‘Abierto hasta el amanecer’, ‘La matanza de Texas’, ‘Posesión Infernal’ y Robert Aldrich. En ‘Las brujas de Zugarramurdi’ no faltan referentes, es una y muchas películas a la vez. Es lo próximo de Álex de la Iglesia, una comedia llena de acción que “va sobre los problemas que tenemos los hombres para comportarnos de una manera decente delante de las mujeres”. Sin mostrar ni un ápice de duda, el director ha dicho que está rodando “la mejor película” que ha hecho. Mario Casas, Hugo Silva, Secun de la Rosa, Carmen Maura o Terele Pávez son algunos de los actores que protagonizan esta comedia coral: “De lo que más nos podemos sentir orgullosos en este país es de los actores que tenemos”.
Pero Álex de la Iglesia no ha estado hoy en Málaga solamente para hablar de la película, que no se estará lista hasta dentro de unos meses. El director ha venido al Festival a recoger el Premio Retrospectiva Málaga Hoy a toda su carrera cinematográfica: “Dadme unos años más para que me lo merezca. Os juro que voy a hacer más películas. Ya lo celebraremos con un par de obras maestras. Estoy en ello”.
Con 10 películas a sus espaldas (la undécima en proceso), un Goya, un León de Plata y dos años como presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia ya no se las puede dar de novato inexperto: “Me encantaría poder decir que estoy empezando, pero como joven promesa ya no se me recibe bien”.
El director debutó en 1993 con ‘Acción mutante’, pero se consagró dos años más tarde con‘El día de la bestia’, la película a la que “le debe todo”. Con un lenguaje único e inimitable, Álex de la Iglesia es el reinventor de géneros por excelencia de este país: “Somos lo que hacemos, no lo que soñamos, ni lo que intentamos, ni lo que prometemos, ni lo que los demás piensan de nosotros”. Descubrió a Santiago Segura, a Carlos Areces y trajo de vuelta a Terele Pávez y María Asquerino: “Yo no recupero a nadie, eso suena un poco prepotente. Ellas son actrices de una talla y una envergadura brutal. A mí me gusta contar con los mejores. Hubiera dado un brazo por trabajar con Lola Gaos”.
Álex de la Iglesia ha recordado hoy que Fernando Fernán Gómez decía siempre algo así como que, cuando uno deja ser un crío, la vida ya no es eso que se tiene por delante sino lo que se tiene alrededor. No sirve de nada lamentarse y fustigarse. Álex de la Iglesia lo tiene claro: “Estoy orgulloso de mis errores, de ser una persona irregular, pero sobre todo estoy contento de tener amigos que aprecian mis fallos”.
‘Una pistola en cada mano’. Torpeza emocional masculina en estado puro / María Guerra
A sus 45 años, el director catalán Cesc Gay se ha convertido en el sociólogo imprescindible de su generación. A través de sus largometrajes (Ficción, En La Ciudad) ha retratado con ternura y amargura las fallidas relaciones personales de sus coetáneos. ‘Una pistola en cada mano’ es un paso más allá en su línea de historias cruzadas, en las que Gay domina perfectamente el tono, y es un maestro en la dirección y elección de actores.
Esta vez su mirada se vuelve irónica y con una sonrisa cruel, deja al descubierto la torpeza emocional de un grupo hombres que rondan los cuarenta y que mediante una sucesión de encuentros fortuitos hace un doloroso, y a ratos, cómico repaso de arquetipos: el cornudo, el impotetente, el adúltero… Todos ellos son olímpicos negadores de su realidad que, queda grotescamente desnuda por su propio discurso o por la entrada en escena de una mujer, que en dos frases desmontan su castillo de naipes.
Resulta impresionante el reparto de estas seis historias: duelos interpretativos muy teatrales que consiguen momentos mágicos. Brillan especialmente los dúos de Eduard Fernández y Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín y Luis Tósar, Javier Cámaray Clara Segura. Esta película pone el nivel de las categorías de los próximos premios Goya por las nubes.
‘Operación E’. Thriller sobre las FARC / Pepa Blanes
‘Operación E’ es un thriller correcto, bien rodado, con suspense, tensión, con una fotografía arrebatadora y luminosa que muestra la dureza de la selva colombiana, pero además de eas cosas, tiene un añadido, se convierte en una película valiente ya que aborda el conflicto de las FARC desde una perspectiva distinta que no es ni la de la guerrilla ni la del Gobierno.
Luis Tosar, que vuelve a estar de Goya, se pone en la piel de Crisanto, el campesino a quien la guerrilla colombiana entregó el bebé que Clara Rojas tuvo durante su cautiverio y que puso en jaque las negociaciones entre Venezuela y Colombia. Tosarlogra el acento preciso y se hace con el personaje desde el principio hasta el final.
La cinta, que firma Miguel Courtois, pasa de la acción a la denuncia. Como ya hizo en ‘Lobo’, Courtois pone el género al servicio de la realidad. En este caso nos cuenta quiénes son los grandes perjudicados de un conflicto que todavía no está resuelto. Una película que sin ser magnánima, entretiene y nos enseña que no hay que irse muy lejos para encontrar héroes e historias que contar.
‘El Chef, la receta de la felicidad’. Comedia francesa contra la cocina molecular / Pepa Blanes
Si algo les sale bien a los franceses es hacer buenas comedias, ácidas, deslenguadas a veces y satíricas otras. Sin embargo, la crisis parece afectar a todos, o quizá no sea la crisis, sino la alargada la sombre de ‘Intocable’. El caso es que ‘El Chef‘ se convierte en una comedia culinaria poco original, que repite patrones ya vistos: dos protagonistas antagónicos que conviven a la fuerza y acaban descubriendo la verdadera esencia de la vida.
Lo más novedoso es que en medio de estos personajes se hable también de esa dicotomía entre cocina tradicional y cocina moderna -la que usa el nitrogeno y otros elementos químicos-. Un tema que en España, por ejemplo, llegó a copar los titulares de los grandes medios y, suponemos, que en Francia, la cuna de la alta gastronomía, también.
El problema es que la crítica hacía esa cocina acaba siendo un ejercicio chovinista de sacar pecho y defender la cocina francesa. Santiago Segurahace un pequeño papel y se convierte en un cocinero español, una especie de discípulo de Ferràn Adrià. Lo mejor, los actores, todos están bastan bien, sobre todo, Jean Reno y Michaël Youn.
‘Un buen partido’. Muchos actores, poco guion / Pepa Blanes
‘Un buen partido’ es una de esas comedias edulcoradas, con algo de melodrama y grandes dosis de conservadurismo. Pasaría por un telefilm más, de esos de padre divorciado y arrepentido vuelve para rogar el perdón de su ex mujer y de su hijo, de no ser por su reparto.
El otro punto positivo es que nuestro héroe cotidiano -el protagonista- en lugar de ser un ex jugador de béisbol, como corresponde a toda película americana, es un ex futbolista, que llegó a regatear incluso a David Beckham. Lo peor: pensar que es una película femenina y no darse cuenta de que está en fuera de juego todo su discurso familiar.
‘Damiselas en apuros’. Cursilada universitaria / María Guerra
Las jóvenes actrices Greta Gerwig y Analeigh Tipton lideran un grupo de universitarias con aires Belle Epoque que dirigen el centro de prevención de suicidios del campus. Para ayudar a sus compañeros y potenciales suicidas, utilizan una terapia basada en bailes trasnochados como el claqué, las faldas de vuelo a lo Doris Day y las frases grandilocuentes.
El director confiesa que sus años de Universidad estuvo sumido en una tremenda depresión que se sacudió gracias a un viaje a Mexico que le hizo salir de su burbuja de pijos de clase alta con un buen nivel de lecturas. A ratos resulta ingeniosa, pero domina la sensación de trivial y empalagosa vanalidad.
‘Sin tregua’. Adrenalina en vena / María Guerra
El director David Ayer -Harsh Times (2005), Dueños de la calle (2008)- y guionista de Día de Entrenamiento (2001) sube el volumen de la violencia y el mareo visual al narrar la cotidianidad de la pareja de policías de Los Angeles interpretados por Jake Gyllenhaal y Michael Peña.
El comienzo resulta irritante para el espectador desprevenido que se encuentra con la narración contada desde la cámara casera por Jake Gyllenhaalque se empeña en grabar el documental de su propia vida, provocando nauseas al que ve la película y antipatía creciente a sus compañeros de comisaría.
Una vez superada la supuesta originalidad del invento, ‘Sin Tregua‘ se introduce en un thriller convencional sobre la rutina de dos policías de base destinados en los peores barrios de L.A. Afortunadamente, a medida que avanza el largometraje Ayer va abandonan el recurso del vídeo doméstico y ‘Sin Tregua’ se convierte en lo que debería ser desde el principio: una correcta película de policías con todos los ingredientes de rigor. Es decir, no inventa nada y entretiene. Definitivamente le sobra las mareantes secuencias de vídeo doméstico
Ben Affleck va creciendo como director y difuminando su imagen de galán del montón. Argo es su tercera película como director tras Adiós pequeña, adiós (2007) y The Town. Ciudad de ladrones (2010), y en ella exhibe pulso y dominio del thriller histórico. Sin caer en una postura fácilmente patriotera, Aflleck hace una tensa reconstrucción de la fuga de 6 de los 58 americanos que fueron tomados como rehenes en la embajada de Estados Unidos de Teherán por el gobierno iraní en 1979.
Esta vez sí que merece la pena destacar que está basada en hechos reales. Seis funcionarios de la embajada se escaparon por la puerta de atrás en el fragor del asalto y acabaron refugiados en la embajada de Canadá durante 6 semanas. Desde la CIA del gobierno Carter, al agente – Tony Méndez- se le ocurrió la rocambolesca idea de trazar un plan de rescate haciendo pasar al grupo por un equipo de rodaje de una película de ciencia ficción llamada Argo. El merito de Affleck es traspasar todas las sensaciones de incredulidad, riesgo, delirio y comicidad de la situación.
Uno de los grandes aciertos de la película es la ambientación en 1979. Rodada casi íntegramente en interiores de Estados Unidos, Argo no trasmite la sensación de cartón piedra tan habitual en el cine. Affleck se manifiesta como un magnífico director de actores, también atina en la parodia de Hollywood, donde dos productores socarrones – Alan Arkin y John Goodman- preparan la coartada completa, la preparación total de una película de ciencia ficción de serie z ambientada en las exóticas arenas del desierto. Ágil y emocionante, Argo es una película que hace disfrutar al espectador, y que confirma a Affleck con un director cada día más solvente, y a un actor que no pasa de normal.
Ruby Sparks. Una deliciosa novia imaginada / María Guerra
No hay nada nuevo en la idea de un personaje que sale de la ficción y se pasea por la realidad ante la mirada alucinada de su autor. La Ruby Sparks del título es una veinteañera pelirroja, la nieta de Elia Kazan (Zoe kazan) que ha escrito y protagonizado esta comedia romántica que se mueve entre la ingenuidad y el ingenio sin más pretensiones. La sencillez del planteamiento salva a la película de pisar las arenas movedizas de la cursilería infantiloide, en las que se han hundido a directoras como Miranda July y Sarah Polley.
Ruby Sparks es el segundo largometraje Jonathan Dayton y Valerie Faris, los directores de Pequeña Miss Sunshine (2006) ,que al igual que el personaje del escritor bloqueado Paul Dano, ellos también se han quedaron en blanco durante 6 años tras el éxito de su primera película. Ruby Sparks es un la historia de un joven neurótico, un remedo de Woody Allen, que entre la crisis de creación. Además su patológica timidez le encierra en una angustia permanente hasta que sueña con su mujer ideal, y tras escribir sobre ella la conoce en un parque convertida en una encantadora joven de carne y hueso.
Esta comedia romántica camina durante casi todo su metraje por el filo de lo manido y lo modernete, pero sin embargo se libra de ser una película generacional más, otro canto a los treintañeros pegados a un ordenador Apple que se niegan a madurar. En Ruby Spark no se solemniza la neurosis del protagonista. El personaje de su hermano, Chris Messina, que no para de darle corte y bajarle a la realidad, hace de contrapunto y se ríe de las tonterías de Peter Pan actual. Una pequeña delicia sin mayores consecuencias.
Hotel Transilvania. Mostruos entrañables pero aburridos / María Mur
La idea de juntar a todos los monstruos de la Universal en una misma película, humanizarlos y hacerlos entrañables es simpática. Lo del resort para pasar el fin de semana y descansar de los humanos, también. Lo que chirría un poco es el argumento principal, ese rifirrafe que mantiene el superprotector conde Drácula con su hija adolescente. Chirría porque ya lo hemos visto muchas veces, mismamente este verano en ‘Brave’, y porque está llevado con un ritmo tan sumamente lento que invita al sueño.
En la versión original, Adam Sandler (que produce también la película) es quien pone la voz al conde Drácula y Selena Gómez la que hace de hija adolescente. En castellano, ha pesado más el marketing que el doblaje. Y de manera inteligente (empresarialmente hablando) se ha elegido a personajes ya de por sí vistosos como Santiago Segura y los góticos y ominipresentes Alaskay Mario Vaquerizo.
El director es el ruso Genndy Tartokovsky, adorado por los adictos al canal Cartoon Network. Después de estar 12 veces nominado a los premios Emmy y de ser el responsable de series tan exitosas como ‘Star War: Las guerras clon’, ‘El laboratorio de Dexter’ o ‘Las Supernenas’, Tartokovsky debuta en la gran pantalla con esta cinta que está arrasando en la taquilla estadounidense. Sin ánimo de ofender al público americano y dejando la ilusión del director a un lado, si van al cine con la idea de disfrutar del universo Burton, mejor quédense en casa.
Vacaciones en el infierno. Persecuciones con acento mexicano / Pepa Blanes
’Vacaciones en el infierno’ no es la típica película de persecuciones. Divertida aunque algo desagradable por esas crueles escenas de violencia, la película es un entretenido thriller que va desde la acción y la persecución hasta el drama carcelario en México, de hecho la historia está inspirada en el desalojo de un penal mexicano en 2002. Lo que gana de la película es precisamente ese retrato de las cárceles mexicanas donde impera la ley del que más paga y el que más mata.
En medio de esa tortura con mariachis a todo volumen, el gringo Mel Gibson tendrá que sobrevivir y lo hará con ayuda de un niño. El papel parece hecho a su medida, y es que Gibson está realmente bien en esta cinta, tanto en las escenas de acción como en los giros humorísticos del guión. Lo mejor, sin duda, una imitación que hace de Clint Estwood y un pequeño diálogo en castellano.
La música es todo un acierto y contribuye a ese tono irónico que tiene la película desde el mismo título. Un dato, Gibson ayudó al director del film, Adrian Grunberg, a escribir este especie de western mexicano con palizas, tráfico de órganos y drogas.
Animals. Cine indie con acento catalán / Pepa Blanes
Con su ópera prima, Marçal Forés ha traído aire fresco al cine español. ‘Animals’ es una historia tan sincera como sorprendente. Es uno de esas sorpresas que últimamente nos da la ESCAC (la Escuela de Cine de Cataluña). Forés nos cuenta los desencantos de un joven al hacerse adulto, pero además de esa historia de adolescentes que descubren el mundo, ‘Animals’ es una cinta plagada de simbolismos y de giros en el guión. Es un pequeño puzzle al que quizá le falto algo de brío.
Bien rodada, bien realizada y con actuaciones más que correctísimas de unos jóvenes intérpretes como son Oriol Pla y Roser Tapias, a los que auguramos un gran futuro por delante- y de un veterano como Martin Freeman, al que veremos próximamente en ‘El Hobbit’. Destacan, la original banda sonora y, sobre todo, ese oso de peluche que anda, habla en inglés y que sirve de desahogo para el protagonista.
Con el manga, el cómic, la música y el cine indie como influencias, el cineasta consigue una película peculiar con referencias pop pero que va más allá de un retrato juvenil a lo Ken Loach, ya que se acerca al cine fantástico y al thriller en algunos momentos. Una película que se disfruta más cuando se reflexiona.
Outrage. Los yakuzas de Kitano se repiten / Pepa Blanes
La fórmula de Takeshi Kitano cuando retrata el mundo de los yakuzas se está convirtiendo en un esquema que es más repetitivo que otra cosa. En ‘Outrage’, el maestro del humor amarillo y uno de los grandes directores del género, se vuelve más violento todavía que en ‘Violent Cop’,‘Boiling Point’ o en ‘Hana-Bi’.
Más falanges cortadas, más muertes y más líos con los padrinos mafiosos, pero menos diálogos efectivos y menos calidad visual. Parace como si Kitano se hubiera hecho mayor y para evitar quedarse obsoleto machaca al espectador con palizas, asesinatos y torturas.
La buena noticia es que no ha perdido ese extraño sentido del humor, que aparece en forma de destellos en esta película, aunque desgraciadamente no es lo predominante en este nuevo trabajo. Por cierto, ya está en camino ‘Outrage 2′.
Es un estreno, sí, pero también es el final de un culebrón digno de cualquier sobremesa televisiva. Desde que se rodó en el año 2006, ‘Manolete’ se ha enfrentado a todo tipo de dificultades en su camino hacia las salas. ¡Y eso que parecía el proyecto soñado! El productor, Andrés Vicente Gómez, eligió para dirigir la cinta a Menno Meyjes, el guionista de ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989) o ‘El color púrpura’ (1985); para el papel protagonista se contrató a Adrien Brody, en la cresta de la ola tras el éxito internacional de ‘El pianista’ (2002) y de un parecido asombroso con el torero; para interpretar a Lupe Sino se escogió a una Penélope Cruz que por aquellos días estrenaba ‘Volver’ con Pedro Almodóvar. Pero todo se torció. Las desavenencias entre el productor y el director sobre el tratamiento de la película provocó que se realizaran una decena de montajes distintos, y los impagos denunciados por una empresa constructora de decorados mantuvieron la cinta retenida varios años. Ahora se estrena muy discretamente, en pleno mes de agosto, tras haber sido vendida en el mercado internacional y como paso previo a su salida en DVD en España.
‘Manolete’ se va a estrenar en medio centenar de salas… y en versión española. La cinta se rodó en inglés, y en las copias para las salas escucharemos en castellano a Juan Echanove [el apoderado de Manolete] o a Santiago Segura [su mozo de espadas], pero no a Adrien Brody o a Penélope Cruz, doblados por otros actores. Y esa es quizá una de las dificultades con las que se encontrará el espectador. Como siempre ocurre, escuchar a los actores españoles con una voz que no es la suya [o con su propia voz, pero que no casa con el movimiento de sus labios] actúa como elemento distanciador, y además el montaje -suponemos que el mejor de todos los que se hicieron- no ayuda a la comprensión de la trama. Casualmente, Penélope Cruz firma una interpretación solvente y con matices… pero enfrente tiene a un Adrien Brody que, a pesar del parecido con Manolete, no reúne toda la fuerza que le suponemos al matador. Donde esperábamos un hombre rotundo, encontramos a un hombre lánguido, dubitativo y sufridor.
Al doblaje, al montaje confuso y a la falta de fuerza del protagonista… se une otro elemento importante: ‘Manolete’ se basa únicamente en la representación visual de los últimos años del torero, pero no hay una línea dramática potente ni un conflicto que resolver. Todos sabemos cómo terminará la película y no buscamos resolver ninguna incógnita. Ni siquiera genera curiosidad cómo se afrontará dramáticamente el momento de la cogida. La película nació como el gran proyecto del cine español de 2006 y se termina estrenando, casi de tapadillo, en pleno mes de agosto. Quizá la salida más digna para un proyecto que arrastraba demasiados fantasmas.
‘Los mercenarios 2′. Ensalada de tiros con bótox / David Martos
Quizá la mejor definición de ‘Los mercenarios 2′ nos la proporcionó Jean-Claude Van Damme durante sus entrevistas promocionales en Madrid, hace unas semanas. La película no es una película, “es un evento”, y por eso participó en el rodaje: “Esta película de ‘Los Mercenarios’ tiene unos actores tan buenos que es más un evento que una película. Cuando el señor Stallone me llamó para la primera parte estaba ocupado en otro proyecto, montando otra película. Quizás fue estúpido, pero cuando surgió ‘Los Mercenarios 2′ dije que sí, y me ha encantado hacer el papel de malo…”. Debemos advertir a los potenciales espectadores de que las palabras de Van Damme contienen mucha sabiduría, porque aproximarse a la película como uno se aproxima a una película… podría conducir a la decepción y a la melancolía; en cambio, ir al cine para presenciar la reunión de los actores más conocidos de la acción estadounidense, engarzados en una trama alocada llena de persecuciones y explosiones… puede proporcionar una diversión moderada.
Sin duda, y por encima del nombre de Sylvester Stallone -el gran impulsor de la saga- destacan las interpretaciones de Arnold Schwarzenegger y del propio Van Damme, que consiguen reírse de sí mismos en su retrato de rudos asesinos a sueldo. Eso sí, conviene realizar una segunda advertencia. Si no se han revisado desde hace tiempo los grandes clásicos modernos de estos héroes de acción… la percepción de sus rostros puede conducir a un shock, porque ninguno de ellos ha escatimado a la hora de mantener la piel de la cara tersa como el culito de un bebé.
‘Headhunters’. Estilo nórdico con distorsiones / David Martos
Las películas sobre ladrones de arte comparten una estética muy sofisticada y una banda sonora rítmica que acompaña el latido del corazón mientras se perpetran los atracos. ‘Headhunters’ tiene estas dos características, pero durante su metraje encontramos elementos puramente humorísticos, incluso grotescos, que no encajan con el contexto. Antes de oreguntarnos por estos elementos -por estas ‘Luces Rojas’, como diría Rodrigo Cortés- tenemos que precisar que lo que tenemos entre manos es un thriller noruego, que se desarolla en medio de la frialdad de Oslo, y que cuenta la historia de un cazatalentos que se dedica a proponer a las empresas candidatos para cubrir sus puestos directivos. Lleva una vida de ensueño, tiene una mujer guapísima y una casa carísima… que no puede pagar con su sueldo; por eso se dedica al tráfico de obras de arte junto a su disparatado socio. Sin embargo, el personaje que interpreta el actor Aksel Hennie -se rumorea que estará en la nueva entrega de ‘La jungla de cristal’- se topa con un obstáculo inesperado, un exejecutivo que se cruza en su camino y que hará lo imposible por hundirle.
La película está dirigida por el noruego Morten Tyldum y es la adaptación de una novela de Jo Nesbø. Esos elementos chirriantes a los que antes nos referíamos -alguna persecución alocada, alguna muerte increíble, alguna escena especialmente escatológica- no restan encanto al thriller, sino que lo dotan de matices interesantes, que completan esa visión nórdica a la que ya nos estamos acostumbrando [gracias, sobre todo, a la saga Millenium]. Es una cinta entretenida que nos permite pensar en nuestras prioridades vitales… mientras miramos a la pantalla con una mueca incrédula.
‘Bonsái’. La pausa / David Martos
La película chilena ‘Bonsái’, de Cristián Jiménez, cuenta la historia de un joven aspirante a escritor -y a intelectual- que recuerda, ocho años después de haberlo perdido, al gran amor de su vida. Con interpretaciones suaves, casi amateurs, los protagonistas tejen un universo ensimismado, en el que la literatura -y la jardinería- lo son todo, el mundo no existe. Y ese es precisamente el obstáculo de la película: tras un arranque original, la trama se mira constantemente el ombligo… al ritmo de un péndulo de reloj de pared.
‘L’Apollonide’. Lágrimas blancas / David Martos
Es asombrosa la capacidad de esta película para generar imágenes que se quedan pegadas en la retina. No desvelaremos su origen, pero el título de esta crítica obedece a recuerdo de una de ellas, que sigue ahí, vívida y perturbadora. La cinta de Bertrand Bonello -que estuvo en Cannes en el año 2011- cuenta la vida de un prostíbulo parisino entre las postrimerías del siglo XIX y los albores del XX, y además la cuenta con muchísima indulgencia visual… pero no argumental. El desarrollo de la trama no cae en el error de glorificar el ejercicio de la prostitución, no, lo muestra con toda su crudeza. Y con sus consecuencias. Una de esas películas interesantes que conviene revisar.
Salvo la rígida cara de José Mota, cuando escuchó que el Goya de actor revelación se lo llevaba Jan Cornet por La piel que habito, el resto de la ceremonia de ayer discurrió con placidez siguiendo el guión establecido. Nada que objetar a los 6 galardones de No habrá paz para los malvados, ni a los 4 premios que recogió la película de Almodóvar –especialmente acertado el de música (décimo Goya para el genial Alberto Iglesias) y el de Elena Anaya como protagonista.
Sin embargo, chirrió el hecho de que el guión adaptado recayese en Arrugas y no en Almodóvar (¿no suena a castigo?) que adaptó de una manera personalísima la novela de Thierry Jonquet, Tarántula. En general, fue una gala acertada en la adjudicación de premios, pero sosa y poco original como espectáculo televisivo.
Eva Hache fue una correcta maestra de ceremonias. Dominó la escena pero estuvo demasiado pegada al guión. Su presentación pecó de encorsetada y poco espontánea. Se le escaparon varias situaciones que pedían a gritos un requiebro – el muletilla de Extremadura, los enmascarados de Anonymous y por supuesto, los nuevos cargos del PP que se fueron de rositas sin llevarse una banderilla que corresponde a quien torea con la actualidad.
El capítulo de los agradecimientos tampoco hubo grandes momentos de emoción. Resultó tierno ver a Coronado perdiendo botones del smoking mientras daba las gracias con la voz ahogada, y el verboso de la noche resultó Lluis Homar que no dejó de nombrar a ningún conocido. Curiosamente, hubo un cómico mejor que Hache: Santiago Segura fue el monologuista más gracioso y acertado, cuando se quejó de “tener que gastarse el sueldo en psicólogos para superar el trauma de no haber tenido ninguna nominación” por Torrente 4.
Si se mira con distancia, hay que reconocer que los Goya ya son premios consolidados en los que se implica todo el cine español y no sólo los nominados. Cada vez parecen más americanos, son más profesionales y quizá, más sosos. Como la vida misma.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine