La Academia de Hollywood nada y guarda la ropa. Ha sido muy osada en las candidaturas, pero luego no se ha atrevido a materializar la apuesta. ¿Haneke consigue 5 candidaturas para luego irse con el premio de consolación de la película extranjera por su monumental Amour? Francamente decepcionante. ¿Jennifer Lawrence mejor actriz protagonista por la cursi El lado bueno de las cosas? Completamente olvidable. En realidad es la peor opción de las 5 candidatas en esa categoría: la más ñoña y convencional. Y no, porque Lawrence sea una actriz floja, sino porque Riva o Chastain eran muy superiores, y ella misma merecía mucho más el galardón hace un par de años por The Winter´s Bone.
El premio a Argo como mejor película es de carril en un año en el que, como siempre, Hollywood huye de política y polémica. Argo es correcta pero el premio le queda muy grande, y la opción de Ang Lee como mejor director ha sonado a viejas rivalidades con Spielberg, que una vez más se ha ido con las manos en los bolsillos. ¿Le tienen tirria al maestro? Indiscutible el tercer Oscar para Daniel Day Lewis por su impresionante resurrección de Lincoln. Decepcionante por blandito el de Anne Hathaway, estando en la misma categoría monstruos como Jacki Weaver o Amy Adams. Y repetitivo el de Christoph Waltz en Djiango Desencadenado, al que ya vimos haciendo prácticamente lo mismo en Malditos Bastardos.
La ceremonia tampoco ha aportado nada nuevo. Seth Mc Farlane, del que se esperaba un humor irreverente del nivel de su serie Padre de familia o la película Ted, se ha quedado pegado al guión. Rígido e inmovilizado. Los Oscar tienen todavía esa cuenta pendiente: encontrar su Billy Crystal del siglo XXI o directamente atreverse a repetir el patrón de los Globos de oro que resultan más frescos.
En los últimos años se veía venir, pero en esta edición se ha confirmado que los Globos de Oro ya no son la antesala de los Oscar. El propio ganador de anoche, mejor película dramática y dirección para Ben Affleck por Argo, se quedó atónito cuando escuchó su nombre. Argo es una entretenida y muy correcta cinta de acción, pero de está muy lejos de películas de mucha más envergadura como The Master o La Noche más Oscura. Tarantinoalucinó cuando recogió el galardón a mejor guion por su grotesca visión de la esclavitud, Django desencadenado, y el austriaco Cristoph Waltz casi se echa a llorar de la sorpresa al recibir un premio por un papel casi idéntico al de Malditos Bastardos. El musical Los Miserables sí cumplió su parte del guion al conseguir los tres premios – mejor comedia o musical, Hugh Jackman y Ann Hathaway, mejor actor protagonista y actriz de reparto respectivamente.
Los Globos se anticiparon a los Oscar en lo obvio: los premios a Daniel Day Lewis como extraordinario protagonista de Lincoln y Jessica Chastain, excelente y gélida espía de La Noche más Oscura. Los Globos de Oro se han quedado en una divertida fiesta donde corre el champán y manda el petardeo. Las películas candidatas se eligen anteponiendo la presencia de estrellonas a la calidad de las películas. ¿Y qué valoramos aquí? ¿Merece El exótico hotel Marigold o La Pesca del Salmón en Yemén una candidatura que las distinga entre las 10 mejores películas del año? Evidentemente no. Por eso, resulta especialmente justo que en esta edición la Academia de Hollywood haya anticipado sus candidaturas tres días a la ceremonia de los Globos y haya dejado claro el mensaje. En la Academia se atreven a reservar 5 candidaturas para la minoritaria (y estremecedora) Amour de Haneke, mientras que en los Globos de Oro han utilizado al forzudo para entregarle el premio de mejor película de habla no inglesa a su paisano, un cineasta puro que se rió de la zafiedad de la broma . Un chiste fácil y televisivo que sitúa estos premios en su nivel: el de un programa de televisión con profusión de estrellas luciendo modelitos. No hay nada de malo en ello, pero ya no hablamos de calidad cinematográfica sino de negocio televisivo.
