Una vez más las cámaras se alejan del cine de autor y se centran en un atraco de película en el corazón del festival de Cannes. La noche del pasado jueves al viernes fueron robadas joyas valoradas en un millón de euros y cedidas por la joyería Choppard para que las estrellas las luciesen en la alfombra roja del festival. El robo se produjo en el poco glamuroso hotel Novotel, donde estaban custodiadas por guardias de seguridad de la joyería. Y la noticia salta cuando ayer mismo desfilaron las protagonistas de ‘The Bling Ring’, la película de Sofia Coppola que cuenta la historia real de una banda de adolescentes americanas que robaron 3 millones de dólares entre joyas y ropa a estrellas como Paris Hilton y Orlando Bloom.
Esta es la comidilla de Cannes, en un día en el que el director iraní Asghar Farhadi – el realizador de la multipremiada ‘Nader y Simin, una separación’- presenta otro drama familiar titulado ‘Le Passé’ y rodado en francés, que no llega a la altura aquella, pero hace alarde de su dominio para narrar conflictos emocionales con una pasmosa naturalidad. La protagonista de ‘The Artist, Bérénice Bejoy el actor de ‘Un Profeta’, Tahar Rahim interpretan a una pareja a punto de casarse, cuya matrimonio peligra por la fragilidad de las relaciones con sus hijos y ex parejas.
‘Le Passé‘ es la segunda película rodada en francés por Farhadi, quien no habla una palabra de este idioma y utilizó un intérprete durante los meses de ensayos y rodaje, sin que ningún actor sintiera problemas de comunicación: “De hecho, Asghar es un director que increíblemente tranquilo y seguro de sí mismo. Tiene toda la película en la cabeza. Nunca tuvimos ninguna duda”, asegura Bejo.
‘Le Passé’ es la primera película de la sección oficial que tiene posibilidades de premio. El hecho de que Steven Spielberg sea presidente del jurado hace que a la salida de todas las proyecciones los corrillos de periodistas se pregunten si ésta o aquella película pudiera gustarle. Sin duda, Le Passé es un drama intimista que emociona y se acerca a la piel y a las contradicciones de todos los personajes. A Farhadino le importa reconocer que sus películas siempre son sobre la familia. “No hay nada más cercano al espectador. No se necesita explicar nada sobre los sentimientos de las familias. Todos los conocemos”.
Sin embargo, a pesar de su portentosa maestría para meter su cámara literalmente en la cotidianidad de una familia en crisis, Farhadi se ha quedado lejos del milagro sobriedad sentimental que desplegó en la multipremiada ‘Nader y Simin: una separación’.
El festival de cine más importante del mundo peina canas, pero ni se retira ni pierde energía. Hoy abre el escaparate con todo su poderío: estrellas y autores sesudos se ponen el smoking y suben juntos la alfombra roja del Gran Teatro Lumière, donde a partir de esta noche se proyectan las películas que serán noticia la próxima temporada. (Recordemos que The Artist fue la sorpresa del pasado festival, donde ganó el premio a mejor actor para Jean Dujardin y en febrero consiguió los 5 Oscar más importantes, incluyendo película y director).
Bruce Willis, Edward Norton y Frances Mc Dormand serán los protagonistas de la jornada inaugural con Moonrise Kingdom, una fábula sobre dos niños perdidos que dirige el americano Wes Anderson. Es la primera de las seis películas americanas que se presentan a una sección oficial cargada de grandes nombres del cine de autor: Ken Loach, Bernardo Bertolucci, Michael Haneke, David Cronemberg, Walter Salles o Matteo Garrone.
El certamen francés siempre ha sabido combinar cine y glamour. Las 22 películas que optan a la palma de oro tienen repartos cargados de estrellas como Nicole Kidman y Brad Pitt, que ahora comparten protagonismo con las promesas del cine americano – Robert Pattinson, Kirsten Stewart y Zac Efron- que se hicieron famosas con éxitos para adolescentes, Crepúsculo y High School Musical, y ahora trabajan con grandes directores como Cronemberg.
Cine español, fuera de concurso
El cine español se ha quedado fuera de la competición, algo habitual en los años en los que Pedro Almodóvar no tiene película. El catalán Jaime Rosales participa en la Quincena de Realizadores con su drama Sueño y silencio, la historia de una familia destrozada por la muerte de una hija. Julio Medem participa con el corto Miércoles del largometraje colectivo Siete días en la Habana, y el director madrileño, formado en Nueva York, Antonio Méndez Esparza debuta con Aquí y Allá, rodada en México y sobre un emigrante que se reencuentra con su familia después de años trabajando en Estados Unidos.
A pesar de la crisis, el festival francés sigue mostrando músculo. Tiene un presupuesto de 20 millones de euros, se proyectan 1.000 películas, que se distribuyen entre las secciones oficiales y fundamentalmente, en el mercado, un auténtico bazar internacional- con 10.000 agentes acreditados- donde se compran las novedades de la siguiente temporada.
‘Grupo 7′. Nuestra crisis empezó aquí / María Guerra
Un grupo de policías corruptos limpia de droga las chabolas sevillanas de los años anteriores a la Expo 92. El director Alberto Rodríguez (‘After’, ’7 vírgenes’, ‘El Traje’, ‘El Factor Pilgrim’) no se ha basado en hechos reales concretos, sino en situaciones difusas que fueron conocidas en la época y que alimentaron la impunidad en la policía y la prepotencia de los políticos que consintieron y animaron esta limpieza, que Rodriguez cree que “ahora mismo seguramente están pasando en el Londres preolímpico y en el Brasil del Mundial”.
El planteamiento es arriesgado, pues se presta a una ambientación tramposa de la época y llena de tópicos. Sin embargo, Alberto Rodriguez ha optado por el realismo extremo y el reflejo de una violencia sucia que resucita una España que alentó la corrupción desde abajo, una sociedad en la que todos miraban para otro lado. Ahora, con la explosión de la crisis y el final del despilfarro, esta película se ha vuelto dolorosamente actual y el sabor a fraude salta de la pantalla.
‘Grupo 7′ resulta una extraña combinación de cine comercial y social. Se presenta como un thriller ambientado en el chabolismo de los años 80. Su acierto se basa en tres aspectos: La sintonía perfecta del trío de actores sobrios y veteranos, Antonio de la Torre, José Manuel Poga y Joaquín Núñez. Arropan al televisivo Mario Casas, muy por debajo de sus compañeros, pero que consigue no desentonar gracias a una sobria dirección de sus excesivos arrebatos. El segundo acierto es la magnífica ambientación, una dirección artística que ha rescata una Sevilla que ya no existe. Y el tercero es un guion tenso y contenido en el que el realismo es el primer mandamiento. Sucede con ‘Grupo 7′ algo poco habitual en el cine español: Destila personajes verdaderos y explica, sin pontificar, el origen de la crisis actual.
‘Take shelter’. Casandra en Ohio / David Martos
Cuenta la mitología griega que Casandra, después de recibir el don de profetizar el futuro, rechazó el amor carnal de Apolo… y que eso le acarreó una amarga consecuencia. Nadie, jamás, volvería a creer en ninguna de sus profecías. Son muchas las películas que han basado la totalidad o parte de su argumento en ese viejo mito -pensamos en ’12 monos’ o, más explícitamente, en ‘El sueño de Casandra’ que firmó Woody Allen. Sin embargo, ‘Take shelter’ intenta dar una vuelta de tuerca al esquema. En esta ocasión, el claro mensaje que anuncia el apocalipsis y que recibe Curtis [el personaje de Michael Shannon] está tamizado por el historial médico de su madre, interna por un problema psiquiátrico. Curtis sufre cada vez más frecuentemente sus visiones, en las que una gigantesca tormenta se cierne sobre él y sobre su familia, pero para el espectador es difícil identificar en qué lado de la línea se encuentran esas visiones. ¿En el del sueño? ¿En el de la vigilia?
Su mujer, Samantha, es la viva imagen de la incomprensión. Ni recibe información de su marido ni comprende por qué comienza a arreglar el destartalado refugio antitornados que se encuentra en la parte de atrás de su casita rural, en el estado de Ohio. La actriz Jessica Chastain -que llegó a la cinta por recomendación del mismísimo Terrence Malick- borda su papel de compañera angustiada de ese hombre atormentado [valga el adjetivo] que Shannon interpreta también con brillantez. Como Casandra, Curtis sufre las iras de sus amigos y compañeros, y envuelve al espectador en una espiral que casi ahoga. ‘Take shelter’, ganadora de la Semana de la Crítica de Cannes 2011, es la segunda película del joven director Jeff Nichols, que da una lección de sencillez contando una historia conmovedora y trágica a la vez.
Por cierto, la película fue concebida en 2008, cuando Nichols -que acababa de ser padre- concebía el futuro como un tornado que podría abalanzarse sobre su familia. Eran los primeros nubarrones de la crisis. Ahora, esa tormenta está desatada sobre nuestras cabezas.
‘Los Infieles’. El machismo francés no es chic / María Guerra
‘Los infieles’ es el acto de chulería de un grupo de actores y siete directores que se creen chic. Jean Dujardin y Gilles Lellouche protagonizan un largometraje que encadena varias historias sobre la infidelidad masculina. Ellos dos interpretan sucesivos hombres obsesionados con la conquista de mujeres, en clave de cacería y comedia vulgar.
Resulta un chasco descubrir una faceta chabacana del protagonista de ‘The Artist’, que no sólo protagoniza sino que además co-dirige el segmento final junto a Lellouche, que resulta el más zafio de todos. Babosa, machista y altiva. Ese es el resumen de esta comedia que ha indignado en Francia y en Estados Unidos, allí incluso se especuló con la posibilidad de que perjudicara a Dujardin en su carrera a los Oscar.
Entre los realizadores que se han prestado a colaborar en este engendro, destaca Michel Hazanavicius (‘The Artist’) que ha dirigido uno de los segmentos menos tópicos, que no poco vulgar, y que muestra el patetismo de Dujardin como seductor, al que caracteriza con un entrecejo ridículo y lo pone en el papel de un viajante de comercio que, a falta de conquistas, se refugia en la masturbación.
Dujardin y Lellouche van de galanes maduritos, dispuestos en un alarde de humildad a mostrar su lado más primitivo. Y ellos mismos han caído en su propia trampa: Han consumado una historia gruesa y primitiva en la que enseñan su talante. Vamos, que se les ve el plumero. También les clarean las entradas. Aplicando su propio criterio, deberían saber que como galanes tienen los días contados. Como directores y guionistas ya están acabados.
‘La fría luz del día. Bochornoso telefilm / María Guerra
Llegamos al momento de los saldos de la cartelera. ‘La fría luz del día’ es un thriller internacional con Henry Cavill en el papel de un ejecutivo americano que viene de fin de semana a Ibiza y se ve envuelto en un ataque terrorista y el secuestro de su familia. Bruce Willis y Sigourney Weaver hacen interpretaciones mercenarias, con cara de palo y una ausencia mental preocupante. Verónica Echegui también se une a este frenético corre-que-te-pillo por las calles de Madrid con cara desencajada, y Oscar Jaenada tiene un pequeño pero inolvidable papel de macarra de discoteca.
Todo es histérico en este bochornoso telefilm de diálogos y situaciones que provocan risotadas en los momentos de supuesta tensión. Para el público madrileño, ‘La fría luz del día’ tiene el aliciente de ver carreras y persecuciones chapuceras delante de los principales monumentos de la ciudad. Desde la Plaza Mayor al Retiro, hay que reconocer que el gobierno de Madrid y la Comunidad han puesto alfombra roja a esta película que no va a tener una gran repercusión internacional.
Desde su fundación la Academia de Hollywood se debate entre dólares y arte. Siempre ganan los dólares. Pero el arte se cuela sin pedir permiso a los productores del puro en la comisura. En esta edición hay varios ejemplos. Empezamos por Chico y Rita de Fernando Trueba, una película de animación para adultos que ha dejado fuera a los coches infantiles de Cars 2 y al Tintín de Spielberg, penalizando así la falta de ideas originales y apostando claramente por el cine de animación como arte, sin concesiones al negocio palomitero.
Es verdad que las películas con más candidaturas, La Invención de Hugo (11) y The Artist (10) son grandes producciones que encajan con los gustos y las expectativas de los Oscar. Sin embargo, hay pruebas de la creciente rebeldía entre las filas de la industria: el anacoreta Terrence Mallíck ha conseguido 3 nominaciones importantes –mejor película, director y fotografía- que lanzan al mundo el mensaje de que no todo lo que se premia en Hollywood tiene que ser de fácil digestión.
Los 6.000 artistas de todos los gremios que forman la Academia de Hollywood han votado este año películas que entran en territorios más oscuros como Los Descendientes de Alexander Payne, que volverá a conformarse con el mejor guión adaptado. Es posible que George Clooney consiga su segundo Oscar por interpretar a un americano perdido en el dolor, la ternura y la mueca grotesca. El anticristo del sueño americano.
Otro gesto ajeno a Hollywood ha sido la inclusión en las categorías de actores a un puñado de veteranos como Kenneth Branagh, Nick Nolte, Max Von Sydow y Christopher Plummer. Sí, es cierto que en el apartado de actrices siempre son más jóvenes, aunque este año parece que por fin, van a hacer justicia con Meryl Streep tras 28 años de humillación y nominaciones continuadas.
De justicia sería que Los Descendientes de Payne se llevara el premio a Mejor película, pero no nos volvamos locos. Hollywood da pasos hacia el cine de autor, pero salvo que haya que parar los pies a Avatar, no le gusta avanzar demasiado.
Éstos han sido los Globos de oro más extraños de los últimos tiempos. Los premios se han repartido por miedo a perder influencia y dejar de ser la antesala de los Oscar. La película muda The Artist y Los Descendientes se reparten los premios de mejor comedia y drama, y de mejor actor para Jean Dujardin y George Clooney. Rompen así la tradición de entregar también el mejor director al ganador, y para cubrirse las espaldas otorgan a dos veteranos cineastas grandes galardones: Martin Scorsese consigue el de mejor director por La Invención de Hugo y Woody Allen se lleva el de mejor guión por Midnight in Paris.
La Asociación dela Prensa Extranjera de Hollywood ha ido patinando más y más últimamente. El año pasado dio por ganadora a La Red Social, pero el Oscar a mejor película se lo llevó El Discurso del Rey. El año de Avatar, la película de James Cameron ganó el Globo de Oro y sin embargo, los académicos le dieron el Oscar a En Tierra Hostil. Quizá por eso, en esta ocasión han decidido diversificar el riesgo y no perder su posición de oráculo de los Oscar.
Si tradicionalmente, los Globos de Oro son unos premios más comerciales que de autor, en esta edición se han acercado al paladar de la Academia y han dado la espalda al gran público. Su decisión ha sido acertada en cuanto a la calidad: The Artist es un delicioso anacronismo y Los Descendientes es un drama sutil de un hombre confundido, que da la espalda al sueño americano simplón. Clooney y Dujardin se verán las caras en los Oscar por dos interpretaciones maravillosas. Meryl Streep por La Dama de Hierro también es un valor seguro, y ahora se trata de hacer pleno.
Curiosamente, estos tres actores han sido los que ha dado los agradecimientos más divertidos, emotivos y traviesos. Dujardin, evocando al Fairbanks y su discurso mudo. Clooney, canalla como siempre, le ha sacado los colores a Michael Fassbender a cuenta de las escenas de su desnudo en Shame: “Qué suerte poder jugar al golf con las manos en la espalda”, decía.
¿Y dónde estaba el descaro de Ricky Gervais? El cómico inglés que se atrevió a reírse de las estrellas el año pasado, ha recogido velas. Sus pocas intervenciones han sido timoratas, siempre con la amenaza de un ataque verbal que no llegaba. Resultado: bostezos y bostezos.
El momentazo latino ha sido lo mejor de la ceremonia. Primero, Antonio Banderas largándose un poema en castellano a toda velocidad ha dejado con la boca abierta al público, y luego, la explosiva Sofía Vergara ha rematado con su parrafada en español los agradecimientos tras el triunfo de la serie Modern Family. En resumen, los Globos de Oro siguen convocando grandes estrellas pero les falta horizonte y garra.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine