La alfombra roja de Cannesruge cuando ve parejas tan divinas como ésta: Marion Cotillard y Guillaume Canet son el equivalente en Francia a Javier Bardem y Penélope Cruz en España. Canet todavía no tiene Oscar – su mujer sí por La vida en rosa (2007)- pero, pero juega con la baza de que, además de actor, es un director muy solicitado en Estados Unidos. Después del drama burgués de Pequeñas mentiras sin importancia (2010) se ha lanzado, sin demasiado acierto, a la aventura americana con Blood Ties, intentado entrar en el selecto club de directores que retrataron la violencia del Nueva York de los años 70 como Martin Scorsese o Sydney Lumet. Se ha metido en corral ajeno y se nota.
Blood Ties es un remake de la película francesa Les Liens du sang (2008) que protagonizó Canet en la piel de un policía en eterno conflicto con su hermano delincuente (François Cluzet). Ahora Canet, con ayuda en el guión de James Grey, ha trasladado toda la acción de París al Nueva York de los años 70. El papel del hermano policía lo interpreta Billy Cudrup y Clive Owen es el pendenciero. Zoe Saldana, Mila Kunis y Marion Cotillard son las mujeres sufrientes de esta familia, cuyo padre es el grandioso James Caan, quien ha dicho que siente lástima por que sus hijos no puedan ver ahora cine como el que se hacía en los años 70: “Entonces las películas tenían principio, nudo y final. Ahora solo triunfan las sagas. Soy muy pesimista con el cine actual”, ha dicho el actor de El Padrino.
A Canet y Cotillard les han recibido los fans entre gritos de alegría, sin embargo, la crítica ha sido gélida. Blood ties intenta ser un dramón familiar violento y frenético, y que se queda en un básico ejercicio de imitación de Scorsese – música a todo trapo y violencia cortante-, pero la batuta de Canet no tiene ni fuerza ni ritmo, incluso los tiros a quemarropa y los puñetazos están rodados de forma púdica y mano temblorosa. Se ha quejado Canet en la rueda de prensa de la falta de compromiso emocional de los técnicos de Nueva York. Le ha faltado la humildad para reconocer que ha sido el que no ha encajado en el género americano por excelencia.
El mayor acierto de la película es la dirección de actores. Ese sí es su territorio y se nota. Cotillard, que tiene un pequeño, pero memorable papel de la esposa prostituta de Clive Owen, ha echado un capote a su marido: “Guillaume siente auténtica fascinación y tiene una gran facilidad en la dirección de actores”. La parte teatral y emocional de la película – los dos hermanos cuyas vidas se destrozan el uno al otro- alcanzan momentos de gran hondura que no están bien integrados en el thriller.
En las antípodas de Canet en lo que respecta a acción está el maestro japonés Takashi Miike que hoy ha presentado Escudo de paja, una brutal historia de honor encarnada por un policía que tiene que custodiar y proteger a un pederasta en contra de todo un país que quiere lincharlo y cobrar la recompensa. Con hechuras de western urbano, Miike hace una extraordinaria e histriónica puesta en escena. Con grandiosas escenas de violencia, choques e incendios, uno siente que el honor todavía es importante. En estos tiempos de cinismo, Escudo de paja es un brindis de caballeros rebosante de gestos que todavía emocionan.
2077. La Tierra está vacía y solo queda Tom Cruise para lucirse. El planeta ha sido evacuado tras una invasión alienígena y solo permanece una pareja de humanos que supervisan la seguridad de ciertos puntos de extracción de energía. El macho alfa del equipo es Cruise, quien al igual que en el cine, ha demostrado una envidiable capacidad de supervivencia. Resulta verosímil verle recorrer las ruinas de nuestro mundo a bordo de una nave burbuja. Va reparando drones que se encargan de mantener a raya a los Scavengers, un grupo de rebeldes que sabotea las instalaciones que cuida Cruise.
