Hay cineastas que cogieron una cámara por primera vez para rodar un videoclip, por ejemplo, el flamante director de ‘Lo imposible’,Juan Antonio Bayonarealizó vídeos musicales para OBK o Camela. También Spike Jonzerodó yrodó videos y vídeoshasta que firmó ‘Cómo ser John Malcovich’. Otro amigo suyo, Michael Gondry también realizó infinidad de vídeos para grupos tan exquisitos como Bjork, hasta que dio el salto al cine.
Frente a este grupo, hay otros laureados directores que -a la vejez, por así decirlo- se pasan a este formato.El último en hacerlo ha sido Tim Burton. Después de estrenar ‘Frankenweenie’,una cinta de animación en blanco y negro basada en uno de sus primeros cortometrajes, ahora el director de ‘Eduardo Manostijeras‘ o ‘Pesadilla antes de Navidad’, está preparando el nuevo vídeo de The Killers.
Para ello, viajó a la localidad de Blackpool, al norte de Inglaterra, donde, se grabará el vídeo. Todo ese “mundo Burton” parece que se verá reflejado en este proyecto. De momento ya ha elegido protagonista: Wynona Ryder, una de sus musas que, precisamente, pone voz a uno de los personajes de su último largometraje.
No es la primera vez que Burton rueda un videoclip. Ya lo hizo en 2006 también con The Killers. En esa ocasión puso imágenes a la canción “Bones”. Además la banda liderada por Brandon Flowers ha compuesto temas para las películas de Burton, concretamente para ‘Sombras tenebrosas’.
Algo pasa con The Killers porque otro codiciado director, Werner Herzog rodó un mini documental sobre la banda donde rastreaba las raíces de sus miembros en Las Vegas. El proyecto pertenecía a una serie de piezas audiovisuales que pretendían unir a un director de cine con algunos de los grupos del momento. Otras parejas famosas de esta serie llamada American Express Unstaged fueron Arcade Firey Terry Gilliam, Spike Lee con el grupo My Morning Jacket y Duran Duran nada menos que con David Lynch.
Más directores
En los 80, Brian de Palma dirigió un videoclip para el boss. El director de ‘El precio de el poder’ moderó su estilo para “Dancing in the dark” de Bruce Springsteen. El autor de ‘Deseando amar’, Wong Kar Wai, puso imágenes a “Six days”de Dj Shadow. Piscinas, tatuajes, tono asiático para esta canción que se hizo muy popular grancias a ‘Fast and Furious’.
El líder y alma mater de The White Stripes, Jack White contó con Jim Jarmusch para dirigir uno de los vídeos de The Raconteurs, otro de los proyectos de este músico. Jarmusch y él se conocieron en la cinta ‘Coffee and Cigarettes’. Madonna tuvo al cineasta David Fincher a sus órdenes en “Vogue”y “Oh Father”. El director de ‘La red social’ también ha trabajado con los Rolling Stones, Michael Jackson o Patti Smith.
Actores de videoclip
No sólo los directores de Hollywood se han enamorado de este formato. Los actores también se dejan llevar y de qué manera. Sea LaBeouf no tuvo reparos en desnudarse para un melancólico vídeoclip de Sirgu Rós, el de la canción”Fjögur Píanó”.
Aunque nunca les hemos visto juntos en la gran pantalla, Natalie Portman y Johnny Depp rodaron juntos el vídeoclip de “My Valentine” del ex Beatle Paul McCartney. Lo mejor del vídeo es su fotografía que firma Wally Pfister, ganador de un Óscar por ‘Origen’. Otra pareja de actores reunida en un vídeoclip es la compuesta por Zooey Deschannel y Joseph Gordon-Levitt en una canción del grupo de la actriz She & Him, “Why do you let me stay here”.
Los últimos en sumarse han sido James Franco y Lindsay Lohan. Más bien, él direge a ella en el nuevo vídeo de R.E.M., “Blue”. La mayor sorpresa del clip es la aparición de James Franco vestido de mujer.
