Bajo las ruedas de la recuperación

abril 23, 2014  |  Sin comentarios
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La recuperación va sobre ruedas, dijo en plena Semana Santa, una Fátima Báñez que imagino iluminada en sus palabras por la Virgen del Rocío. Pero no es la fe la que ciega a la ministra de trabajo y al resto del ejecutivo, es la mala fe con la que quieren ocultar a los millones de ciudadanos pobres y precarios que han sido arrollados por el tren de la crisis. Ya trataron de atropellar a Cáritas cuando dijo que somos el segundo país de Europa con más pobreza infantil. Ahora tratan de cegarnos con las luces de la recuperación para que no veamos, por ejemplo, el informe de Save the Children que dice que somos el segundo país que menos reduce esa pobreza. Así solucionan los problemas, pasando por encima de ellos.

Hoy os contamos un caso alarmante que lo demuestra. El gobierno hizo una reforma laboral que ha facilitado miles de ERES masivos. Algunas de esas empresas que los hicieron se declararon en quiebra y el gobierno tuvo que asumir el coste de esos despidos que había autorizado. Ahora descubrimos que unas 180.000 personas siguen sin cobrar sus indemnizaciones, algunos desde hace años, por el colapso de la Administración. El paro se les agota a muchos, los ahorros también y no les llegan los recursos que se les adeudan. Para desatascar la situación la Ministra se ha gastado 3 millones de euros en subcontratar a otra empresa pública que hace poco hizo un ERE. La recuperación la dirigen conductores sin carné que no pisan el pedal, lo llevan puesto. De eso nunca nos habla el gobierno.

Otro ejemplo que viene al caso en el Día del Libro. Hoy los trabajadores de la FNAC de Barcelona hacen huelga en pleno Sant Jordi por la temporalidad de un 60% de la plantilla, la eliminación del seguro médico para los trabajadores y una reducción salarial que deja a muchos con sueldos en torno 500 euros. Como decía una pancarta colgada hoy en la puerta del establecimiento: 500 euros es violencia. La multinacional francesa aduce reducción de beneficios aunque los sindicatos aseguran que se han desviado las supuestas pérdidas a Francia para la salida a bolsa de la empresa. En cualquier caso siguen teniendo beneficios a costa de las pérdidas de los trabajadores. Y todo esto con la ayuda de la reforma laboral del gobierno que no ha conseguido reducir el paro sino aumentarlo y disparar los contratos precarios y temporales. FNAC y gobierno deberían vender hoy el libro: “La insoportable precariedad del trabajador”.

La recuperación va sobre ruedas mientras la mayoría de españoles van a pie o a rastras. Es más: la recuperación de unos pocos avanza dejando atrás a muchos porque pasa por encima de ellos. El tren de la recuperación circula impasible porque utiliza a personas como raíles y traviesas. Dice el gobierno que la recuperación va sobre ruedas, lo que no dice es que millones de españoles son aplastados bajo esas ruedas.

La Utopía ha sido desahuciada

abril 11, 2014  |  27 Comentarios
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Poco tiempo ha tardado la presidenta andaluza, Susana Díaz, en mostrar su verdadero rostro de lideresa autoritaria al servicio de los de siempre. De un manotazo ha echado hoy de la Consejería de Vivienda a sus socios de Izquierda Unida por realojar en viviendas de la Junta a las familias expulsadas esta semana de la Corrala Utopía. Aquí manda ella, que quede claro.

En muy poco tiempo ha pasado de presumir de “socialista muy de izquierdas que lucha por la justicia social” a hacerse fotos con Emilio Botín y presumir de amistad con los mandamases del Ibex 35. Ella no aspira a ayudar a los de abajo, aspira a llegar muy alto, donde están los de arriba, quién sabe si a la presidencia del gobierno. Y ahora que se ha tenido que enfrentar con la Utopía ha demostrado que ella está del lado de los que dirigen la realidad.

La realidad del caso es la siguiente: familias sin hogar ocuparon hace dos años un inmueble vacío de Ibercaja al que llamaron Corrala Utopía. El banco los denunció y un juez determinó que tenían que ser desalojados pero que la administración tenía que “proveer lo necesario para las personas en riesgo de exclusión social”. En mitad de las conversaciones de la Consejería de Vivienda con Ibercaja para buscar una salida negociada, el banco echó a las familias. A negociar a la puta calle, con perdón.

