27 jul 2012
Las críticas de La Script. Comedias familiares y otras pelis del montón
‘Le Skylab’. Tierna parentela / María Guerra
La actriz Julie Delpy (Antes del Amanecer y Antes del Atardecer) lleva unos años haciendo incursiones en la dirección. Le Skylab es su cuarta película, un gigante flashback en el que revive una divertidísima y explosiva reunión de su enorme parentela en el año 1979. Como cineasta, Delpy maneja con soltura el desbarajuste de una comida familiar de 30 personas, con niños entrando y saliendo del plano con total naturalidad, donde todos discuten y gritan a la vez. Delpy ha revivido las comilonas veraniegas de su infancia en Bretaña y ha interpretado el papel de su madre que falleció hace un año (a quien dedica la película).
Se trata de una película pequeña y sin grandes pretensiones: tan pequeña como los recuerdos infantiles y esos momentos de mágica felicidad, que uno no sabe si fueron de verdad o fruto de una memoria a medias inventada. Da igual. El resultado es una burbuja de felicidad que emociona. Detrás de la cámara se nota que hay una actriz que ha sabido aprovechar la espontaneidad de los críos, la chulería de los adolescentes y ha dado espacio a los actores maduros para encontrar su voz para contar desde la verdad los pequeños fracasos que componen la vida adulta.
‘Madagascar 3′. Más de lo mismo / María Guerra
Las aventuras del grupo de animales salvajes que huyeron del zoológico de Central Park en la primera entrega de 2005 se estira en esta tercera parte sin aportar grandes novedades, salvo un insulso 3 D que sube la entrada un par de euros más. Desde unos años, la factoría Dreamworks (Shrek, El gato con botas, Cómo entrenar a tu dragón) no da señales de originalidad y se limita a fabricar correctos, pero repetitivos largometrajes de animación que solo aspiran a hacer una buena taquilla.
Se conforman con desarrollar los aciertos de la idea inicial: la buena química entre esa curiosa pandilla de bichos salvajes –una cebra alocada, una jirafa macho que hace pareja sentimental con una hipopótamo bailona- liderada por un león algo inseguro. Primero fue la huída de Nueva York, después el regreso a la tierra prometida que era África y finalmente, la vuelta a casa haciendo un estrafalario viaje por Europa.
El mayor acierto de Madagascar 3 es el personaje de la villana francesa, una suerte de Cruella de Vil, una oficial barrigona, motorizada e indestructible, que vive obsesionada con añadir la cabeza del león Alex a su colección de animales disecados. En inglés pone la voz Frances Mc Dormand y en español, Eva Hache. Resulta graciosa, pero acaba agotando por su repetición excesiva. Al igual que sobre explotan el encuentro con un viejo circo en decadencia, y los mínimos aciertos los repiten una y otra vez hasta dejarlos secos.
‘Terraferma’. La ley del sálvese quien pueda / María Guerra
La crisis actual se ha basado en el egoísmo puro y en el ‘mira para otro lado’ cuando veas una situación éticamente comprometida. En la Europa actual nadie quiere mirar de frente la miseria que nos acecha. En Terraferma, el director Emanuele Crialese enfrenta los retos de supervivencia de una familia modesta de pescadores con la tragedia de los inmigrantes africanos que consiguen llegar vivos a las costas de Sicilia. Las pequeñas frustaciones de una vida sencilla se dan de bruces con la miseria más brutal.
La legislación italiana prohíbe socorrer a los náufragos sin papeles violando así la vieja ley del mar que obliga a ayudar a todo aquel que caiga al agua. De una manera sencilla y algo ingenua, Crialese plantea la miseria moral de la sociedad occidental. Se trata de otra película de buenas intenciones, que simplifica demasiado y dibuja a los personajes con trazo grueso en términos de bondad, pureza y maldad. Le falta garra y originalidad.
‘Impávido’. Cuando reírse es un milagro / María Guerra
El director salmantino Carlos Therón debuta en el largometraje con el remake de su propio corto Impávido, que rodó con el mismo reparto y estrenó en 2007. El impávido del título se refiere a la cara impertérrita que debe mantener un jugador de póker mientras que una prostituta le práctica una felación debajo de la mesa, si quiere seguir apostando sin perder hasta la camisa. Este es el tono de la película en la que Julián Villagrán es un ladronzuelo de coches que se cruza en el camino de un mafioso agresivo interpretado por el pétreo Nacho Vidal.
Impávido reúne todos los tópicos del género de comedia de criminales chapuceros: el pringado (Villagrán), el policía corrupto (José Luis García Pérez), el capo psicótico (Nacho Vidal), la prostituta buena, el retrasado mental…. Los actores cargan el lastre de un guión atropellado y previsible, con diálogos disparatados que salvan con oficio Villagrán, Pepón Nieto – en el breve papel de un camionero cargante con los perros-, y sobretodo Manolo Solo, quien a pesar de interpretar al clásico lugarteniente fiel del mafioso, consigue dotarlo de genuino gracejo y resignación. Casi la misma que se espera del espectador de esta comedia de humor burro y sin personalidad.