‘Sombras tenebrosas’. Sin salir del planeta Burton / María Guerra
Tim Burton abre una vez más la puerta chirriante de su peculiar universo. Son muchos años viviendo en su planeta privado, y ya va acusando una cierta vagancia tanto a la hora de elegir la historia y dirigir a los actores. Ésta es la octava vez que trabaja con Johny Depp, que repite con desgana su excéntrico personaje.
En realidad, da igual que sea el sombrerero loco de Alicia o Sweeney Todd. Desde ‘Eduardo Manostijeras’ (1990) y ‘Ed Wood’ (1994), Depp no se ha molestado en variar el gesto ni en interpretar nada nuevo bajo la batuta de Tim Burton. La suya es una pareja bien avenida pero sin tensión dramática. Es un feliz matrimonio que ya no sorprende al público que busque en el universo de Tim Burton algo diferente a su eterna normalización de la excentricidad.
‘Sombras tenebrosas’ vuelve a ser otra reflexión sobre el tema favorito de Burton: la familia. Según el autor de ‘Big Fish’, todas las familias son extrañas, y él se limita a reflejarlo en espejos distorsionados. Es la adaptación de la serie de televisión de los años 60 protagonizada por Jonathan Frid -que encarnaba al vampiro, Barnabas Collins, miembro de una familia adinerada a la que no dejan de pasarle cosas extrañas. Rodada íntegramente en los estudios Pinewood de Londres y sin recurrir a las técnicas digitales, la película resulta visualmente primorosa y algo aburrida. Tras una brillante entrada, en la que zambulle a un vampiro amanerado, procedente del siglo XVIII, en la sociedad hippie americana de los años 70, ‘Sombras tenebrosas’ tarda poco en perderse en un guion tedioso y lento.
Como es habitual en Burton, el reparto está muy bien compenetrado. Es un placer volver a ver a Michelle Pfeiffer, como pez en el agua, haciendo de matriarca de la familia Collins, y también produce regocijo ver a Eva Green de villana sofisticada, aunque su atuendo y peinado recuerde demasiado a la primera mujer y musa de Burton, Lisa Marie. Puede ser tediosa para los que esperen sorpresas; sin embargo, para los adictos de la enrarecida atmósfera Burton, ‘Sombras tenebrosas’ será una deliciosa tarde en una vieja mansión, de sobra conocida.
‘Un lugar donde quedarse’. Placer oscuro / David Martos
Paolo Sorrentino es uno de los ‘niños mimados’ del Festival de Cannes. Cuatro de los cinco largometrajes del director italiano han sido incluidos en la sección oficial que compite por la Palma de Oro. De hecho, ahora hace justamente un año que ‘This must be the place’ [traducida como 'Un lugar donde quedarse'] compitió por el galardón en La Croisette, marchándose de vacío. Por el sur de Francia apareció discretamente Sean Penn, quizá no demasiado orgulloso de una cinta que se exhibió en la última jornada de la muestra junto a ‘Drive’, una de las sorpresas del último Cannes [y recordemos su limitada presencia en 'El árbol de la vida', su otra película en competición]. Y sin embargo, Penn debería haber sacado pecho en el festival… porque firma en ‘This must be the place’ una de sus interpretaciones más memorables, de esas que se incluirán en su biografía cuando fallezca. Esa estrella de rock crepuscular y niño mimado del siglo XXI que lleva por nombre Cheyenne será recordado por su voz atiplada, su violencia contenida y esa sonrisilla cómplice que lanza por doquier.