La Consejería dirigida por Izquierda Unida intentó que el Ayuntamiento de Sevilla del PP realojase a las familias en algunas de las 500 viviendas vacías que tiene. El alcalde, Juan Ignacio Zoido, se negó porque no podía premiar “la patada en la puerta”. Es Zoido el que da una patada en la puerta de la justicia social dejando a sus vecinos en la calle aunque tiene medio millar de casas deshabitadas. Entonces la Consejería tomó la decisión de la polémica: realojarlos en casas de protección oficial para las que hay una lista de espera. Pero la pobreza no puede esperar.

Ahí aparece ese PSOE que dice que no va a cometer los errores del pasado y que va a rescatar a las personas y se acuerda de que tiene 10.000 personas en una lista esperando esas viviendas. Ya pero a los vecinos de la Corrala los han dejado al raso sin tiempo de encontrar una solución. Ya pero no se entiende que estén esperando si hay viviendas desocupadas, como demuestra el realojo de los vecinos de Utopía. Ahí tienen responsabilidad ambos socios de gobierno por no agilizar esa lista. Ahí aparece Susana Díaz hablando de igualdad para todos pero sin dar solución a ninguno, ni a los de la lista ni a los de la Corrala. Y ahí aparecen los que se llaman “socialistas” enfrentando a pobres contra pobres para que se peleen por las migajas que les tiran.

Ahí aparece el PSOE de los ERES presumiendo de ser el garante de la ley. Pero la ley no dice lo que dicen los socialistas. La Ley andaluza de la Vivienda dice que las autoridades favorecerán el alojamiento de los excluidos, como también estableció el juez en el auto sobre la Corrala. Y Ley de Función Social de la Vivienda del actual gobierno andaluz determina que los bancos tienen la obligación de sacar en alquiler sus inmuebles y que se arbitrarán medidas excepcionales de urgencia para familias vulnerables. No es la ley la que va contra las personas, son los que la aplican.

Susana Díaz ha decidido aplicar la ley del más fuerte. La ley de aquí mando yo. La ley del banco y no la ley que obligaría al banco a dar alquiler social a esas familias. Ese es el cambio que prometió Rubalcaba: personas a cambio de favores. Ese es el partido al que apoya Izquierda Unida en Andalucía. Los comunistas acaban de anunciar la “suspensión momentánea” del acuerdo mientras el PSOE no les devuelva la Consejería. No entiendo que pidan realojo a un gobierno que les ha desahuciado. Deberían irse definitivamente para desahuciar a la presidenta quien, recordemos, entró en la presidencia sin llamar a la puerta de las urnas.

A los que tienen tomadas las leyes para su beneficio es a los que habría desahuciar. Pero eso en este país es una utopía. En este país que la ley proteja a las personas es una utopía. Y la utopía ha sido desahuciada.

La Constitución es un testamento

abril 9, 2014  |  5 Comentarios
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Ayer en el debate sobre Cataluña, por una vez, el presidente del gobierno dijo una verdad: “Las Constituciones son testamentos”. Las Constituciones no son testamentos pero la nuestra hoy sí lo es. La Constitución española que sirvió para dar vida a nuestra democracia, ha terminado convertida en la última voluntad de un muerto, en el certificado de defunción de este cadáver de sistema que padecemos.

La comparación no es banal. Refleja cómo entienden nuestra democracia Rajoy y tantos otros padres e hijos de la sacrosanta Carta Magna: como una voluntad inamovible, inapelable, fatal. Un texto sagrado que nos entregaron los padres de la Transición y que no admite discusión como los mandamientos de la ley de dios. Aunque cuando lo pide la Troika, que es su dios, entonces sí PP y PSOE le meten mano para recortar presupuesto social y servir a los amos.

Además, la comparación es macabra. Es la certificación de que este país agoniza y más que un contrato social tiene una factura del funeral. La comparación es funesta. Los testamentos son la voluntad de un muerto sobre la que los vivos no tienen potestad. Con los muertos no se puede dialogar. Los testamentos no se negocian, no son contratos, están escritos unilateralmente. No es el caso de nuestro texto constitucional.