Irreprochable comienzo y magnífica creación visual de un mundo derruido por el que transita tristemente Tom Cruise con su bolsa de herramientas y su trabuco futurista. Pero a los treinta minutos de expectación, ya queda claro que la inquietante atmósfera del héroe perdido se va a transformar en la repetida película de glorificación del actor. Dicho y hecho. Otra vez más, Cruise elige a actrices de invisible personalidad –Olga Kurylenko y Andrea Riseborough- e impone una línea argumental megalómana, que permite lucirse física y moralmente. Bostezos.
‘Oblivion‘ nació como una novela de 12 páginas del director Joseph Kosinski(Tron: Legacy, 2010) que luego evolucionó a novela gráfica tipo ashcan. Hay muchos aciertos visuales en este trillado argumento, y confirman que Kosinski es un cineasta que se mueve con mucha comodidad por la ciencia ficción, pero le ha fallado un guion con aristas y riesgos que se aleje del simplón héroe que impone Tom Cruise.
‘Alacrán enamorado’ / María Guerra
Santiago Zannou (El truco del manco, 2008) ha conseguido sacar boxeadores y neonazis auténticos de un grupo muy dispar de actores: desde el siempre inmenso Javier Bardem, el ex púgil Hovik Keuchkerian a actores jóvenes como Álex González y Miguel Silvestre. También Carlos Bardem –autor de la novela y coguionista con Zannou- borda el clásico personaje de entrenador de pasado fracasado, con mal carácter y buen corazón.
El mayor reto de esta película era precisamente hacer verosímil a los personajes de un género muy peligroso por haber sido ya tan transitado como el del boxeo. Y Zannou lo consigue. Dicen que el rodaje ha sido duro y que el director ha exprimido literalmente a los actores, siendo consciente del riesgo que corría de caerse por el abismo del tópicazo.
Aunque ‘Alacrán enamorado‘ nace con muchas aspiraciones metafóricas sobre la necesidad de alertar a la sociedad contra el odio fácil que surge en momentos de crisis, lo que realmente funciona en la película es la química animal que se establece entre este grupo de actores. Es una historia de amor y miedo que destila testosterona, donde el instinto y los sentimientos lo dominan todo. Y en ese universo tan masculino cruje la historia romántica entre González y la actriz Judith Diakhate, que no alcanza la tensión emocional que asfixia al espectador cuando solo hay hombres en la pantalla.
‘To the wonder’. Malick se enreda / Pepa Blanes
Es bien sabido que el estilo de Terrence Malickno es apto para todos los paladares. Ya con ‘El árbol de la vida‘, Malick logró abucheos y aplausos, elogios y críticas. Aquí en ‘To the wonder‘, este curioso realizador vuelve a ofrecernos ese cine hecho de postales, esas escenas envolventes como si fuera el anuncio de un perfume. Si en la anterior película eso funcionaba y permitía al espectador transitar por los sentimientos de sus protagonistas, ahora, por momentos, se le escapa ese sentimiento, se le escapa lo que quiere contarnos.
Quizá el error venga del cásting, la protagonista es la modelo y actriz ucrania Olga Kurylenko que no aporta ninguna emotividad. Tampoco Ben Affleck aporta demasiado, su personaje está demasiado perdido y no es posible entenderlo. Hasta Javier Bardem está desaprovechado, de cura con crisis de fé, por culpa de una repetitiva voz en off. Sin duda, hay destellos de genialidad, pero Malick no ha logrado esta vez hacernos empatizar, es más hay escenas que alejan de la historia.
La fotografía es hermosa, Malick juega con gracia con la naturaleza de la América profunda y esos suburbios prefabricados con cierta precariedad y miseria. Con ello nos habla de ausencias, la de Dios, cayendo a veces en una cierta cursilería. Y es que parece que Malick se esté imitando a sí mismo.
