16 nov 2012
Las críticas de La Script. Los vampiros modositos vuelven a encabezar la cartelera
La saga Crepúsculo: Amanecer Parte 2 / Pepa Blanes
Tras cuatro películas llega el final de la saga de vampiros más famosa y más empalagosa de todos los tiempos. Nunca tantas niñas quisieron ser mordidas por un vampiro. Y es que el fenómeno de Crepúsculo ha sido comparado incluso con la ‘Beatlemanía’. Por eso, sus acólitos volverán a disfrutar de lo lindo con esta última entrega: más intensa que las anteriores.
En ‘Amanecer Parte 2′ Bella es ya una vampira pero no acaban los problemas porque ha dado a luz a una vampirita que es a la vez humana. Para los que esperen ansiosos el final, que sepan que hay cambios con respecto a los libros. La escritora Stephenie Meyer cenó una noche con la guionista , Melissa Rosenberg, y juntas decidieron dar un giro al final. Azucarada y empachosa como las anteriores, la cinta levanta el vuelo con respecto a la anterior sobre todo con una épica batalla.
Lo que no cambia es el tono mormón de esta historia de amor: poco goce carnal y mucha violencia. Amanecer parte 2 es mucho más violenta que el resto de entregas. Bill Condon repite tras ‘Amanecer parte 1′, la más floja de la saga. Esta vez, Condon se ha dado cuenta de que el romanticismo es lo que más engancha a los acólitos de esta saga y le ha sacado partido. La cinta levanta el tono con más violencia, más luchas entre vampiros, pero sin dejar de la lado los besos, arrumacos y los “te quiero” que deleitarán a esas adolescentes que les han convertido en los vampiros más ricos del cine.
De las interpretaciones, podemos decir que Kristen Stewart ha aprendido a gesticular y tiene sentimientos. Robert Pattinson también ha mejorado y Taylor Turner sigue levantándose la camiseta una y otra vez. Lo mejor, sin duda, es su banda sonora.
‘En la mente del asesino’. Seven sólo hay una / Pepa Blanes
Últimamente las series de televisión sobre investigaciones criminales han sido un filón. Con las películas, sin embargo, la cosa no es tan fácil. Como un ‘Seven’ (1995) pero sin Brad Pitt, sin un guión que tenga sentido y sin intriga, ‘En la mente del asesino’ va desarrollándose a trompicones a través de unos diálogos fallidos y unas interpretaciones desencajadas. Tanto Tyler Perry, que ha dejado la comedia para hacer de detective visionario, como Mathew Fox realizan unas actuaciones algo forzadas.
Basada en el best seller homónimo de James Patterson, ya fue llevada a la gran pantalla con Morgan Freeman como protagonista. En esta ocasión el detective Alex Cross se enfrenta a un criminal que asesina no sabemos muy bien por qué, si por dinero, por placer o por ninguna de las dos cosas. De modo que el malo pierde magnetismo en esta de historia de persecuciones, golpes y alguna que otra muerte previsible.
Rob Cohen, director del film, se ha especializado en películas de acción como ‘xXx’(2002) o ‘A todo gas’ (2001). Quizá ese bagaje le ha ayudado a que la fotografía de la cinta sea impecable y las escenas de acción estén bien rodadas.
‘La parte de los ángeles’. A las barricadas con una sonrisa / María Guerra
Después de toda una vida y una veintena de películas de denuncia social, Ken Loach encuentra en la comedia el medio ideal para seguir luchando por los perdedores: “Queríamos coger una situación dramática y presentarla de tal forma que la gente también se pudiera reír, pero sin ignorar la realidad que subyace”, decía Loach en el pasado festival de Cannes donde La parte de los ángeles consiguió el premio del jurado.
No es la primera vez que el director inglés utiliza el humor y los elementos mágicos dentro sus historias, ya lo hizo en Buscando a Eric (2009) o La cuadrilla (2001). Se agradece especialmente que en estos tiempos tan ásperos se recurra a la ironía inteligente y se evite el solemne sermón moralista en el que a veces cae su guionista Paul Laverty.
La parte de los ángeles cuenta la historia de un grupo de jóvenes parados y pequeños delincuentes de Glasgow que, en sus cursos de formación, entran en contacto con el glamoroso mundo del whisky escocés: catas, barricas, coleccionistas de postín y licores de precios disparatados.
Loach y Laverty hacen un relato berlanguiano, en el que trenzan destinos trágicos con situaciones tronchantes y la emoción de un thriller surrealista. Lo cursi y lo campechano es una asociación peligrosa que en La parte de los ángeles combina de maravilla, sin pretensiones ni imposturas. La sencillez y la modestia del planteamiento, al igual que la magnífica interpretación de los actores, llenan la historia de humanidad y verdad. Europa ha condenado a millones de jóvenes al paro y la marginación, pero no les puede robar ni la sonrisa, la ilusión o la dignidad. Eso nos cuenta el viejo Ken Loach, que incansable, sigue en la barricada del cine. Ahora, que el panorama es especialmente negro, nos regala una deliciosa comedia.
‘Holy Motors’. Barroco para creyentes / María Guerra
En una altiva comparecencia ante la prensa en el pasado festival de Cannes, donde Holy Motors se fue de manos vacías, Léos Carax proclamaba que “la relación del cineasta con el público es privada, una relación de un individuo con otro individuo, no con una masa anónima”. Completamente de acuerdo. De hecho, Holy Motors fue una de las películas que más broncas y discusiones suscitó entre periodistas que tomaban posturas radicalmente opuestas. Algunos quedaron fascinados por la propuesta visual y la originalidad de la historia: un extraño personaje (Denis Lavant) que a bordo de su limusina afronta nueve situaciones irreales u oníricas.
Con toda la humildad del no creador, sino de aquel individuo espectador al que Carax se refiere arriba, confieso que Holly Motors me irrita por la hueca pretenciosidad que destila. Fría, deshumanizada y pija hasta la médula. Repleta de situaciones ridículas e impostadas como la aparición de la inexpresiva Kylie Minogue, el encuentro con Eva Mendes o la conversación final entre limusinas.
¿Cine experimental de retorcidos conceptos conceptuales contra cine convencional con seres de carne y hueso? Evidentemente ese es el dilema. Que cada uno se sitúe donde más le plazca.
‘El festín de Babette’. Delicioso, 25 años después María Guerra
Contra viento, marea y otras inclemencias actuales se reestrena El festín de Babettte con copias digitales restauradas para celebrar los 25 años que se cumplen de su estreno. Está basada en la novela de Isak Dinesen y fue dirigida por el danés Gabriel Axel (1918) que ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa en 1988, un año en el que competía con La Familia de Ettore Scola, Adiós muchachos de Louis Malle y Asignatura Aprobada de José Luis Garci.
Cuenta la historia de Babette (Stéphane Audran), una mujer que huye de la Comuna de París en 1871 y es acogida en un remoto pueblo de la costa danesa por dos hermanas solteras y ya sexagenarias. Después de 15 años de convivencia, Babette cocina como muestra de gratitud una exquisita cena para ellas y su congregación de viejos y estrictos puritanos.
Con una sutil y pausada puesta en escena, Axel convierte el arte de la cocina en una delicada metáfora vital: contrapone cerril puritanismo con la generosidad de dar placer a los demás, la vanidad del adusto y otras lecciones de vida se mantienen lozanas en esta película deliciosa. Eso sí, hay que verla con el estómago lleno y se desaconseja imitar a Babette: las codornices en sarcófago son imposibles de cocinar por alguien que no sea un genio de los fogones.


