Por tanto la comparación es errónea. La Constitución sí fue un contrato aceptado por todas las partes y como todo contrato, es revisable y renovable, más cuando el 77% de los actuales españoles no la votó, cuando se aplica pero no se cumple y cuando no da respuesta a las inquietudes de la sociedad de hoy. El problema es que hay quien la considera un testamento, una lápida, las tablas de Moisés.

No obstante, tanto Rajoy como Rubalcaba hablaron ayer de revisarla. El primero lo dijo para ganar tiempo y desgastar a los catalanes con un largo proceso de reforma. El segundo lo dijo porque es la única salida que les queda a unos socialistas desorientados. En cualquier caso, los soberanistas tienen ahí un guante que podrían recoger, el problema es que no quieren porque tienen prisa por llevar adelante su consulta. Su futuro electoral depende de ello.

Y nuestro futuro depende de todos ellos. Mientras agonizamos, el debate por Cataluña se eterniza y unos y otros consiguen que no hablemos de la enfermedad sino de los doctores. Los catalanes están en su derecho de decidir que les curen solo sus médicos pero no deben olvidar que tienen a matasanos como Mas culpables de muchos de sus males. El resto también tenemos lo nuestro y no debemos dejar que este debate nos distraiga del debate principal.

El debate principal es que no necesitamos un testamento sino un certificado de nacimiento: un proceso constituyente que sea reconstituyente. Ese solo puede venir de los grupos más pequeños porque ninguno de los presentes quiere una reforma que puede firmar su defunción. Me temo entonces que tendremos que esperar, como poco, a las elecciones del año que viene. Como esto se alargue, al final solo estaremos discutiendo qué bandera le pondremos al féretro.

La Señora

abril 4, 2014  |  33 Comentarios
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No es nada nuevo que Esperanza Aguirre atropelle un bien público y se dé a la fuga. Lo ha hecho con hospitales y colegios y lo dejó atado para hacerlo a gran escala con la Sanidad pública, aunque afortunadamente los médicos y jueces le pararon los pies a su privatización. Para entonces ella ya había salido por patas de la presidencia de la Comunidad de Madrid en mitad de legislatura para que no le salpicara. Se quitó el marrón de encima como se quitó el marrón de la Gürtel sin asumir una sola responsabilidad por ser presidenta mientras la Comunidad de Madrid traficaba favores con Correas, Bigotes y demás baja ralea, como se quitó ayer el marrón de encima de su infracción de tráfico. Pero por primera vez ha escapado de un marrón para meterse en un marrón más negro.

Esperanza siempre ha sido muy de escaparse de los problemas como si no fueran con ella, como si ella estuviera por encima, por encima de los demás, incluso por encima de la ley, como demostró ayer. Ayer se dio a la fuga ilegalmente y lejos de asumir sus culpas, ha iniciado una de sus habituales campañas de desprestigio de un gremio que ha osado desafiar su poder omnímodo. Ya ha empezado su numerito de hacerse la víctima como con la Gürtel y llegará incluso a decir que ella ha descubierto la corrupción dentro del cuerpo de los agentes de movilidad. Ha llegado a decir que la moto que atropelló estaba mal aparcada. Ella no atropelló, la atropellada fue ella.

Aguirre no tiene la culpa de nada, a ella los charcos no le mojan, ella camina a muchos metros por encima del vulgo. Le salen los malos modos de aristócrata de rancio abolengo por los poros. Ella no es una señora cualquiera, ella es la Señora. Y Madrid su cortijo. Solo así se explica que dejase su coche aparcado en la calle más transitada de la ciudad, donde no hay zona de aparcamiento y encima en el carril habilitado para los transportes públicos. Los transportes públicos en los que va el pueblo llano. La chusma que se espere, que llega la lideresa en su calesa. Que tiene que sacar dinero que la pobre no llega a fin de mes.

Nunca ha demostrado mucho respeto por la gente corriente. Ni siquiera por sus votantes. Se fugó de la responsabilidad que le dieron en las elecciones cuando abandonó antes de tiempo la presidencia. Los hechos han demostrado que sus excusas fueron falsas pues ni se ha ido de la política ni de la primera línea ni ha dejado de aprovechar laboralmente su posición privilegiada. Ella siempre se ha valido de su posición de gran señora. Pero esta nueva chulería pone de manifiesto que tiene poco de grande y mucho de chusquera.