‘Tipos legales’. Resacón de jubilados / Pepa Blanes
Imaginen un ‘Resacón en Las Vegas’ que en lugar de organizar un desfase previo a una boda, lo hagan ante una jubilación total y absoluta. Básicamente esa es la premisa de ‘Tipos legales‘, una reunión de viejas glorias con ganas de divertirse y divertir al espectador. Lo primero, lo han conseguido estos tres veteranos actores, oscarizados los tres, y a los que no les ha dado miedo ni hacer el ridículo ni reirse de ellos mismos. Sin embargo, lo segundo, lo consiguen a medias.
‘Tipos legales’ es un thriller de corte clásico que habla de la amistad. Entretenido aunque instrascendente, falla en el guion. Le faltan diálogos más potentes. Brilla en sus actores, Christopher Walken, Al Pacino y Alan Arkin, que llenan los huecos vacíos que deja la película. A su director, Fisher Stevens, director del documental ‘Crazy Love‘ (2007) y de la cinta ‘Beso en Manhattan‘ (2002) , le ha faltado inyectar más gamberrismo y ponerle un toque más personal, en lugar de imitar lo existente.
Algunas bromas son predecibles, como la de la viagra, otras no acaba de despegar, pero lo cierto es que la cinta no es tediosa ni aburrida y ver a estos tres actores no defraudará a los nostálgicos fans de las películas de gángsters.
‘Lol’. Miley Cyrus, Demi Moore y sus respectivos pavos/ María Mur
Que tu tercer trabajo como directora sea un remake sobre tu segunda película huele raro y no sé a qué. La francesa Lisa Azuelos se enroca en la adolescencia pija y americaniza ‘LOL’. En 2008, dirigió a Sophie Marceau y a Christa Theret en una amarga comedia sobre el egocentrismo adolescente y las relaciones madre e hija que reunió a más de cuatro millones de espectadores. Cuatro años después, pierde el norte y cambia el talento francés por la comercialidad hollywoodiense de Miley Cyrus y Demi Moore.
En la ficción americana, madre e hija son mujeres pegadas a una mueca, aunque el postureo de la ex Hannah Montana se lleva la palma. Es tan sumamente insoportable que hace que el peterpanismo de Demi Moorese quede en una simple anécdota.
Llevar a la gran pantalla el aislamiento y el ombliguismo del mundo adolescente es una apuesta interesante. Y más en los tiempos que corren con tantas amistades virtuales y tantos sentimientos digitales. Es un tema universal que se repite generación tras generación. El problema de la película es que no se sabe quién tiene más pavo, si la madre o la hija. Da la sensación que la membrana adolescente les recubre a las dos por igual. ‘LOL’ ni reflexiona ni critica, simplemente posa. Lo único que se salva es la escena del videochat con el pollo crudo, no tiene desperdicio.
Skyfall. Bardem, un villano con alma / María Guerra
Tras dos películas sin aristas, ‘Casino Royale’ (2006) y ‘Quantum of Solace‘ (2008), en las que Daniel Craig arrastraba un gesto excesivamente dramático y solemne, por fin, el director Sam Mendes ha encontrado el estado de ánimo en el que encaja perfectamente el actor y su espía: con resaca y mucha retranca británica.
En la presentación de Skyfall en Madrid, Mendes aseguró que había retomado la oscuridad del personaje de las novelas de Ian Fleming: “Es un hombre que se conoce muy bien, cínico y deprimido con su vida. Un antihéroe absoluto”. Pero también lo ha actualizado y lo sitúa en el implacable mundo de hoy, con prejubilaciones y despidos por todas partes: a M (Judy Dench) la quieren mandar a casa por vieja y a Bond lo dan por muerto, les da igual que haya caído en acto de servicio o borrachera. Con el mejor humor negro inglés,Skyfallplantea el conflicto de la supremacía de la tecnología sobre el romanticismo de los viejos métodos.
Entre copazo y cañonazo, este Bond ilumina la pantalla con un delicioso derroche de diálogos cáusticos. Atención a la conversación en la National Gallery con el nuevo Q (Ben Whishaw), un pitagorín de los ordenadores al que Bond despacha con un sofión: “Juventud no es necesariamente sinónimo de innovación”. Es un placer ver acción e inteligencia en la misma película.
Precisamente para mantener en alto el pabellón de 007 se necesita un villano sobresaliente: Javier Bardem se marca un personaje sinuoso, de pelo rubio platino y algo de pluma que pone de los nervios a Bond. Lánguido y cansado de tanto tiroteo, Bardem crea un malo con alma que supera dramáticamente al espía de su Majestad. Fue el propio Daniel Craig quien ofreció a Bardem su personaje, y como Craig/Bond es un gentleman, también ha sabido perder esta batalla con estilo.
El capítulo de las chicas Bond es curioso. Las jóvenes Naomi Harris y Bérénice Marlohe quedan arrinconadas por el protagonismo de Judi Dench, una veterana que da empaque y verosimilitud a la parte más floja y dramática de ‘Skyfall’. Quizá excesiva en su metraje final, y con algunas concesiones a la convención industrial de la saga, ‘Skyfall’ es una gran superproducción sarcástica y brillante.
Ladrón de palabras. Andanzas de un escritor fustrado / Pepa Blanes
‘Ladrón de palabras’ es una historia dentro de historias sobre el plagio literario. O más bien el plagio literario es la escusa para montar todo un puzle de historias que encajan una dentro de otra con algunas complicaciones. Es complicado que un reparto plagado de grandes y buenos actores como Bradley Cooper,Danis Quaid, Jeremy Irons,Zoe Saldana, Olivia Wilde, sea tan poco aprovechado como en este primer trabajo los guionistas, Brian Klugman, Lee Sternthal, -conocidos por ‘Tron Legacy’(2010)-.
El protagonista, un joven escritor con anhelos de éxito, es Bradley Cooper, un actor que no pasa por un escritor viviendo en una buhardilla de Brooklin. Tampoco funcionan la música, demasiado solemne y melancólica que resta energía y misterio a esta cinta a medio camino entre el drama y el thriller. Pero lo menos convincente es la estructura narrativa de esas tres historias: la del escritor que plagia, la del escritor plagiado (Jeremy Irons envejecido exageradamente) y la del escritor que narra toda la enredadera (Dennis Quaid).
Una historia sobre el precio del éxito, sobre la ética y la verdad en el arte, que no pasa por una “peli indie” -aunque pasó por Sundance-, pero tampoco como el thriller intelectual del año a pesar de los intentos. Podría haber llegado más lejos.
O Apostolo. Leyendas gallegas que asustan / Pepa Blanes
Parece que el cine de animación en España está viviendo una edad de oro. ‘Chico y Rita’, (2010), ‘Arrugas’, (2011), ‘Tadeo Jones’(2012) y ahora ‘O Apostolo,’ el primer film de animación que se ha rodado en Europa con la técnica del stop motion pero desarrollada mediante producción estereoscópica, lo que significa
La idea de llevar al cine leyendas tan antiguas y con tanta tradición como las que rodean la mística de los peregrinos es original. Y esa idea se convierte en buena cuando los personajes tienen, además de una técnica pulida y perfeccionada, una personalidad propiay un buen doblaje gracias a las voces de Luis Tosar, Jorge Sanz,Geraldine Chaplin y el ya fallecido Paul Naschy, cuyo personaje -un obispo glotón y gruñón- introduce el humor en la cinta. El punto más débil de esta historia es que le falta ritmo, sobre todo cuando se acerca el final.
Fernando Cortizo, director de la cinta, consigue crear unas atmósferas misteriosas y sobrecogedoras en torno al Camino de Santiago. Ayuda bastante a ese universo inquietante la música de Phillipp Glass, que compuso, entre otras muchas, la banda sonora de‘Las Horas‘ (2002).
