Hessel

28 de febrero de 2013  | por Iñaki Gabilondo |  , , , ,  |  4 Comentarios
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Iñaki reflexiona sobre la figura de Stéphane Hessel y su llamamiento a la indignación. No es un grito estéril, las formaciones políticas, con esta llamada indignada, se están mirando al espejo y admitiendo que así no pueden continuar. Pero… ¿cómo se puede concretar el pensamiento de Hessel? Hay que exigir a los políticos que se limiten a cumplir lo que no paran de decir que van a hacer. Solo hay que pasar del dicho al hecho. El mensaje de Hessel está absolutamente en vigor.

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3 Comentarios


  1. Escucho la SER, te escucho a ti Iñaki, a José Mª Izquierdo y a muy pocos mas, porque desde un tiempo a esta parte la inmensa mayoria de los tertulianos, comentaristas de la SER, se situan en la parte derecha de la linea del centro. La pluralidad se vuelve mas pequeña y menos inteligente. Gracias.

  2. Cualquier asunto del ámbito público se puede arreglar casi definitivamente en plazo de un año máximo. Solo hace falta implicación y ganas de solunionar el problema. Pero el político nunca quiere si afecta a sus intereses políticos o de mera supervivencia vital. Recordemos que el político ha hecho de la política su sustento económico, y si no tiene este trabajo ¿la mayoría de qué viven? Saben que ahí fuera hace frío y no hay trabajo para todos. Los mismos creadores de las condiciones laborales no quieren sufrirlas, porque saben que la inestabilidad es inquietante y nada que ver con la perpetuidad de un cargo público.

    Y claro para mantenerse en el cargo hay que lidiar con el poder establecido de los lobbies e influencias de las grandes empresas. Como consecuendia de ello y su escaso margen de acción el ciudadano queda relegado al último lugar de su escala de prioridades (del político). En ese primer lugar está su situación vital y perspectivas laborales futuras (algo muy humano, todo sea dicho), y después resta lo poco que los intereses de las grandes multinacionales dejen hacer en pos de un ciudadano que sufre en sus propias carnes este panorama cada vez menos justo y que huele a estafa día tras día. En definitiva el político sabe cosas que no quiere contar, que por cierto demostrarían por fin que la actual democracia es ineficaz frente a los intereses de la grandes corporaciones mundiales (afectando a su propia financiación). Secretos que invalidarían la misma existencia de instituciones que a la postre resultan poco útiles… pues apenas cambiarán nada. Es ese tramo de información entre la actividad política de cara al ciudadano y el contacto con los lobbies el que nos dará la clave de todo. Hasta entonces…. a salir a la calle y pedir transparencia.

    Es todo más sencillo de lo que nos quieren hacer pensar o pensamos. La vida son matemáticas sencillas y las operaciones más complejas de coración se resuelven con unas simples tijeras, un poco de hilo y unos antibióticos…. y un único hombre. El miedo nos atenaza, el miedo a lo desconocido. Lo que los americanos (los mismos que quieren imponernos su modelo de sociedad de “tantos tienes tanto vales, aunque nunca hayas tenido ninguna opportunidad de tener absolutamente nada) llaman “la zona confortable” en la que nos sentimos seguros (al conocer las consecuencia ya), vivimos atrapada en ella. Cuando las operaciones a corazón abierto están más que superadas. Disponemos de la tecnología, los medios humanos, el talento, el conocimiento y sabemos por dónde empezar.

    ¿Y por qué no se hace? Pues porque no se quiere. ¿Y sabemos por qué los políticos no quieren? Ahí está el quid de la cuestión. ¿Qué les para a éstos a la hora de avanzar en derechos y luchar contra la corrupción? ¿Será se topan con un muro de corporaciones que lo limita todo? ¿Quieren perpetuarse en el cargo?

    Pidamos transparencia, sí. Pidamos que luchen contra la corrupción, sí. Pidamos que la política no sea una profesión funcionarial ‘de facto’, sí (que sufran ellos también el mercado laboral que han propiciado). Pero exijamos conocer cuáles son las imposiciones y peticiones de los intereses de banca y grandes capitales (las reales, no las que nos cuentan), porque me parece que ahí está el auténtico cuello de toda ésta botella.

  3. Cierto, Iñaki, pero los políticos siempre han sido así, escuchan por un oído las propuestas de los ciudadanos a los que representan, asienten ante todos en los medios de comunicación como preocupados por ellas y luego por el otro oído se les salen o se les olvidan. Mientras tanto, en este trayecto que pasa por su mente, se dedican a conspirar contra todo para beneficio propio. El cambio Hesseliano que comentas no se puede iniciar desde los partidos políticos, se debe iniciar desde el nivel de representados o la ciudadanía o también se puede iniciar desde el nivel más alto, en el caso de España, desde La Corona. Como desde la ciudadanía no ha brotado nada en concreto con el movimiento del 15M, que se han apropiado los partidos de izquierdas, se ha desnaturalizado y sólo nos queda que el próximo Rey de España nos traiga este cambio.

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