Pone de manifiesto un modo de hacer las cosas de una casta política caciquil que se comporta como si este país fuera su cortijo y ellos los señoritos y ellas las señoronas. No es nuevo. España lleva décadas votando a estos amos con distintos collares, dejándoles paso y arrastrándose a sus pies para besar el suelo por el que pisan. O la acera en la que aparcan. Por eso ellos se sorprenden y se indignan cuando se les recrimina. No pueden entender que los siervos se rebelen. Por eso jamás dimiten. Se siguen sintiendo inmunes e intocables. España es su finca, nosotros los siervos y ellos los señores.

Espero que por poco tiempo. Estamos muy hartos de tanto atropello.

Que no nos representan, que no

abril 2, 2014  |  2 Comentarios
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Policías que pegan a periodistas y llaman “guarra” a una manifestante. Policías que le dicen a un periodista “te voy a patear la cabeza” y “si quieres mi identificación, ven a buscarla”. Un yayoflauta de 76 años aporreado cuando los antidisturbios empezaron las cargas el 22M antes de que acabara legalmente la marcha. Una yayoflauta de 73 años que esta semana ha sido llevada a juicio por una denuncia policial porque se le ocurrió increpar a unos agentes que le requisaban la mercancía a un mantero.

Y a todo esto un ministro del Interior al que no le parece necesario decir una sola palabra sobre esas agresiones a la libertad de prensa, los abusos de autoridad y las faltas de respeto de algunos antidisturbios. Son servidores públicos que solo se sirven a sí mismos. Tienen que defender a la ciudadanía pero la atacan. Se llaman fuerzas de orden público pero algunos de ellos se han olvidado de que son servidores públicos. Se llaman representantes pero no nos representan, representan solo a sus propios intereses y utilizan a los cuerpos de seguridad para asegurarse su impunidad.

El lunes Jorge Fernández Díaz fue a hacerse la foto apoyando a la Unidad de Intervención Policial que actúa en las manifestaciones y alabó su actuación sin paliativos. Es lógico que vaya a mostrarles su respaldo después de las duras agresiones que recibieron algunos. Pero también tiene la obligación de defender los derechos de los ciudadanos a los que representa. Y sin embargo, ni mencionó siquiera las agresiones a algunos periodistas que documentaban la manifestación republicana del 29M este fin de semana. Un ministro tiene la obligación de preservar el esencial derecho a la información en este país y el deber de reprender a sus subordinados cuando se exceden en sus funciones. Si no lo hace, él es el responsable.

Si no lo hace, se retrata como impulsor o cómplice que ampara esas actitudes antidemocráticas. Todo indica que lo es pues también las ampara en Ceuta y Melilla donde permite que se expulse ilegalmente a inmigrantes, incluso que entren ilegalmente en nuestro país soldados marroquíes para echarles, incluso que les disparen en el agua o que se utilice sobre ellos spray paralizante para dejarlos como guiñapos. Tenemos un ministro que se salta la legalidad más veces que los inmigrantes la valla de Melilla.

Tenemos a representantes que no representan al Estado de Derecho, que no nos representan, que no. Representan intereses más oscuros, miserables e inhumanos. De ahí que dejen la representación del Estado en el funeral por Adolfo Suárez en manos de un guerracivilista monseñor Rouco Varela. De ahí que inviten al dictador y torturador Teodoro Obiang a funerales y conferencias. En este país los intereses empresariales están antes que la dignidad y las personas. Como preguntaba esa señora de 73 años a los policías con los que se encaró: ¿No les da vergüenza? Lo triste es que no.

Vales menos que una autopista

marzo 28, 2014  |  38 Comentarios
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Acabar con la pobreza en España costaría menos que el rescate a las autopistas. Son palabras de Francisco Lorenzo, responsable del informe de Cáritas sobre la pobreza que se ha presentado esta semana y que arroja datos deprimentes: hay 700.000 hogares españoles que no tienen ningún ingreso, somos el país europeo con más pobreza infantil solo por detrás de Rumania, hay 5 millones de personas en exclusión severa, un 80% más que antes de la crisis. Resolver esta situación costaría unos 2600 millones de euros, según Cáritas, la mitad de lo que va a costar rescatar a las autopistas deficitarias.

