tanto interesaba rodar películas con artistas latinos como Carmen Miranda.

      Ya antes de llegar a Nueva York en 1939 Carmen era una gran estrella de la música en Brasil y había rodado allí seis películas. Sus espectáculos regulares en el Casino de la Urca de Río de Janeiro eran grandes acontecimientos y había sido la principal causante de que la samba, un ritmo nacido en las favelas negras, se convirtiera en el idioma musical de Brasil a partir de los años 30. Tras triunfar en Broadway fue contratada por la Fox que la hizo debutar en el cine con la película “Serenata Argentina” de 1940. En los trece años siguientes rodaría catorce películas en Hollywood, musicales de exotismo sudamericano en su mayoría, como “Aquella noche en Río”, “A La Habana me voy” o “Secretaria brasileña”. Carmen casi nunca era la protagonistas sino que solía aparecer como secundaria, eso sí, robando todas las escenas en las que intervenía. Canciones como “South American way”, “Chica chica boom chic”, “Mama eu Quero” o “Tico tico” se convirtieron en temas muy populares gracias a estas películas. Tanto es así que hicieron de Carmen Miranda la actriz mejor pagada de Hollywood en la primera mitad de los años 40. Y no solo eso, en el año 1945 fue la mujer que más dinero ganó en los Estados Unidos ese año, como así se puede ver en las cuentas de la Hacienda pública. A ello no solo contribuían la venta de sus discos o lo que cobraba por sus películas sino lo que ganaba con una compañía petrolera que montó en Texas asociándose con John Wayne.

      En todas sus películas Carmen ejercía de latinoamericana según los cánones que se tenía en Estados Unidos, es decir, una mujer apasionada, sensual y de fuerte carácter, que sabía bailar y cantar con picardía. Era lo que al público le gustaba y por ello nunca quisieron que hablara bien inglés. El pésimo acento que gastaba la actriz era en parte fingido porque así se lo imponía la Fox. Carmen Miranda era muy consciente de su encasillamiento. Una vez le preguntaron en televisión si no le importaba y ella respondió: “Los plátanos son mi negocio”, porque sabía que el estereotipo que interpretaba era el que le proporcionaba el éxito.

      Carmen Miranda murió prematuramente en 1955 de un ataque cardiaco. En el programa de esta semana vamos a repasar su fulgurante carrera y a escuchar sus canciones más conocidas.

      Esta semana se ha estrenado “The Pelayos”, una película española sobre la historia real de una familia mítica en el mundo del juego y los casinos. Hemos charlado con su director, Eduard Cortés, para que nos hable de la banda sonora de la película. En ella podemos escuchar a Daniel Brühl cantando el “Hit the road Jack” de Ray Charles, temas de los Pulp, Eels o los Yeah Yeah Yeahs, además de una banda sonora de aire jazzistico muy sugerente que ha compuesto el músico Micka Luna. Y es que Eduard Cortés se nos ha revelado como un director con un excelente gusto musical.

      La película musical de la que os hablamos esta semana gira en torno a un coche algo destartalado y ruidoso pero que es capaz de viajar por tierra, mar y aire: “Chitty Chitty Bang Bang”. La película estaba basada en un cuento de Ian Fleming, el creador de las aventuras de James Bond, y fue idea del productor de la saga 007, Albert Broccoli, llevarlo a las pantallas convertido en un musical. Para ello contaron con un guión escrito por Roald Dahl, el creador de libros infantiles como “Charlie y la fábrica de chocolate” o “James y el melocotón gigante”. Contaron también con las canciones compuestas por los hermanos Sherman, los mismos que habían compuesto las bandas sonoras de “Mary Poppins” o “El libro de la selva” y con un actor relacionado asimismo con la compañía Disney: Dick Van Dyke. Y es que el empeño de Broccoli para que el espectador viera “Chitty Chitty Bang Bang” como un producción cercana a las películas del estudio del ratón Mickey era más que evidente. Por ejemplo, la última parte del film transcurre en el castillo de Luis II de Baviera, que no es otro que el mismo que sirvió de modelo para el de “La bella durmiente” y que acabaría convirtiéndose en el símbolo de Disneylandia.

      Vamos a escuchar también en el programa la banda sonora de “La pesca del salmón en Yemen”, la película de Lasse Halstrom que tenéis ahora mismo en las pantallas y cuya música corre a cargo del italiano Darío Marianelli. El compositor de “Expiación” o “Jane Eyre” nos ofrecer ahora  una banda sonora que crea un ambiente plácido y optimista muy acorde al tono que tiene la película de Hallstrom. Además participa también del espíritu del film, esto es, el encuentro honesto entre la cultura occidental y la oriental. Marianelli ha querido fusionar en su partitura la geografía sonora y de esta forma las flautas escocesas se mezclan con el laúd árabe o el kaval en diversos temas.

      Y la película que destacamos esta semana de la programación de los canales TCM es “Man on the moon” de Milos Forman. En ella Jim Carrey se metió en la piel de Andy Kaufman, para algunos el mejor cómico que ha dado Estados Unidos; para otros, un provocador que se dedicaba a crear todo tipo de escándalos con tal de salir en los periódicos o en la televisión.

      El título de la película viene de una canción del grupo Rem en la que se menciona una idea que ha circulado como leyenda urbana: Que Andy Kaufman no murió en realidad sino que sigue vivo y que su enfermedad y fallecimiento no fue sino una broma más de este legendario cómico estadounidense.

      Podéis escuchar “Notas de cine” en la madrugada del sábado al domingo de 5 a 6 en la Cadena SER y, si la cosa va bien, alguien no olvida subir el audio o el archivo no está dañado y funciona, también lo podréis oír en los podcast de cadenaser.com a partir del lunes.

       

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      La música de cine del gran provocador

      Fue uno de los artistas franceses más prolíficos del siglo XX pero por encima de todo Serge Gainsbourg era un personaje en si mismo que hizo de su vida su más importante forma de expresión: pintor, actor, director, fotógrafo, músico, cantante y también compositor de cine. Todo lo hacía en exceso. En poco más de treinta años de carrera Gainsbourg grabó 26 álbumes a nombre propio aunque el grueso de sus derechos de autor corresponde sobre todo a canciones que compuso para decenas de vocalistas. Pero hay una parte importante de esos derechos que provienen también de las cerca de 40 bandas sonoras que compuso para el cine.

      En el cine Gainsbourg encontró el instrumento ideal en el que desembocar toda su fuerza interior. Solía decir que el cine mostraba su lado artístico mientras que la música el profesional. Su primer trabajo cinematográfico llegó como actor. En 1959 hizo un pequeño papel en “¿Quiere usted bailar conmigo?”, una película una película protagonizada por Brigitte Bardot, la que años después se convertiría en su amante y musa. Luego rodó una serie de peplums italianos en los que casi siempre hacía de romano despiadado. Su aspecto solía encasillarle en papeles de villano o de macarra y así, a lo largo de su vida, Serge Gainsbourg interpretó 45 películas. Además fue responsable de otras 4 como director.

      Su relación con la música de cine también comenzó pronto. En 1960 compuso su primera banda sonora para la película “L’eau a la bouche”, con la que iniciaba una carrera cinematográfica de cuatro décadas, ya que su último trabajo musical fue precisamente una banda sonora, “Stan the Flasher” que compuso un año antes de su muerte en 1991. En sus bandas sonoras, la mayor parte de ellas para el cine francés, Gainsbourg experimentaba con todos los géneros: el jazz, el pop, la música sinfónica, los ritmos tropicales, la música disco… Solía componer y a menudo interpretar diversas canciones como parte de sus bandas sonoras y, de hecho, algunas de las mejores canciones que creó están en sus discos de cine. Es el caso de “Réquiem pour un con” de la película “Le Pacha”, de “Yesterday yes a day” de “Madame Claude” o de “Dieu fumeur de havanes” de “Os amo” que Gainsbourg cantaba a dúo con Catherine Deneuve. Incluso el famoso “Je t’aime moi non plus” que escandalizó al mundo no era más que una melodía reciclada que había compuesto previamente para la película “Les coeurs verts”. Eso sí, acompañada de una letra provocadora y una interpretación incendiaria a cargo de su compañera Jane Birkin.

      Dicen que si solo se hubiera dedicado a la música de cine habría sido uno de los grandes pero esta faceta quedó diluida por sus otras actividades musicales. En el programa de esta semana vamos a escuchar muchas de estas melodías y a repasar con detalle la carrera cinematográfica de Serge Gainsbourg.

      Nuestro invitado de esta semana en “Conversaciones en clave de sol” es el director Alberto Rodriguez que desde hace unas semanas tiene en las pantallas la muy recomendable “Grupo 7”. Hemos charlado con él sobre la banda sonora que ha compuesto para su película Julio de la Rosa, sobre Bambino o sobre sus gustos musicales, al tiempo que escuchamos la sugerente música que ha creado el ex guitarrista y cantante del grupo El Hombre Burbuja.

      La película musical de esta semana nos lleva a un tradicional colegio británico en los años 30. Allí imparte sus clases de latín un profesor llamado Chipping pero al que todo el mundo llama Chips. “Adios Mr. Chips” fue la versión musical de otra famosa película de similar título de los años 30 por la que Robert Donat ganó el Oscar al mejor actor. La nueva versión llegó en 1969 de la mano del director Herbert Ross y protagonizada por Peter O’toole y la cantante británica Petula Clark. Entre canción y canción nos contaban un argumento que ha marcado las pautas de todo un género cinematográfico: el de los maestros que poco a poco se van ganando la confianza de sus alumnos y a los que enseñan, no solo una asignatura, sino sobre todo una forma de enfrentarse a la vida.

      Vamos a escuchar también la banda sonora del nuevo rompetaquillas adolescente: “Los juegos del hambre”. Una banda sonora que se ha editado por partida doble. Por un lado la música incidental compuesta por James Newton Howard. Por otro, las canciones que suenan en la película y que incluye temas creados especialmente para el film por grupos y solistas como The Arcade Fire, Neko Case, The Decemberits o Tylor Swift.

      Y la película que destacamos de la programación de TCM es esta semana “Barry Lyndon” de Stanley Kubrick, protagonizada por Ryan O’Neil y Marisa Berenson. “Barry Lyndon” es la historia de un arribista irlandés con una vida llena de aventuras que le llevará a alistarse en ejército, combatir en la Guerra de los Siete Años, desertar, caer prisionero de los prusianos, servirles como espía, llevar una vida como jugador de cartas por media Europa y finalmente casarse con una viuda. Todo ello contado con el estilo y virtuosismo de Kubrick que hace que la película parezca un fragmento de la historia arrancada del pasado, trasladando al espectador al mismísimo siglo XVIII. La meticulosidad del director era tal que exigió que la película se rodara con luz natural. Los interiores debían estar iluminados únicamente con velas, por lo que el director de fotografía John Alcott tuvo que modificar la cámara y utilizar unos objetivos que habían sido especialmente diseñados para la NASA.

      La cita con Notas de cine es en las madrugadas del sábado al domingo de 5 a 6 y a partir del lunes podéis descargaros el audio del programa en la sección de podcast de cadenaser.com

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      Los mejores trinos y gorjeos del cine español

      En el programa de esta semana nos ponemos un poco en plan “cine de barrio” porque vamos a repasar la historia de una de las grandes estrellas de la historia del cine musical español: Joselito. Admirado por unos, rechazado por otros que le consideran un tanto grimoso, lo cierto es que el niño cantor fue un ídolo de las pantallas y la música española durante las décadas de los 50 y los 60 del siglo XX.

      Joselito nació en un pueblo de Jaén hace 69 años en una familia muy pobre de campesinos. Para él cantar no solo era algo que se le daba bien sino una oportunidad muy cierta de salir de la miseria. El cantante Luis Mariano le escuchó en una audición y decidió llevárselo con él para actuar en París, donde el niño causó auténtica sensación. De cantar por las tabernas de los pueblos y en concursos locales, Joselito pasó en un abrir y cerrar de ojos a actuar en la radio y la televisión galas junto a figuras como Edith Piaff o Maurice Chevalier. Incluso antes de hacer su primera película el niño ya era una estrella muy popular en el país vecino. Y ésta, la película, llegó en 1956 de la mano del director Antonio del Amo. “El pequeño ruiseñor” fue un taquillazo no sólo en España sino también en Latinoamérica y varios países de Europa. Un guión escrito a la medida del niño en el que el principal atractivo era la docena de canciones que cantaba, entre ellas la popular “Campanera”.

      Tras “El pequeño ruiseñor” vendrían otras muchas películas de similar corte: “Saeta del ruiseñor”, “Escucha mi canción”, “Los dos golfillos”, “El pequeño Coronel”… Joselito hizo también las Américas y rodó varios títulos en Méjico. Pero a mediados de los 60 el filón se agotó. El actor rondaba los 20 años y ya no se le podía seguir haciéndole pasar por niño, pese a que su baja estatura siempre había sido su gran aliada, interpretando papeles de cuatro o cinco años menos de los que en realidad tenía. Además estaba lo del cambio de voz. Aunque seguía sabiendo entonar bastante bien los gorgoritos que le habían hecho ser considerado la mejor voz infantil del mundo desaparecieron y el niño prodigioso se convirtió en una especie de galán juvenil retaco y de aspecto extraño. Le cambiaron el repertorio de canciones para darle un toque más pop y en vez de buscar a sus progenitores, como hacía en casi todas sus películas de niño, se dedicó a buscar los amores de la jovencita de turno. Finalmente el propio Joselito decidió retirarse tras 18 películas y dos décadas de éxito.

      En los años siguientes desapareció del mundo del espectáculo. A finales de los 80 volvió a reaparecer con escandalosas noticias en torno a él. Que si había sido mercenario en la guerra civil de Angola, que si traficante de drogas o armas, que si adicto a la cocaína… Aunque algunas de aquellas historias no eran totalmente verdad,  lo cierto es que Joselito acabó pasando cinco años en prisión por un episodio relacionado con sustancias prohibidas y una persecución policial en coche.

      De la cárcel salió completamente rehabilitado. En los últimos años le hemos visto bastante en televisión en programas nostálgicos y del corazón. Fue, por ejemplo, uno de los supervivientes en el reality show de Telecinco y en el cine ha intervenido en pequeños papeles en películas como “Spanish movie” o “Torrente 4”. El cine y la música ya no son para él una profesión sino algo anecdótico. De vez en cuando canta en algún festival benéfico o en algún programa de televisión pero sabe que su época de gloria pasó hace ya varias décadas. Y esa sí, esa le pertenece por completo.

      En nuestras “Conversaciones en clave de sol” charlamos con otro actor y cantante español: Fran Pera. Esta misma semana acaba de estrenar una nueva serie de televisión titulada “Luna, el misterio de Calenda”. También le hemos visto recientemente en la película “De tu ventana a la mía” y ha estado representando hasta hace unos meses por toda España la obra de teatro “Todos eran mis hijos”. Pero Fran Perea es también músico y cantante y este mes ha comenzado una gira por varias ciudades de nuestro país presentando su último disco: “Viejos conocidos”. De todo esto hablamos con él mientras escuchamos algunas de sus canciones.

      Y no dejamos de hacer patria porque la banda sonora que os proponemos hoy corre a cargo también de un compositor español. Se trata de “Ira de titanes” de Javier Navarrete. Poco podía imaginar el compositor hace unos años cuando escribía bandas sonoras para las películas de Agustí Villaronga o Antonio Chavarrías, sus dos directores más habituales, que acabaría poniéndole música a una de las grandes superproducciones de Hollywood de este año. El punto de inflexión en la carrera de Navarrete llegó con su asociación con el director Guillermo del Toro con la música de “El espinazo del diablo” primero y de “El laberinto del fauno” después, partitura que le valió una nominación al Oscar. Tras ésta le empezaron a llegar muchas ofertas internacionales y en 2007 Navarrete decidió trasladar su residencia a Los Ángeles para trabajar allí. Desde entonces ha compuesto una decena de bandas sonoras para películas como “El camino del guerrero”, “The Hole 3D” o “Reflejos”, la mayoría de ellas películas relacionadas con el género fantástico. Quizá por ello, por haberse convertido en un especialista en estas lides, el director de “Ira de Titanes” le encargó este trabajo que significa el proyecto más importante, en cuanto a repercusión popular, de la carrera de Navarrete.

      Era la película favorita de Wall-E, el robot solitario de la factoría Pixar que la ponía una y otra vez cuando volvía a casa después de recoger chatarra y hoy protagoniza nuestra sección “Los musicales”. Nos referimos a “Hello Dolly”. Ganó tres Oscar en 1969 y fue una de las películas más taquilleras de aquellos años. Tiene números musicales que han pasado a la historia, canciones que todo el mundo conoce, grandes decorados, un vestuario espectacular pero, sin embargo, lo que mas se recuerda cuando se habla de “Hello Dolly” son las peleas y discusiones que mantuvieron durante todo el rodaje sus principales protagonistas: Walter Matthau y Barbra Streisand. Os hemos preparado un reportaje en el que os lo contamos todo.

      Y el estreno que destacamos esta semana de la programación de los canales TCM es “La pianista” de Michael Haneke, una cinta desasosegante e intensa sobre la relación entre una profesora de piano y un alumno suyo. “La pianista” habla de comportamientos neuróticos y de sadomasoquismo y de cómo por debajo de la dulzura de las notas musicales de Schumann o Schubert se esconden otro tipo de conductas más inquietantes. Sus protagonistas Isabelle Huppert y Benoit Maginel ganaron los premios de interpretación del festival de Cannes de 2001 y el film se llevó también el Gran Premio del Jurado.

      Si os apetece ponerles música y sonido a todos estos contenidos la cita es la madrugada del sábado al domingo de 5 a 6 en Notas de cine de la Cadena SER

       

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