Sinister. Otra película de terror en Halloween / María Mur
Los americanos no podrían soportar un Halloween sin historias de fantasmas, cada país tiene sus costumbres. Este año la elegida es ‘Sinister‘, una película que viene con padrinos: el director es Scott Derrickson, un conocido del género (‘El exorcismo de Emily Rose’), y los productores son los mismos de la saga ‘Paranormal’ y de ’Insidious‘.
El punto de partida es interesante. Un novelista de crímenes reales, que atraviesa una depresión creativa, se muda con su familia a una casa en la que los anteriores inquilinos fueron brutalmente asesinados. Ethan Hawke, que carga con todo el peso de la película, es el ambicioso escritor frustrado que encuentra en la nueva casa unas cintas antiguas con más asesinatos macabros de familias. Carne de cañón para el bestseller que necesita.
El problema es la deriva esotérica de la trama que desvirtúa, sin lugar a dudas, las interminables situaciones de angustia que atraviesa el protagonista y desaprovecha puntazos como el sonambulismo de uno de los hijos del escritor. ‘Sinister’ ha pasado bastante desapercibida en Sitges. Y es que lo peor que se puede decir de una película de miedo es que no dé miedo. Y ésta, sintiéndolo mucho, no te obliga a dormir con la luz encendida.
El Profesor. Brody contra los recortes educativos/ María Mur
Tony Kaye es un director de realidades amargas. En ‘American History X’(1998) denunció el estallido del neonazimo juvenil; en el documental ‘Lake of fire’(2006) se centró en el drama del aborto y en ‘Black water transit’ (2010) en el descalabro medioambiental. Con su último trabajo, pone el foco en una educación que no funciona sin dinero público y en la crudeza de los alumnos apáticos y excluidos socialmente.
‘El Profesor‘ es un poema audiovisual, en el que la propia historia se va salpicando con las confesiones a cámara del protagonista (un muy acertado Adrien Brody). El ganador de un Oscar por ‘El Pianista’hace de un alma solitaria, de un profesor suplente que no quiere involucrarse demasiado con sus alumnos para no enfrentarse a sus fantasmas. Cuando aterriza en un colegio hastiado por la dejadez de la Administración, conocerá el verdadero caos.
En la historia hay altos y bajos. La alumna acomplejada y suicida (Betty Kaye, la hija mayor del director) redunda en el tópico, mientras que la relación de Brody con una prostituta adolescente, que interpreta Sami Gayle a quien este verano hemos visto junto a Nicolas Cageen ‘Contrarreloj’, es desgarradora pero tierna. De obligado visionado para el ministro Wert.
Ralf Köning. Película de autoayuda / María Guerra
Las historias de Konig- sus homosexuales machotes, tiernos, rudos o apocados- no sólo han conmovido a la comunidad gay. Su descacharrante sentido del humor, dirigido especialmente hacía los tópicos de los homosexuales se eleva por encima del confinamiento de género. Sin embargo este documental homenaje se límita demasiado a la vinculación de su arte con su orientación sexual. Se trata de una gran entrevista al autor y a sus allegados, que va trenzando su vida, inicios y primeros pasos en el dibujo y la homosexualidad en la Alemania rural de los años 70.
La directora del documental, Rosa von Praunheim, se arrodilla servilmente ante Konig, rozando momentos de ridícula adulación en la que muestra a un dentista suizo que se postra literalmente ante el autor que le ayudó a salir del armario.
Algo innecesario y que además lo deja encajonado en la categoría de obra terapéutica cuando podía ser mucho más. Un genio como König no necesita tales halagos. De hecho, lo más brillante, lo más Koning de la película es la lectura pública de sus cómic dramatizados por el mismo.
Vulnerables. Terror manchego/ Pepa Blanes
‘Vulnerables‘ es un thriller que ubicado entre el género fantástico y el terror psicológico. La cinta explora los miedos de una madre primeriza, quien, tras un parto prematuro, tendrá que enfrentarse a su pasado al mudarse a la vieja finca familiar. Una finca al más puro estilo manchego -más sobrio que el retratado por Almodóvar.