La organización católica ha pedido que se tomen medidas urgentes contra una pobreza que están sosteniendo sobre sus hombros los vecinos y familiares de los afectados. Desde que empezó esta debacle la sociedad ha tenido que asumir la tarea básica del Estado que el Estado no atiende: la protección de las personas. El gobierno no se ha dado por aludido. Se ve que van por otra autopista. Se ve que solo son católicos cuando buscan el voto ultracatólico con leyes de educación o contra el aborto pero no cuando se trata de ayudar al inmigrante o al empobrecido. No son influyentes, no cuentan, no valen. Valen menos que una autopista.

El gobierno rescatará a las constructoras de las autopistas deficitarias, como ya hizo con los bancos, en lugar de rescatar a las personas. Volverán a utilizar el argumento de que tenemos que rescatar a los grandes bancos y empresas españoles para que su derrumbe no nos caiga encima. No es argumento válido porque ya nos ha caído encima con la violencia de un alud. Nosotros hemos soportado todo el golpe, ellos ninguno. Los bancos acumulan nuestras deudas y ladrillo. Las empresas del IBEX 35 mantienen o aumentan beneficios. No es difícil adivinar adónde ha ido el nivel de vida que nosotros hemos perdido. Para que ellos no pierdan ni cuando hay pérdidas ha sido necesario que perdamos todos los demás.

De ahí que seamos el país de nuestro entorno en el que más ha aumentado la desigualdad, mucho más que en países rescatados como Grecia o más o menos intervenidos como Italia o Portugal. En eso somos diferentes, Spain is different: aquí los causantes de la crisis la han aprovechado, más que en el resto de países, para hacer negocio. Eso es lo que más indigna. Nos ven tirados en el suelo y en lugar de ayudarnos, rebuscan en nuestros bolsillos para quitarnos el dinero. Es ese “que se jodan” de Andreíta Fabra lo que más jode.

Es esa desfachatez la que resulta intolerable. Es la chulería con la que el jefe de la patronal leonesa, un tal José Ángel Grego, va y dice ayer que son los trabajadores los que tendrían que pagar a la empresa 45 días por año cuando les despide. Nos hemos convertido en un país de empresarios sin vergüenza, de aeropuertos sin aviones, autopistas sin coches, parlamento sin democracia, sociedad sin ciudadanos, mercado sin personas, gobierno sin piedad.

Vamos por dos autopistas paralelas y en direcciones contrarias. Ellos en la autopista hacia el cielo. Nosotros, como ACDC, en la autopista al infierno.

Historia de la infamia

marzo 26, 2014  |  25 Comentarios
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Ya sabemos que cuando alguien muere, por respeto se le hace un panegírico. Ahora hemos visto que hay quien aprovecha la muerte de alguien para hacerse el panegírico a sí mismos. Los padres de la Transición han aprovechado la muerte de Suárez para presumir de lo bien que lo hicieron. Lo que han omitido son las piedras que pusieron en su camino y los pactos secretos que hicieron para que todo cambiase pero muchas cosas siguiesen igual: la oligarquía franquista en los sillones de la democracia, las víctimas en las cunetas y las voces del cambio traicionadas incluso por alguno de los suyos como Felipe o Carrillo. Cambiaron muchas cosas pero algunas solo en el nombre.

No vamos a negar los méritos que tuvieron algunos para sacarnos de las sombras y traer el enriquecimiento al país (y a sus bolsillos, en algún caso). Pero también hay que decir que no era difícil mejorar y que era inevitable hacerlo. Ni España podía seguir siendo un agujero medieval en mitad de Europa ni el Occidente capitalista iba a permitirlo. Había que hacerlo, por eso podemos reclamar ahora que se hubiera hecho de otra manera. No podemos juzgar el pasado con los ojos del presente pero sí las consecuencias que aquel tiempo ha tenido en este y queda bastante claro que algunas cosas las hicieron rematadamente mal para la mayoría aunque muy bien para ellos.

Establecieron las bases de una democracia de pega con muchas pegas, tan opaca y autárquica como venía siendo. Solo le hicieron sitio a los dos grandes partidos para que se repartieran el hueco de poder que había dejado el franquismo. Los medios de comunicación hicimos la campaña publicitaria y los ciudadanos les dejamos hacer porque nos iba bien, algunos incluso porque les iba mejor que bien. Y de aquellos polvos, estos lodos.