Ben Affleck va creciendo como director y difuminando su imagen de galán del montón. Argo es su tercera película como director tras Adiós pequeña, adiós (2007) y The Town. Ciudad de ladrones (2010), y en ella exhibe pulso y dominio del thriller histórico. Sin caer en una postura fácilmente patriotera, Aflleck hace una tensa reconstrucción de la fuga de 6 de los 58 americanos que fueron tomados como rehenes en la embajada de Estados Unidos de Teherán por el gobierno iraní en 1979.
Esta vez sí que merece la pena destacar que está basada en hechos reales. Seis funcionarios de la embajada se escaparon por la puerta de atrás en el fragor del asalto y acabaron refugiados en la embajada de Canadá durante 6 semanas. Desde la CIA del gobierno Carter, al agente – Tony Méndez- se le ocurrió la rocambolesca idea de trazar un plan de rescate haciendo pasar al grupo por un equipo de rodaje de una película de ciencia ficción llamada Argo. El merito de Affleck es traspasar todas las sensaciones de incredulidad, riesgo, delirio y comicidad de la situación.
Uno de los grandes aciertos de la película es la ambientación en 1979. Rodada casi íntegramente en interiores de Estados Unidos, Argo no trasmite la sensación de cartón piedra tan habitual en el cine. Affleck se manifiesta como un magnífico director de actores, también atina en la parodia de Hollywood, donde dos productores socarrones – Alan Arkin y John Goodman- preparan la coartada completa, la preparación total de una película de ciencia ficción de serie z ambientada en las exóticas arenas del desierto. Ágil y emocionante, Argo es una película que hace disfrutar al espectador, y que confirma a Affleck con un director cada día más solvente, y a un actor que no pasa de normal.
Ruby Sparks. Una deliciosa novia imaginada / María Guerra
No hay nada nuevo en la idea de un personaje que sale de la ficción y se pasea por la realidad ante la mirada alucinada de su autor. La Ruby Sparks del título es una veinteañera pelirroja, la nieta de Elia Kazan (Zoe kazan) que ha escrito y protagonizado esta comedia romántica que se mueve entre la ingenuidad y el ingenio sin más pretensiones. La sencillez del planteamiento salva a la película de pisar las arenas movedizas de la cursilería infantiloide, en las que se han hundido a directoras como Miranda July y Sarah Polley.
Ruby Sparks es el segundo largometraje Jonathan Dayton y Valerie Faris, los directores de Pequeña Miss Sunshine (2006) ,que al igual que el personaje del escritor bloqueado Paul Dano, ellos también se han quedaron en blanco durante 6 años tras el éxito de su primera película. Ruby Sparks es un la historia de un joven neurótico, un remedo de Woody Allen, que entre la crisis de creación. Además su patológica timidez le encierra en una angustia permanente hasta que sueña con su mujer ideal, y tras escribir sobre ella la conoce en un parque convertida en una encantadora joven de carne y hueso.
Esta comedia romántica camina durante casi todo su metraje por el filo de lo manido y lo modernete, pero sin embargo se libra de ser una película generacional más, otro canto a los treintañeros pegados a un ordenador Apple que se niegan a madurar. En Ruby Spark no se solemniza la neurosis del protagonista. El personaje de su hermano, Chris Messina, que no para de darle corte y bajarle a la realidad, hace de contrapunto y se ríe de las tonterías de Peter Pan actual. Una pequeña delicia sin mayores consecuencias.
Hotel Transilvania. Mostruos entrañables pero aburridos / María Mur
La idea de juntar a todos los monstruos de la Universal en una misma película, humanizarlos y hacerlos entrañables es simpática. Lo del resort para pasar el fin de semana y descansar de los humanos, también. Lo que chirría un poco es el argumento principal, ese rifirrafe que mantiene el superprotector conde Drácula con su hija adolescente. Chirría porque ya lo hemos visto muchas veces, mismamente este verano en ‘Brave’, y porque está llevado con un ritmo tan sumamente lento que invita al sueño.
En la versión original, Adam Sandler (que produce también la película) es quien pone la voz al conde Drácula y Selena Gómez la que hace de hija adolescente. En castellano, ha pesado más el marketing que el doblaje. Y de manera inteligente (empresarialmente hablando) se ha elegido a personajes ya de por sí vistosos como Santiago Segura y los góticos y ominipresentes Alaskay Mario Vaquerizo.
El director es el ruso Genndy Tartokovsky, adorado por los adictos al canal Cartoon Network. Después de estar 12 veces nominado a los premios Emmy y de ser el responsable de series tan exitosas como ‘Star War: Las guerras clon’, ‘El laboratorio de Dexter’ o ‘Las Supernenas’, Tartokovsky debuta en la gran pantalla con esta cinta que está arrasando en la taquilla estadounidense. Sin ánimo de ofender al público americano y dejando la ilusión del director a un lado, si van al cine con la idea de disfrutar del universo Burton, mejor quédense en casa.
Vacaciones en el infierno. Persecuciones con acento mexicano / Pepa Blanes
’Vacaciones en el infierno’ no es la típica película de persecuciones. Divertida aunque algo desagradable por esas crueles escenas de violencia, la película es un entretenido thriller que va desde la acción y la persecución hasta el drama carcelario en México, de hecho la historia está inspirada en el desalojo de un penal mexicano en 2002. Lo que gana de la película es precisamente ese retrato de las cárceles mexicanas donde impera la ley del que más paga y el que más mata.
En medio de esa tortura con mariachis a todo volumen, el gringo Mel Gibson tendrá que sobrevivir y lo hará con ayuda de un niño. El papel parece hecho a su medida, y es que Gibson está realmente bien en esta cinta, tanto en las escenas de acción como en los giros humorísticos del guión. Lo mejor, sin duda, una imitación que hace de Clint Estwood y un pequeño diálogo en castellano.
La música es todo un acierto y contribuye a ese tono irónico que tiene la película desde el mismo título. Un dato, Gibson ayudó al director del film, Adrian Grunberg, a escribir este especie de western mexicano con palizas, tráfico de órganos y drogas.
Animals. Cine indie con acento catalán / Pepa Blanes
Con su ópera prima, Marçal Forés ha traído aire fresco al cine español. ‘Animals’ es una historia tan sincera como sorprendente. Es uno de esas sorpresas que últimamente nos da la ESCAC (la Escuela de Cine de Cataluña). Forés nos cuenta los desencantos de un joven al hacerse adulto, pero además de esa historia de adolescentes que descubren el mundo, ‘Animals’ es una cinta plagada de simbolismos y de giros en el guión. Es un pequeño puzzle al que quizá le falto algo de brío.
Bien rodada, bien realizada y con actuaciones más que correctísimas de unos jóvenes intérpretes como son Oriol Pla y Roser Tapias, a los que auguramos un gran futuro por delante- y de un veterano como Martin Freeman, al que veremos próximamente en ‘El Hobbit’. Destacan, la original banda sonora y, sobre todo, ese oso de peluche que anda, habla en inglés y que sirve de desahogo para el protagonista.
Con el manga, el cómic, la música y el cine indie como influencias, el cineasta consigue una película peculiar con referencias pop pero que va más allá de un retrato juvenil a lo Ken Loach, ya que se acerca al cine fantástico y al thriller en algunos momentos. Una película que se disfruta más cuando se reflexiona.
Outrage. Los yakuzas de Kitano se repiten / Pepa Blanes
La fórmula de Takeshi Kitano cuando retrata el mundo de los yakuzas se está convirtiendo en un esquema que es más repetitivo que otra cosa. En ‘Outrage’, el maestro del humor amarillo y uno de los grandes directores del género, se vuelve más violento todavía que en ‘Violent Cop’,‘Boiling Point’ o en ‘Hana-Bi’.
Más falanges cortadas, más muertes y más líos con los padrinos mafiosos, pero menos diálogos efectivos y menos calidad visual. Parace como si Kitano se hubiera hecho mayor y para evitar quedarse obsoleto machaca al espectador con palizas, asesinatos y torturas.
La buena noticia es que no ha perdido ese extraño sentido del humor, que aparece en forma de destellos en esta película, aunque desgraciadamente no es lo predominante en este nuevo trabajo. Por cierto, ya está en camino ‘Outrage 2′.