Miguel Cruz, conocido realizador de la serie de televisión ‘Aída’ y del venerado programa ‘Caiga Quien Caiga’, debuta ahora en el cine con este film algo flojo, con fisuras en la trama, pero con una gran iniciativa y buena materia prima.
La protagonista, sobre la que recae todo el peso, es la actriz Paula Echevarría. Con ‘Vulnerables’ da el salto a la gran pantalla -en papel protagonista- y lo hace de manera discreta pero correcta. El estilismo de la protagonista resulta excesivo en medio de la austeridad manchega.
A sus 76 años,Woody Allen sigue cumpliendo su propia liturgia de rodar en verano, montar en otoño y escribir en invierno. El pasado mes de junio, el director neoyorquino recibió en París a la prensa europea para promocionar su última comedia A Roma con amor, que se estrenará el 21 de septiembre en España. La Script charló con el veterano director, que al natural resulta tan brillante como el personaje que interpreta en sus películas. Además, lleva las mismas gafas, la misma ropa color beige, y un diminuto sonotone que le ayuda a superar una sordera que no disimula. La única nota discordante en su clásico atuendo es un Iphone que mira de vez en cuando, algo sorprendido por los leves pítidos de los correos electrónicos: “Parece que no me llaman”, dice.
A Roma con amor es su cuadragésimo segundo largometraje, otra comedia ambientada en una capital europea tras Midnight in París, en la que se entrecruzan historias de turistas americanos como el propio Allen, Alec Baldwin, Jesse Einsenberg o el italiano Roberto Begnini y Penélope Cruz, que interpreta a una descarada prostituta romana. Aquí van unos extractos de la conversación
• Sobre Roma: “Esta película fue escrita pensando en Roma. Para mí Roma tiene un ruido enorme y muchísima energía. Todo sucede en la calle y en los cafés, la gente se siente en las escalinatas… Hay un millón de historias en Roma. Ojala hubiera tenido más metraje de película, hubiera metido seis historias más”
• Por qué las estrellas trabajan para él prácticamente sin cobrar: “Solo lo hacen si en ese momento nadie les está ofreciendo 5 ó 10 millones por rodar otra película. Por ejemplo, si llamo a Alec Baldwin o Jesse Einsenberg y les digo que solo les voy a pagar 5.000 doláres, que es lo mínimo, entonces se leen el guión y les gusta, lo hacen porque así pueden ganar más dinero en su siguiente película. Lo hacen por su propia carrera, y sobretodo lo hacen porque no tienen otra. Si muchos dicen que les encantaría trabajar con Woody, pero cuando les ponen 20 millones delante me dejan. Esa es la verdad” .
•¿Ha conseguido rodar su obra maestra?: “No creo que lleve dentro una obra maestra. Tengo 76 años, y lo he tratado una y otra vez. Creo que hecho algunas películas buenas, otras malas, y algunas medianas… Después de intentarlo mucho he llegado a la conclusión de que mi destino no ha sido hacer una obra maestra, pero no me importa porque me gusta levantarme por la mañana y hacer películas. Ha sido una vida agradable”.
• Sobre Penélope Cruz: “Tiene calidad de estrella. Es guapa, sexy. La gente dice de ella que es la nueva Sofia Loren, y estoy de acuerdo porque es terrenal, caliente, irradia fuego y lo más importante, sabe actuar”
• No da indicaciones a los actores: “Cuando trabajas con gente como Javier Bardem o Penélope Cruz, esta gente ya es buena antes y después de mi película. Ellos leen el guión y aceptan. Y como no son estúpidos, vienen y yo les dejo trabajar. Si hacen algo que no me gusta, se lo digo. Son muy profesionales. Si tengo que ahcer alguna correción, la hago, pero casi nunca.
• Sobre la reelección de Obama: “Tengo la sensación de que va a ganar y además merece ganar. Me parece un político maravilloso, ha sido muy importante lo que ha hecho en Estadios Unidos. Lo que no hace bien es comunicar sus éxitos. No sabe vender sus logros al público americano. Ha sido muy útil para mi país, y ha tenido que lidiar con una oposición republicana que le ha hecho la vida imposible. Definitivamente soy pro Obama”.
•Sus padres y su profesión de artista: “Mis padres querían que me hiciera farmacéutico, porque sabían que no era lo suficientemente inteligente para ser médico. Querían que abriera una farmacia, porque lo que más le preocupaba es que me muriera de hambre. Esa era una preocupación normal en las familias de mi entorno de clase de media baja”.
•Las ciudades y el campo: “Sucede que me encantan las ciudades. Lo pueden comprobar en cómo he filmado Nueva York. No me gusta el campo, ni los bosques, ni los lagos. Puedo mirarlos una hora y me voy a casa. A mi me gusta la calle de ciudades como Roma, París o Barcelona. No voy a las iglesias o museos, me gusta caminar por la calles, y ver las tiendas y la gente.
• “Quiero una bolsa con dinero”: “No hago películas en Estados Unidos porque allí los productores quieren controlarlo todo, y yo les digo: no, no. Yo solo quiero el dinero. Quiero que me den una bolsa con dinero y a los seis meses les entrego una película. Cuando estos países me invitan a hacer películas, lo hacen bajo mis condiciones. Yo me siento artisticamente muy libre. Me están llegando ofertas de América Latina, Rusia y China. La próxima película la ruedo en San Francisco porque tengo inversores americanos”
Dice la leyenda que Terrence Malick se cuela de incógnito en los pases de prensa de los grandes festivales para ver cómo reacciona la crítica internacional. Su productora aseguró ayer que no, que Malick “está enterrado en montañas de trabajo y no está en Venecia”. Mejor que no estuviera, porque To the wonder, la sexta película en los 39 años de carrera de este director de culto recibió una salva de aplausos y otra de abucheos, que se mantuvieron el pulso unos segundos. Inaudito.
To the Wonder es otra incursión en el amor, las dudas humanas, la inmensidad de la naturaleza y la pequeñez del ser humano. Si El árbol de la vida era una sinfonía monumental sobre los temas eternos interpretada por los actores adecuados, en este caso, Malick ha patinado sobretodo en la elección del reparto. La protagonista es la modelo y actriz ucrania Olga Kurylenko que no aporta ninguna emotividad y convierte sus movimientos en un pasarela de posturas, eso sí, con la melena al viento. Tampoco está acertada la elección de Ben Affleck, que se pasea perdido ante la cámara. Y más doloroso todavía resulta el desperdicio de Javier Bardem, que da vida a un sacerdote atormentado, solo aparece unos 8 minutos, dejando pasar de largo una historia que promete mucho más que la pareja en crisis.
Por supuesto, To The Wonder es una película de Malick y eso quiere decir que el maestro está detrás. Los destellos de genialidad aparecen en la pantalla, pero no son suficientes para mantener la magia en pie.
Pierce Brosnan, ese galán eterno
Fuera de concurso se presentó ayer un divertimento veraniego de la directora danesa Susanne Bier, All we need is love. La realizadora de la magnífica In a better world, le regala a su protagonista, Tryne Dyrholm, el personaje de una mujer con cáncer que se enamora de su consuegro en la tumultuosa boda de sus respectivos hijos ¡y que se celebra en Italia! Amor madurito entre limoneros, y Pierce Brosnan, que sigue ejerciendo con encanto de galán incombustible. Un caramelo facilón, pero con un guión poco exigente.
Y último apunte. Felicidades al director catalán David Victori que ganó ayer el festival Ridley Scott por su corto La Culpa.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine