8 mar 2013
Las críticas de La Script. Almodóvar alza el vuelo
‘Los amantes pasajeros’. Celebración del plumón / María Guerra
33 años después de su primer largometraje, ‘Pepi Luci, Bon y otras chicas del montón‘ (1980), Pedro Almodóvar por fin sitúa en el centro de la historia a tres hombres homosexuales que celebran por todo lo alto su plumón. Hasta ahora, los gays almodovarianos eran tipos torturados o tenían breves papeles cómicos: “Ha llegado el momento de reivindicar la homosexualidad con amaneramiento, yo creo que eso siempre es saludable ”, dice Almodóvar, tras matizar que la homosexualidad no es el centro de su película, sino la bisexualidad. “De la bisexualidad se habla muy poco, tanto la masculina como la femenina. Es mucho más común de los que se piensa, y creo que a ese sector es al que va a estremecer”, aclara.
‘Los amantes pasajeros’ es un retorno a la comedia desmadrada. Es la claustrofóbica historia de un vuelo con destino a México pilotado por unos comandantes de oscilante sexualidad (Antonio de la Torre y Hugo Silva) y tripulado por un trío de locazas (Javier Cámara, Carlos Areces y Raúl Arévalo) que ahogan su miedo a la muerte en litros de alcohol, coreografías discotequeras y sexo.
Entre los aciertos destaca el oficio y la gran intuición de Almodóvar para dirigir a actores, y dotar al disparate de una cotidiana naturalidad. El trio protagonista consigue ese milagro total de convertir en creíble el pastiche alocado con número musical incluido. Javier Cámara transita con soltura por los disparatados diálogos, pero el verdadero hallazgo de ‘Los amantes pasajeros‘ es Carlos Areces que da de candor, humor y resentimiento a un azafato beato, un patito feo condenado a perder eternamente. Sin duda, Areces es lo mejor de una comedia coral y muy teatral con algunos bajones de guion y de ritmo. Se trata de un Almodóvar menor, una suerte de divertimento para el director manchego que en las últimas películas ha explorado nuevos caminos de oscuridad y dramatismo.
Igual que hay hinchas de futbol. Me confieso incondicional de Pedro Almodóvar, dueño de un planeta creativo único. Me interesa su mundo visual y narrativo, siempre en movimiento y que, con laboriosidad disciplinada, no se ha parado desde hace cuatro décadas. Llegarán nuevas películas firmadas por este director y yo seguiré buscando la chispa en ellas.
‘Oz. Un mundo de fantasía’. A Reimi se le escapa el cuento/ Pepa Blanes
En 1939, Victor Flemming dirigía uno de los clásicos de culto del cine, el musical ‘El mago de Oz’. Ahora llega la precuela de esta historia, que busca recrear los orígenes del mago. Mucho más jugo podrían haber sacado a este cuento que mezcla magia y realidad de lo que han logrado. Y es que estamos ante uno de esos casos de cómo rentabilizar una historia ya contada dandole una vuelta. Si la trama propusiese alguna novedad, en su enfoque, en su argumento o incluso en su estética, el resultado sería más satisfactorio.
La elección de Sam Raimi (director de Spiderman y de varias cintas de terror como ‘Posesión infernal’ o ‘Desde el infierno’), ya indicaba por donde podían ir los derroteros de esta historia: desarrollo visual, 3D, y estética. Y no se le ha dado nada mal ese aspecto, aunque no cuenta con la personalidad estética de la ‘Alicia’ de Burton. Lo que se le ha escapado a Raimi es controlar el tempo de esta historia, que se alarga en exceso sin contarnos tampoco demasiadas cosas, error garrafal que podría haber aprendido de su colega.
La cierto es que la impostura del propio mago -un James Franco que aprueba aunque no con nota- acaba asomando por las rendijas de este spin-off. No nos cuenta nada nuevo, ni ofrece ninguna trasgresión. Tampoco las brujas -Rachel Weisz, Michelle Williams y Mila Kunis- serán recordadas. Solo piensen por un momento cómo habría sido la historia con Sam Mendes -como se barajó en algún momento- detrás.
‘Dando la nota’. Un Glee gamberro / Pepa Blanes
Hay una cita en ‘Los amantes pasajeros’ de Almodóvar que viene a decir que los musicales acabaron con el cabaret. No me atrevería yo a ir tan lejos, pero sí diré que el musical ha ganado terreno en los últimos años y en distintos mercados. En series para adolescentes por ejemplo, Glee lo ha dado todo. Siguiendo esa estela llega ‘Dando la nota‘, una cinta sobre jóvenes universitarios norteamericanos que cantan y bailan, del debutante Jason Moore.
Lo que podía parecer una historia pastelosa sobre adolescentes que se superan así mismos a fuerza de trabajar, se convierte en una comedia a veces surrealista, otras muy bruta y otras divertida sin más. Otra novedad es que las protagonistas son ellas, un grupo de chicas a cada cual más rarita y especial, y su objetivo es ganar no ligarse al quaterback del equipo de rugby -aunque al final de eso también hay algo-. Otro de los aciertos es la música, tanto la elección de las canciones (Azelia Banks, Rihanna, ) como los arreglos.
‘Parker’. Ladrón con código ético / María Mur
Pasar de tener la retaguardia más valorada del mundo a perderla por la primera tableta de abdominales que se te cruza en el camino solo tiene un nombre: caída en picado. ¡Qué mal le ha sentado la separación a la del Bronx! Pero, más allá del autoestima de J.Lo, ‘Parker’ es la historia de un ladrón con código ético, si es que los dos términos pueden ser compatibles, claro.
Jason Statham, el cachas británico por excelencia, se consolida en este thriller, plano pero entretenido, como uno de los grandes hombre de acción del momento. En ‘Parker’, es un musculado ladrón que utiliza la fuerza bruta solo con los que se lo merecen… Aunque ya verán que tacaño en patadas y puñetazos no es. En una de esas escaramuzas es traicionado por sus compañeros y dado por muerto. Con la ayuda de Jennifer López y con un look muy tejano (acento incluido), Statham se vengará de su antiguo equipo dando un golpe de esos que hacen historia. También pulula por la trama Nick Nolte que, como en ‘Gangster Squad’, vuelve a aparecer hinchado y deformado. Definitivamente, no es el maquillaje ni la caracterización. Es el nuevo Nick Nolte.
El responsable de juntar a este trío de ases en una misma película es Taylor Hackford, el director de ‘Ray’ (2004) y de ‘Prueba de vida’ (2000) y que a finales de los 70 se llevó un Oscar por el cortometraje ‘Teenage Padre’. El personaje de ‘Parker’, por cierto, está sacado de la popular saga de best-selles del americano Richar Stark. En cualquier caso, si van al cine buscando la profundidad o la enjundia moral de este ladrón ético, dense la vuelta porque se van a frustrar. ‘Parker’ es banalidad y entretenimiento en estado puro.
‘En la niebla’. Animalismo moral de trinchera / María Mur
El bielorruso Sergei Loznitsa fue matemático antes que director. Quizá así se pueda entender el enorme respeto que le tiene a los tiempos y al ritmo. Pero es, ante todo, un experto documentalista. ‘En la niebla’ es su segunda película (primero vino ‘My joy’), una devastadora crónica bélica, basada en la novela homónima, que cautivó a la crítica en el pasado Festival de Cannes y que se llevó el Premio FIPRESCI.
En el frente, por pura supervivencia, lo primero que se pierde son los principios. Ese animalismo moral de trinchera es el principal reclamo de este austero drama en el que la violencia emocional prima por encima de la bélica. En la Bielorrusia ocupada de 1942, un hombre es injustamente acusado de colaborar con los nazis y vilipendiado por dos de sus antiguos compañeros de resistencia.
Loznitsa consigue un relato frío y lento (en ocasiones plúmbeo) en el que la escasa luz juega un papel fundamental para transmitir el desasosiego interno del que no se siente parte de ninguna trinchera. Le sobran minutos y caminatas por el bosque.
















