24 feb 2012
Las críticas de ‘La Script’. El gran autohomenaje del cine en el fin de semana de los Oscar
‘La invención de Hugo’. El mecanismo de los sueños / María Guerra
Con casi 70 años, Martin Scorsese debuta en el 3D y no se queda en la cáscara del asunto, sino que hace un tierno homenaje al cine, a través de sus mecanismos secretos.
Con la tranquilidad de quien ya ha hecho su gran obra, Scorsese se pone las gafas de abuelo y se dispone a relamerse con lo que más le gusta: contar cómo se cuentan los sueños. El viejo mago de ‘Taxi Driver’ se remanga y nos desvela el secreto de sus mejores trucos. Nos muestra cómo se fabrican -entre rodamientos y tornillos- los fotogramas que nos asustan y nos hacen llorar.
‘La Invención de Hugo’ es un viaje a las tripas del cine. Un homenaje a los cineastas pioneros, que como George Méliès, se lanzaron a la fabricación material de los sueños. La película verse puede ser una historia infantil al uso -con su huérfano correspondiente pasando penurias en una estación de tren de París en los años 30- o como un testamento cinematográfico sentimental de un artista/artesano que no se siente un dios creador único, sino un miembro más de una sociedad secreta que se fundó hace más de un siglo.
Scorsese ha puesto toda su pasión creadora en el mecanismo interior de las piezas, se ha ensimismado tanto con ellas, que ha desatendido la parte más convencional, como es la dirección de actores. Salvo el enigmático librero que interpreta Christopher Lee -ni Ben Kingsley, ni el niño protagonista (Asa Butterfield), Sacha Baron Coen está exageradísimo- no hay interpretaciones memorables. De hecho, la mirada del cineasta está muy alejada de los actores, que son utilizados únicamente como piezas de este gran mecano que es una película. Esa lejanía es impropia de Scorsese y explica una cierta cojera entre la pasión del guión y la emotividad de los actores, que se mueven ante las cámaras como autómatas perdidos, como si no les hubieran hecho suficiente caso.
‘Mi semana con Marilyn’. Empalagoso telefilm / María Guerra
Durante el tormentoso rodaje de ‘El príncipe y la corista’ (1957), el legendario Lawrence Olivier padeció la desquiciante experiencia de dirigir y actuar con la espectacular y neurótica actriz que era Marilyn Monroe. Sus inseguridades, los lloros, los retrasos, y su inestable relación con su marido Arthur Miller -a las tres semanas de la boda- pusieron la producción al borde del abismo. Años después, el tercer ayudante de dirección, un tal Colin Clark, publicó dos libros de memorias en los que contaba su complicidad con Monroe y la semana que pasaron juntos.
Lo más acertado de esta curiosa historia es, sin duda, su reparto: Michelle Williams es la viva encarnación de la voluptuosidad y fragilidad de Monroe y Kenneth Branagh borda el paternalismo y superioridad de Olivier. Como los ingleses andan sobrados de grandes secundarios, el director Simon Curtis recurre a los infalibles Derek Jacobi y Judi Dench.
Sin embargo, los grandes actores, a pesar de aislados destellos -en los que se vislumbra la fragilidad pero también férrea determinación de Marilyn de mantener su trono– no consiguen mantener en pie este telefilm de lujo. Falta guión y sobriedad. Simon Curtis, realizador veterano de la televisión británica pero novato en el cine, no ha conseguido desprenderse de un tufillo acaramelado que arruina la película.
‘Polisse’. La directora omnipresente / David Martos
La tercera película de Maïwenn como directora se llevó el pasado mes de mayo uno de los mayores reconocimientos que otorga el Festival de Cannes, el Premio del Jurado. Es un logro cinematográfico importante… pero es prácticamente el único. Esta historia policial, que retrata la vida diaria de un grupo de agentes que intentan prevenir delitos contra los menores, ha pasado más bien desapercibida en las ceremonias de premios francesas e internacionales. Maïwenn, la directora y guionista, interpreta en su película a una periodista que ‘se empotra’ en la unidad contra la delincuencia infantil para elaborar un libro compuesto por fotografías encargado por el ministerio del Interior.
‘Polisse’ retrata de manera interesante el trabajo diario de los policías, que tienen que luchar contra los prejuicios de franceses y extranjeros en torno a los niños, y también muestra de manera fiel las relaciones personales que se entretejen entre ellos tras pasar muchas horas juntos. El único elemento que chirría es la propia Maïwenn -actriz en ‘El profesional’ o ‘El quinto elemento’-, esa periodista pasmada que revolotea entre los policías haciendo fotografías. Ni es un personaje creíble ni aporta nada a la historia. ¿Por qué empeñarte en salir en tu propia película a toda costa?