No podemos echarle toda la culpa a la crisis y la burbuja inmobiliaria, es que el edificio estaba mal construido y la Transición era otra burbuja que ha estallado y como siempre, se ha llevado por delante a los de abajo pero ha dejado casi intactos a los de arriba. Esa es la otra historia de la Transición, la que no nos han contado: una historia de la infamia protagonizada por tipos infames que vuelven a aprovechar una encrucijada histórica en su beneficio.

Lo peor es que cuentan con muchos cómplices que quieren seguir atados al pasado, ya sea por miedo, ya sea por interés. Lo vemos en los medios de comunicación que hemos minusvalorado, ignorado o criminalizado a las Marchas de la Dignidad poniendo el foco más en los alborotadores que en los cientos de miles de manifestantes. Lo vemos hoy en Valencia donde un estudio de esta cadena nos dice que el PP corrupto y despilfarrador seguiría siendo el partido más votado aun perdiendo la mitad de los votos. Hay demasiada gente que sigue sosteniendo a los caciques y caudillos.

Y los caudillos se siguen comportando como tales, claro. Hoy han enviado a sus fuerzas de choque a desalojar una protesta en la facultad. Como los grises con Franco, lo mismo. Como en la dictadura, no respetan ni la ley ni la universidad. Como con Franco, quieren amedrentarnos. El sábado ordenaron cargar antes de que terminara la concentración y hacerlo desordenadamente con lo que consiguieron la imagen de caos que andaban buscando. Hoy además la delegada del gobierno quiere imponer a los organizadores de la manifestación del 22M multas de hasta 600 mil euros. Todo el mundo al suelo, que nadie se mueva. Y mientras los ladrones infames por los que protestamos siguen libres y haciendo negocio, con nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestro dinero. La historia de la infamia no tiene fin.

El pasado no ha vuelto, es que nunca se ha ido. Va siendo hora de echarlo.

Vamos a Roma a protestar en calzoncillos

marzo 21, 2014  |  32 Comentarios
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Marchan en bloque, en filas, bajo un sol de injusticia, unidos como uno solo, con paso firme reventando el firme y haciendo restallar el firmamento con el ruido de sus botas, llegan de todos los puntos de España, camino de Madrid a poner las cosas en su sitio, cueste lo que cueste, pese a quien pese y caiga quien caiga, son cientos, miles, son los 1700 antidisturbios que el gobierno desplegará en Madrid para recibir mañana a las Marchas de la Dignidad como quien recibe al enemigo.

Es la marcha militar con la que los indignos reciben a ciudadanos corrientes y molientes para molerlos a palos, meterles el miedo en el cuerpo y correrlos por las calles porque piden dignidad. Es el desfile de sombras con el que quieren tapar el sol. Reciben a una marcha de jubilados, parados, padres, madres, hijas, hijos, mujeres, mineros, desahuciados, dependientes, indignados, con el mayor dispositivo policial desplegado en una manifestación. De qué tienen miedo, ¿de que tomen la Bastilla en zapatillas ayudándose de sus bastones de andar? Meten miedo a los que marchan para que se den la vuelta y alarman a los que no se mueven para que sigan quietos.

“Que vienen los nazis”, exclama Ignacio González, presidente de la comunidad, al que le gusta tanto comprar áticos baratos como atemorizar al personal. Ayer comparó a las marchas con los ultras griegos de Amanecer Dorado dejando clara su bajísima catadura moral. Nada más fascista que llamar fascistas a ciudadanos que ejercen su legítimo derecho a protestar. “Hay elementos violentos infiltrados en las marchas que vienen a incendiar Madrid”, repica el coro de palmeros mediáticos que como Herman Terstch saben qué va a ocurrir antes de que suceda. Siembran vientos para recoger tempestades y podernos criminalizar. Buscan la foto del contenedor ardiendo para meternos a todos dentro.

Pues ahí no nos van a encontrar. Pero sí junto a esos caminantes valientes, tozudos, entusiastas, doloridos y dolidos, jodidos pero contentos, que han hecho un largo camino con todos nuestros problemas a cuestas, cuesta arriba y cuesta abajo, para recordarnos que hay muchos que han quedado tirados y no se pueden levantar, que no vamos por el buen camino como dice el gobierno, que no podemos avanzar dejando a cientos de miles atrás, que tenemos que marchar por los que se marchan y por los que no pueden marchar.

A muchos nos van a encontrar acompañando a los que han vuelto a abrir camino con sus pasos. Pero de qué servirá este paso. Menos servirá no darlo. Por qué caminar. Para no seguir retrociendo. Adónde nos llevará. Caminante no hay camino se hace camino al andar. Hay que seguir caminando porque lo único que uno lleva en su mochila y no pueden quitarle ni a golpes es la dignidad.

Como dicen en la película Novecento, ya estamos hartos de injusticias, nos vamos a Roma en calzoncillos, como nos han dejado, a demostrarles cómo se protesta. Nos van a oír. Vaya que si nos van a oír.

¿España no es Venezuela?

marzo 19, 2014  |  66 Comentarios
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Hoy hablamos de Venezuela en el programa. Cuando en España dices Venezuela la gran mayoría de personas tuerce el gesto con desagrado. Cuando en España preguntas por Venezuela la mayor parte de la gente contesta: “es un régimen populista sin libertad de expresión en el que la gente no tiene ni para comer”. Y España, qué. ¿No se parece en algo esa descripción a lo que vivimos en nuestro país? No, hombre, no, España no es igual. ¿Seguro?

Me hablan del control de los medios en Venezuela y yo me acuerdo de que los directores de los tres periódicos más importantes de nuestro país han sido cesados por presiones del gobierno y la Corona, por publicar sus corrupciones y sostener líneas editoriales incómodas. Me hablan de censura en Venezuela y recuerdo que lo primero que hizo este gobierno fue tomar el control de la radiotelevisión pública para manipular burdamente y expulsar o apartar a los periodistas que podían causarle problemas. A mí me lo vais a contar.

Nos escandaliza la pobreza venezolana y aquí tenemos más de 3 millones de pobres y hoy mismo la OCDE denuncia que España es el país en el que más ha crecido la desigualdad, como publica incluso el periódico progubernamental ABC. En Venezuela la pobreza ha caído un 20% en 2012, la mayor caída en toda América, según datos del mismísimo Banco Mundial. En España el aumento de pobres fue de dos puntos en los 4 primeros años de la crisis, solo superado por Turquía y según un estudio publicado ayer por el BBVA, no recuperaremos los niveles de desempleo anteriores a la crisis hasta 2025. Si hasta los bancos lo dicen, oiga.

Nos parecen intolerables las colas para comprar lo básico en Venezuela y aquí tenemos colas en los comedores sociales que dicen no dar abasto para atender a todos, tenemos a gente rebuscando en los contenedores, cada vez más indigentes en las calles, un 18% de familias en pobreza energética y un número creciente de personas que no pueden comprarse sus medicamentos, según denuncia hoy mismo Médicos Sin Fronteras. Pero los pobres son ellos.

Criticamos el populismo chavista y aquí tenemos un gobierno que saca una ley mordaza y una ley del aborto para contentar a su núcleo duro. Tenemos un gobierno que llama ETA a todo el que protesta y que juega con la amenaza terrorista con sonrojante demagogia. Nos llevamos las manos a la cabeza por la represión en Venezuela y en España, Amnistía Internacional ha denunciado la creciente brutalidad policial desde que empezó la crisis. Nos mofamos de la dialéctica de Maduro y aquí el presidente se mofa de nosotros hablándonos desde un plasma.

Ayer mismo un compañero me decía que Maduro había ganado ilegalmente las elecciones, como la oposición se ha encargado de repetir hasta convencer a media humanidad. Pero analistas desde fuera del chavismo reconocen la legitimidad de la victoria como las recientes elecciones municipales venezolanas volvieron a corroborar. En España, Cospedal está intentando hacer un pucherazo en su parlamento y tenemos un sistema electoral injusto que protege al bipartidismo frente a las minorías. Llamamos “régimen” a un gobierno chavista que ha ganado elecciones durante 15 años pero no llamamos régimen a nuestro gobierno que ha convertido nuestro parlamento en pantomima a golpe de mayoría aplastante.

Mal de muchos solo consuela a los tontos. No es que crea que lo que va mal en España, eclipsa las tremendas complicaciones que hay en Venezuela. No es que crea que nuestra situación sea tan extrema como la de Venezuela. Pero sí creo que mirarnos a nosotros mismos ayuda a que veamos Venezuela desde una perspectiva más justa. Sí creo que hay que desmontar la intoxicación internacional contra el chavismo que ha conseguido instaurar la idea de que Hugo Chávez y los suyos son más o menos el demonio. Como diría Chávez, aquí huele a azufre.

Ni demonio ni ángel. El chavismo ha logrado dar esperanza a los que nunca la tuvieron, les ha dado un lugar en el mundo y ha recuperado para el pueblo venezolano parte de su riqueza. Pero también es cierto que se enfrenta a graves problemas de desabastecimiento, inseguridad y quiebra económica y al lógico descontento social que la represión no hace más que avivar, aunque no menos que la violencia física y verbal de algunos elementos de la oposición que parecen querer conseguir en la calle lo que no lograron en las urnas.

Maduro no es Chávez ni tiene su habilidad para manejar los problemas de su país como Rajoy tampoco tiene la habilidad para manejar los nuestros. Fin de la comparación. Las comparaciones son odiosas pero en este caso sirven para quitarnos algo de soberbia etnocentrista. España no es Venezuela y Venezuela no es España pero se parecen más de lo que a los españoles nos gustaría reconocer. No somos mejores, nadie es mejor que nadie. Sólo esa idea puede sacarnos, a venezolanos y españoles, de ésta.

Causa general

marzo 14, 2014  |  12 Comentarios
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Siempre que a PP o PSOE les cae encima el peso de la ley denuncian que hay una causa general contra su partido. Ha vuelto a ocurrir con la imposición a Magdalena Álvarez de una fianza de 29 millones como presunta responsable de crear el marco legal que permitió el fraude de los ERES falsos en la Junta de Andalucía cuando ella era consejera de la Hacienda andaluza. Inmediatamente su entonces presidente, Manuel Chaves, ha acusado a la juez Alaya de orquestar una “causa general” contra los socialistas. Lo mismo hace el PP en el caso Gürtel. La bicefalia española se mueve en el estrecho cauce que va del “y tu más” al “están todos contra mí”. Son tal para cual aunque les duela.

Es comprensible que cualquiera defienda su inocencia públicamente pero, en una sociedad embarrada de corrupción política, me parece inadmisible convertir esa defensa en un ataque a los jueces y en una acusación de prevaricación de la judicatura. Se acusa desde distintos frentes a la jueza de los ERES de moverse al ritmo que le marca el gobierno y de que su argumentación hace aguas. No tengo elementos de juicio suficientes para opinar pero los afectados tienen mecanismos judiciales para reprobar a la magistrada si actúa de mala fe o mala manera. No es la prensa el lugar en el que hacerlo y sobre todo no son los políticos los más indicados para hacerlo.

No me parece el más indicado el ex presidente andaluz que era el máximo responsable político mientras en sus consejerías se robaban millones de euros y sin embargo, no ha asumido responsabilidad alguna por ello. Tanto él como Álvarez son responsables aunque sea por omisión. Yo no confiaría mi gobierno a una persona a la que le roban el dinero de todos delante de sus narices, ya se llame Rajoy, ya se llame Chaves o Álvarez. Si no se enteraban, eran unos incompetentes. Si se enteraban, esperemos que la ley les encuentre. Lo que molesta es que no asumen su responsabilidad política pero tampoco aceptan la responsabilidad jurídica.

No es que crea ciegamente en los jueces, es que creo menos en los políticos que nos gobiernan. Creo que tienen que demostrarnos que son dignos de la confianza que han perdido. Y sus presiones a la Justicia no contribuyen a restablecerla. La Justicia española está politizada pero no la vamos a despolitizar metiendo las narices políticas en ella. Los dos grandes partidos que son los que más la manipulan, se quejan cuando los jueces les perjudican. Lo siento pero no cuela.

No son creíbles. Lo hemos vuelto a ver esta semana: el ministro de justicia, Gallardón, ha presumido de no haber indultado a ningún corrupto durante su mandato. Jueces para la Democracia han demostrado que ha mentido: ha indultado a siete entre “miembros de su propio partido en casos de prevaricación urbanística y cargos condenados por delitos contra la administración pública”. Todo un ministro de justicia deja impunes a sus corruptos y encima nos miente. No asumirá tampoco su responsabilidad por ello. Aquí la única causa general que hay es contra las personas honradas y a favor de los corruptos.