Y en los siguientes 7 días John Travolta, Ewan Mc Gregor, Tommy Lee Jones, Oliver Stone y Dustin Hoffman recibirán premios Donostia para celebrar este cumpleaños en el que el certamen donostiarra saca músculo y hace gala de una impresionante capacidad de convocatoria.
Además, el escaparate cinematográfico no se limita a nombres americanos de relumbrón: Penélope Cruz vendrá a San Sebastián a presentarVolver a Nacer, del director italiano Sergio Castellito, con quien tras No te muevas, vuelve a interpretar un personaje muy dramático (y físicamente muy avejentada), un drama ambientado en la guerra de los Balcanes, que competirá por la Concha de Oro.
De las 14 películas que compiten en la sección oficial, se presentan tres de las cintas españolas más esperadas de la temporada: Blancanieves (muda y en blanco y negro) de Pablo Berger, El artista y la modelo de Fernando Trueba y El muerto y ser feliz de Javier Rebollo. Y el cine europeo atrae a San Sebastián a grandes directores como Costa-Gavras, Laurent Cantet y François Ozon.
Fuera de la competición, Juan Antonio Bayona estrena Lo imposible, basada en la historia real de una familia española cuyos 5 miembros sobrevivieron al tsunami de 2004, una superproducción en inglés que protagonizada Ewan Mc Gregor y Naomi Watts.
Huelga a la vista
Todos los festivales tienen imprevistos que alteran la rutina diaria de proyección, alfombra roja y entrevistas. Todavía se recuerda la cacerolada que los trabajadores del hotel María Cristina dieron a los huéspedes en el año 2003. Estrellas tan ilustres como Robert Duvall soportaron con una sonrisa la huelga de los trabajadores del mítico hotel donostiarra.
Esta edición se verá afectada el miércoles 26 por la huelga general convocada en todo Euskadi por los sindicatos nacionalistas para protestar contra los recortes impuestos por la crisis. La organización del festival ha suprimido actos y proyecciones, manteniendo únicamente aquellos de las películas de concurso para que no se vean injustamente perjudicadas.
Dice la leyenda que Terrence Malick se cuela de incógnito en los pases de prensa de los grandes festivales para ver cómo reacciona la crítica internacional. Su productora aseguró ayer que no, que Malick “está enterrado en montañas de trabajo y no está en Venecia”. Mejor que no estuviera, porque To the wonder, la sexta película en los 39 años de carrera de este director de culto recibió una salva de aplausos y otra de abucheos, que se mantuvieron el pulso unos segundos. Inaudito.
To the Wonder es otra incursión en el amor, las dudas humanas, la inmensidad de la naturaleza y la pequeñez del ser humano. Si El árbol de la vida era una sinfonía monumental sobre los temas eternos interpretada por los actores adecuados, en este caso, Malick ha patinado sobretodo en la elección del reparto. La protagonista es la modelo y actriz ucrania Olga Kurylenko que no aporta ninguna emotividad y convierte sus movimientos en un pasarela de posturas, eso sí, con la melena al viento. Tampoco está acertada la elección de Ben Affleck, que se pasea perdido ante la cámara. Y más doloroso todavía resulta el desperdicio de Javier Bardem, que da vida a un sacerdote atormentado, solo aparece unos 8 minutos, dejando pasar de largo una historia que promete mucho más que la pareja en crisis.
Por supuesto, To The Wonder es una película de Malick y eso quiere decir que el maestro está detrás. Los destellos de genialidad aparecen en la pantalla, pero no son suficientes para mantener la magia en pie.
Pierce Brosnan, ese galán eterno
Fuera de concurso se presentó ayer un divertimento veraniego de la directora danesa Susanne Bier, All we need is love. La realizadora de la magnífica In a better world, le regala a su protagonista, Tryne Dyrholm, el personaje de una mujer con cáncer que se enamora de su consuegro en la tumultuosa boda de sus respectivos hijos ¡y que se celebra en Italia! Amor madurito entre limoneros, y Pierce Brosnan, que sigue ejerciendo con encanto de galán incombustible. Un caramelo facilón, pero con un guión poco exigente.
Y último apunte. Felicidades al director catalán David Victori que ganó ayer el festival Ridley Scott por su corto La Culpa.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine