1 de noviembre de 2012 | por Iñaki Gabilondo |
Barack Obama, EEUU, huracán Sandy, Michael Bloomberg, Mitt Romney, Nueva Jersey, Nueva York |
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Iñaki reflexiona sobre las consecuencia políticas y electorales del paso del huracán ‘Sandy’ por EEUU y la sobreexposición de Obama ante la opinión pública en estos días.
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Forma parte del lenguaje político-elecoralista de nuestras democracias ya. Se dice lo mínimo políticamente correcto para poder maniobrar según en qué circusntancia. Sin pillarse los dedos. Hasta que ocurre lo improbable, en lo que sueles mojarte sin rodeos, y te dejan en evidencia.
Evidencia dos cosas:
- La falta de sinceridad del político hacia la población. El “digo-dieguismo”.
- Y la poca autoestima que se tiene el electorado y niguna exigencia ya por nuestra parte hacia los políticos. Cambiar la coherencia política debería ser penada con el ostracismo y un absoluto rechazo electoral.
Pero aceptamos pulpos e incluso Prestiges como animales acuáticos. Y mantenemos en el poder a personas con poquísima coherencia. Ya no catadura moral, cada uno puede pensar lo que etime oportuno, pero sin fisuras ni dobleces. Nuestros políticos tienen más arrugas que una pera deshidratada.
Mientras tanto la población continua inmersa en el medievo democrático, pero medievo al fin y al cabo. A merced de los señores fuedales…. creyéndose, el ciudadano de a pie, que las sociedades suponen un colchón invulnerable a estas alturas. Cuando todavía no es así.
Hay una fluided de lo concreto a lo universal y viceversa que solo se da cuando ambos ámbitos son certeros.
Universal: el bien de los ciudadanos
Concreto: subida de las nóminas y jubilaciones mas bajas
Si alguno de estos ámbitos es mentira se prepara un bollo que nadie es capaz de tomarselo ni con café y leche americana ni española ni Dios que lo fundó.