La película comienza introduciéndonos en la rutinaria y casi depresiva vida de esa estrella de antaño, que hoy reside en una mansión irlandesa. Junto a su mujer -Frances McDormand- bombera por afición, vive de las rentas de una época que no volverá. Sin embargo, un fallecimiento trastoca su rutina y lo obliga a viajar a su Estados Unidos natal, donde se embarca en la búsqueda alocada, tipo ‘road movie’, de un criminal nazi. A pesar de que la línea troncal del argumento es lo más endeble de la cinta, las estampas que Sorrentino [también coautor del guión] va componiendo por el camino se quedan en la retina. Las secuencias del inventor de la maleta rodante, el niño con miedo al agua o cierto propietario de un coche… son difíciles de olvidar. Muchos críticos encasillaron la actuación de Sean Penn -y, en general, la historia de Sorrentino- en la casilla del ridículo, pero muy bien puede ser percibida como una historia que habla de la ausencia, de la paternidad austera… y de la conservación de la niñez. En cualquier caso, una joya de la cartelera.
‘Seis puntos sobre Emma’. Lo mejor de Echegui / David Martos
En las notas sobre la película que la distribuidora facilita a la prensa, el director de ‘Seis puntos sobre Emma’, Roberto Pérez Toledo, dice lo siguiente: “Con la experiencia que me aporta mi propia silla de ruedas, la discapacidad se encuentra en la espina dorsal misma de lo que cuenta ‘Seis puntos sobre Emma’, pero siempre desde una naturalidad nada condescendiente“. Para qué buscar otras palabras si él lo ha resumido perfectamente. Al contrario que en aquellos clásicos del cine en los que la discapacidad se traduce de inmediato en una historia de superación, la Emma de la película es ciega… como podría ser pelirroja. Se ha adaptado a esa situación. Punto. Ahora preguntémonos, ¿qué le ocurre al personaje? Al personaje que tan bien interpreta Verónica Echegui -quizá lo mejor que ha hecho en su corta pero intensa carrera- le afectan la misma soledad y la misma inseguridad que viven los veinteañeros reales de su quinta. Se enfrenta al amor, se relaciona con sus iguales y vive estos tiempos apocalípticos con sorna.
El título ‘Seis puntos sobre Emma’ responde a la estructura con la que se componen los caracteres en braille, y se traduce en seis partes diferenciadas del guión que nos cuentan cómo es la vida de la protagonista. Ese guión, escrito con finura y rodado con elegancia -sin grandes hallazgos, pero con mano firme-, nos muestra la vida de una chica que vive en Tenerife y que está obsesionada con ser madre. Tanto que trata a los hombres que la rodean prácticamente como meros depositantes de esperma. En su roce con los compañeros de un grupo de terapia, en su trabajo como asesora en el Teléfono de la Esperanza, o incluso en la mera convivencia con sus vecinos, Emma despliega toda una filosofía de vida que encandila… incluso a medida que se percibe el peligro que esa actitud encierra. Roberto Pérez Toledo, director de cortos como el magnífico ‘Los gritones’ da un buen primer paso en el terreno del largo.
‘Miss Bala’. Sueños rotos a balazos / María Guerra
Entre 2006 y 2011, los carteles de la droga han causado en México la muerte de 36.000 personas. Este negocio mueve 25.000 millones de dólares anuales, según el rotulo final de la película que dirige Gerardo Naranjo. Es una historia de realismo sucio y de violencia sin coreografía, que cuenta los avatares de una joven aspirante a un concurso de belleza, que acaba siendo secuestrada y utilizada como cebo de una banda de traficantes.
El director utiliza la técnica del documental, con cámara al hombro y luz natural, para seguir los pasos de ‘Miss Bala’ (Stephanie Sigman). Despoja al personaje de todo sentimentalismo y describe a una mujer paralizada por el miedo que avanza hacia el abismo, participando cada vez más en los golpes de los narcos. Se trata de un retrato crudo y desnudo de la violencia y la corrupción que devora México. Se agradece la ausencia de moralina y mensajes grandilocuentes en torno a esta tragedia que se ceba con personajes anónimos como esta Miss Bala, que interpreta con hondura la actriz Stephanie Sigman.
‘Infiltrados en clase’. Antigualla juvenil / María Guerra
A los cinco minutos de película, ‘Infiltrados en clase’ ya huele a viejo. Es una adaptación innecesaria de la serie de los ochenta, Jóvenes Policías, en la que Jonhy Depp se rodó como actor y se convirtió en sex symbol. Jonah Hill (Moneyball, Supersalidos) y Channing Tatum (Indomable, La legión del águila) retoman los personajes de dos jóvenes agentes de policía, que gracias a su cortedad mental y aspecto aniñado, se infiltran en un instituto para desarticular una red de tráfico de drogas.
En lugar de aprovechar su magnífico personaje de asesor pitagorín de Brad Pitt en Moneyball por el que fue candidato al Oscar y salirse del carril de la comedia juvenil, Jonah Hill regresa a sus papeles de gordo atontado para los que ya se está pasado de años. Lo peor de todo es que él mismo es productor y promotor de la idea de esta comedia tontorrona, que no aporta nada al género.
Basada en el chiste fácil, y en los contrastes de empollón feo (Hill) y macizo tonto (Tatum), Infiltrados se convierte en una sarta de gags flojitos. Tan solo destaca un cameo sorprendente que pone de manifiesto que la pareja protagonista no tiene química ni carisma. Se podían haber ahorrado la película y nadie la hubiera echado en falta.
Volver a triunfar en Hollywood es difícil. A la puerta de las murallas de la industria hay varias estrellas veteranas que no se resignan a desaparecer. Tras su ataque de cleptomanía en 2001, Winona Ryder ha hecho muchos esfuerzos por regresar, a costa –incluso- de interpretar personajes patéticos.
Sus dos intervenciones de este año confirman su ambición: fue la bailarina retirada y suicida de Black Swan, y esta semana estrena la comedia ¡Qué Dilema! de Ron Howard, en la que hace de esposa infiel y neurótica del cómico Kevin James.
Ryder cumplirá 40 años en octubre y no tira la toalla. El que fue su descubridor Tim Burton – Beetle Juice (1988) y Eduardo Manostijeras (1990) – le brinda poner la voz a un personaje en el largometraje Frankenweenie, el remake del corto de 1984 sobre el perro resucitado y reconstruido tras su atropello.
En estos momentos, Winona está filmando el thriller The Stare en el que interpreta a una autora teatral que entra en una espiral de locura. A su lado estará el intenso James Franco, que ha salido muy tocado por la errática y tuitera presentación de los Oscar.
Veremos quién se come a quién. No hay que olvidar que Ryder – la mujer de carne y hueso- es una corredora de fondo que, a pesar de ser especialista en personajes frágiles como los de Drácula (1992) y La Edad de la Inocencia (1993), no se ha parado y tiene una filmografía repleta de interpretaciones variopintas: la taxista de Noche en la Tierra (1991), Mujercitas (1994) o Alien Resurrección (1997).
Quizá esté entrando en la fase de resurrección profesional. Ya está curtida en el escrutinio público sobre su vida privada, adicciones y rehabilitaciones varias. Winona Ryder podría ser la segunda versión de aquel John Travolta, que se hundió en la década de los 80 tras el éxito de Fiebre de Sábado Noche, y revivió en 1994 gracias al gánster de Pulp Fiction que le regaló Quentin Tarantino.
La ganadora del pasado Festival de Cannes, “Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas”, del director tailandés Apichatpong Weerasethakul, es de las películas que provoca fascinación o estampidas en la sala. Me apunto a la fascinación.
Cuenta la historia de un hombre enfermo, que una noche en su finca de la selva, recibe la visita de los fantasmas de su mujer y su hijo, cuyo aspecto es el de un simio peludo con ojos rojos. Friki ¿verdad?
El rey del cine musical, Stanley Donen siempre dijo que el secreto de este género es conseguir que el espectador dé un salto mental, y acepte la fantasía del número musical sin cuestionarla. Esa carambola es la que consigue Weerasethakul: un cuento de fantasmas amigables que vuelven para acompañar al tío Boonmee en su despedida de la vida.
Son fantasmas familiares que su cámara filma sin intenciones de dar miedo sino de producir ternura. La muerte del tío Boonmee no genera el pavor y el descontrol que sentimos en el mundo occidental cada vez que se nombre la parca. Al contrario: la parsimonia de la narración nos hace reflexionar sobre la naturalidad de la muerte en la cultura asiática.
Weerasethakul cree en la trasmigración de las almas entre las personas, animales y plantas. Y también cree que el cine puede contarlo. Un búfalo amarrado a un árbol, un arrozal o un habitación desnuda tienen una dimensión espiritual que cautiva a quien se deja. He visto dos veces la películas, y en ambas proyecciones ha habido deserciones y ronquidos. Pero también mucho placer cinematográfico.
El presidente del jurado del pasado Festival de Cannes, donde El tío Bonmee consiguió la Palma de oro, era Tim Burton. A su lado estaba Víctor Erice. A este tándem de cineastas le gustó este refinado plato de cine tailandés, y francamente, les pega que así sea.
Gainsbourg, vida de un héroe. Esta semana llega al cine la película biográfica de Serge Gainsbourg (1928-1991), el autor de la canción Je t´aime… mais non plus. Fue una leyenda de la seducción y un mito de la canción francesa de los años 60. Sin embargo, el director de su biopic, Joann Sfar, pasa ampliamente de arrodillarse ante la leyenda y ofrece una mirada inventada de Gainsbourg: “No quería hacer una película de museo. Es más bien un cuento, un sueño y un musical”
Joann Sfar es un treintañero que proviene del mundo del cómic, un tipo simpático – nieto de judios sefarditas- que habla español perfectamente y que se ríe a carcajadas pensando en las conquistas de Serge Gainsbourg: “Se tiró a monumentos como Brigitte Bardot y Jane Birkin. ¿Quién puede decir eso, eh?” .
Laetitia Casta interpreta a Bardot, y la recreación de aquella pasión jadeante -de la que nació la canción Je t´aime- ha encantado a la auténtica BB, que en sus tiempos grabó la canción con Gainsbourg, pero luego no se atrevió a publicarla por miedo a que perjudicara su carrera.
En cambio, la viuda oficial Jane Birkin no ha querido ni quisiera ver la película y se ha distanciado de ella, diciendo que para sólo puede aportar más dolor a su familia. Por cierto, que la actriz inglesa Lucy Gordon que interpreta a Birkin, se suicidó al poco tiempo terminar el rodaje y a ella esta dedicada la cinta.
En Francia, Gainsbourg ha conseguido más de un millón de espectadores de todas las generaciones que se han acercado a esta nueva aproximación de este icono. Un hombre inseguro, autodestructivo y que siempre mantenía una pose, una máscara ante los demás.
El director asegura que Lady Gaga le parece el único personaje equivalente a Gainsbourg hoy en día: “Es rompedora, es original” y se pregunta: “¿Porqué Europa ya no crea personajes como Gainsbourg?”. La película tiene un aire onírico y fantasmal, a lo Tim Burton. A Gainsbourg lo acompaña como un personaje que funciona como una sombra, un alterego con narizota de cartón.
¿Y quién se ha atrevido a meterse en la inmensa napia de Serge Gainsbourg? Pues un actor de teatro llamado Eric Elmosnino y que dice que “ni conoce a Gainsbourg, ni sus canciones, y además, el verdadero personaje le importa un comino”.
Más carjadas de Joann Sfar, que ya está preparando su segunda película: “Ésta sí será cómic cien por cien”.
Gainsbourg, vida de un héroe es un soplo de aire fresco en el acartonado mundo del biopic. Este fin de semana también habrá vida fuera del futbol.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine