12 abr 2013
Las críticas de La Script. Testosterona en el ring
‘Oblivion’. Bajo la bota de Cruise / María Guerra
2077. La Tierra está vacía y solo queda Tom Cruise para lucirse. El planeta ha sido evacuado tras una invasión alienígena y solo permanece una pareja de humanos que supervisan la seguridad de ciertos puntos de extracción de energía. El macho alfa del equipo es Cruise, quien al igual que en el cine, ha demostrado una envidiable capacidad de supervivencia. Resulta verosímil verle recorrer las ruinas de nuestro mundo a bordo de una nave burbuja. Va reparando drones que se encargan de mantener a raya a los Scavengers, un grupo de rebeldes que sabotea las instalaciones que cuida Cruise.
Irreprochable comienzo y magnífica creación visual de un mundo derruido por el que transita tristemente Tom Cruise con su bolsa de herramientas y su trabuco futurista. Pero a los treinta minutos de expectación, ya queda claro que la inquietante atmósfera del héroe perdido se va a transformar en la repetida película de glorificación del actor. Dicho y hecho. Otra vez más, Cruise elige a actrices de invisible personalidad –Olga Kurylenko y Andrea Riseborough- e impone una línea argumental megalómana, que permite lucirse física y moralmente. Bostezos.
‘Oblivion‘ nació como una novela de 12 páginas del director Joseph Kosinski (Tron: Legacy, 2010) que luego evolucionó a novela gráfica tipo ashcan. Hay muchos aciertos visuales en este trillado argumento, y confirman que Kosinski es un cineasta que se mueve con mucha comodidad por la ciencia ficción, pero le ha fallado un guion con aristas y riesgos que se aleje del simplón héroe que impone Tom Cruise.
‘Alacrán enamorado’ / María Guerra
Santiago Zannou (El truco del manco, 2008) ha conseguido sacar boxeadores y neonazis auténticos de un grupo muy dispar de actores: desde el siempre inmenso Javier Bardem, el ex púgil Hovik Keuchkerian a actores jóvenes como Álex González y Miguel Silvestre. También Carlos Bardem –autor de la novela y coguionista con Zannou- borda el clásico personaje de entrenador de pasado fracasado, con mal carácter y buen corazón.
El mayor reto de esta película era precisamente hacer verosímil a los personajes de un género muy peligroso por haber sido ya tan transitado como el del boxeo. Y Zannou lo consigue. Dicen que el rodaje ha sido duro y que el director ha exprimido literalmente a los actores, siendo consciente del riesgo que corría de caerse por el abismo del tópicazo.
Aunque ‘Alacrán enamorado‘ nace con muchas aspiraciones metafóricas sobre la necesidad de alertar a la sociedad contra el odio fácil que surge en momentos de crisis, lo que realmente funciona en la película es la química animal que se establece entre este grupo de actores. Es una historia de amor y miedo que destila testosterona, donde el instinto y los sentimientos lo dominan todo. Y en ese universo tan masculino cruje la historia romántica entre González y la actriz Judith Diakhate, que no alcanza la tensión emocional que asfixia al espectador cuando solo hay hombres en la pantalla.
‘To the wonder’. Malick se enreda / Pepa Blanes
Es bien sabido que el estilo de Terrence Malick no es apto para todos los paladares. Ya con ‘El árbol de la vida‘, Malick logró abucheos y aplausos, elogios y críticas. Aquí en ‘To the wonder‘, este curioso realizador vuelve a ofrecernos ese cine hecho de postales, esas escenas envolventes como si fuera el anuncio de un perfume. Si en la anterior película eso funcionaba y permitía al espectador transitar por los sentimientos de sus protagonistas, ahora, por momentos, se le escapa ese sentimiento, se le escapa lo que quiere contarnos.
Quizá el error venga del cásting, la protagonista es la modelo y actriz ucrania Olga Kurylenko que no aporta ninguna emotividad. Tampoco Ben Affleck aporta demasiado, su personaje está demasiado perdido y no es posible entenderlo. Hasta Javier Bardem está desaprovechado, de cura con crisis de fé, por culpa de una repetitiva voz en off. Sin duda, hay destellos de genialidad, pero Malick no ha logrado esta vez hacernos empatizar, es más hay escenas que alejan de la historia.
La fotografía es hermosa, Malick juega con gracia con la naturaleza de la América profunda y esos suburbios prefabricados con cierta precariedad y miseria. Con ello nos habla de ausencias, la de Dios, cayendo a veces en una cierta cursilería. Y es que parece que Malick se esté imitando a sí mismo.
‘Tipos legales’. Resacón de jubilados / Pepa Blanes
Imaginen un ‘Resacón en Las Vegas’ que en lugar de organizar un desfase previo a una boda, lo hagan ante una jubilación total y absoluta. Básicamente esa es la premisa de ‘Tipos legales‘, una reunión de viejas glorias con ganas de divertirse y divertir al espectador. Lo primero, lo han conseguido estos tres veteranos actores, oscarizados los tres, y a los que no les ha dado miedo ni hacer el ridículo ni reirse de ellos mismos. Sin embargo, lo segundo, lo consiguen a medias.
‘Tipos legales’ es un thriller de corte clásico que habla de la amistad. Entretenido aunque instrascendente, falla en el guion. Le faltan diálogos más potentes. Brilla en sus actores, Christopher Walken, Al Pacino y Alan Arkin, que llenan los huecos vacíos que deja la película. A su director, Fisher Stevens, director del documental ‘Crazy Love‘ (2007) y de la cinta ‘Beso en Manhattan‘ (2002) , le ha faltado inyectar más gamberrismo y ponerle un toque más personal, en lugar de imitar lo existente.
Algunas bromas son predecibles, como la de la viagra, otras no acaba de despegar, pero lo cierto es que la cinta no es tediosa ni aburrida y ver a estos tres actores no defraudará a los nostálgicos fans de las películas de gángsters.
‘Lol’. Miley Cyrus, Demi Moore y sus respectivos pavos/ María Mur
Que tu tercer trabajo como directora sea un remake sobre tu segunda película huele raro y no sé a qué. La francesa Lisa Azuelos se enroca en la adolescencia pija y americaniza ‘LOL’. En 2008, dirigió a Sophie Marceau y a Christa Theret en una amarga comedia sobre el egocentrismo adolescente y las relaciones madre e hija que reunió a más de cuatro millones de espectadores. Cuatro años después, pierde el norte y cambia el talento francés por la comercialidad hollywoodiense de Miley Cyrus y Demi Moore.
En la ficción americana, madre e hija son mujeres pegadas a una mueca, aunque el postureo de la ex Hannah Montana se lleva la palma. Es tan sumamente insoportable que hace que el peterpanismo de Demi Moore se quede en una simple anécdota.
Llevar a la gran pantalla el aislamiento y el ombliguismo del mundo adolescente es una apuesta interesante. Y más en los tiempos que corren con tantas amistades virtuales y tantos sentimientos digitales. Es un tema universal que se repite generación tras generación. El problema de la película es que no se sabe quién tiene más pavo, si la madre o la hija. Da la sensación que la membrana adolescente les recubre a las dos por igual. ‘LOL’ ni reflexiona ni critica, simplemente posa. Lo único que se salva es la escena del videochat con el pollo crudo, no tiene desperdicio.
























