1 mar 2013
Las críticas de La Script. Vuelven las sagas… ahora con brujas
‘Hermosas criaturas’. Los crepusculitos ya tienen sucesores / Pepa Blanes
El fenómeno de las sagas literarias adolescentes, con amor y magia a partes iguales, ha funcionado y ha dado dinero para aburrir. Por eso, no es raro que sigan surgiendo nuevos experimentos que remplacen a las ya finiquitadas. Esta semana tenemos el gusto de conocer ‘Hermosas criaturas’. Otra trilogía sobre el amor, el destino, etc. Es inevitable compararla con ‘Crepúsculo’, aunque lo cierto es que bebe además de otras como ‘Harry Potter’ o ‘Los juegos del Hambre’.
Con mejor selección de actores, un guion más trabajado, menos adolescente y con un humor afilado, Richard LaGravenese -otrora reputado guionista de películas como ‘Los puentes de Madison’ o ‘El hombre que susurraba a los caballos’-, dirige esta primera parte y ha contado con unos más que eficientes secundarios: Jeremy Irons, Emma Thomson o Viola Davis. No tan acertada ha sido la elección de los protagonistas, Alice Englert y Alden Ehrenreich, llamados a ser los nuevos “RobSten”. No sabemos si alcanzarán el éxito comercial de sus antecesores, pero les falta brío y química, aunque son menos rancios, hasta leen a Bukowski y Vonnegut.
Lo más inteligente son las conexiones con la Guerra de Secesión norteamericana y las críticas al Tea Party. Le agradecemos al señor LaGravenesse que no se tome tan en serio esta historia y, sobre todo, que no nos empalague como ya hicieron los vampiros y hombres lobo. Por lo demás, la historia ya está más que vista y empieza a ser cansina: dos jóvenes se enamoran locamente, uno es más raro que el otro, su amor es imposible, de modo que se enfrentan al Mal, entonces llegan los efectos especiales… y ya está, porque la saga continúa.
‘Hansel y Gretel’. Érase una vez… que no era / María Mur
Érase una vez… que no era. El director noruego Tommy Wirkola (el mismo de la irreverente ‘Zombis Nazis’) es el que firma este anti-cuento en el que unos adultos Hansel y Gretel se dedican a la caza profesional de brujas, con club de fans incluido. Los hermanísimos se recorren lo ancho y alto de este mundo destruyendo a balazos a las brujas que arruinan infancias.
Y no era, decía, por alguna que otra cosilla (léase el uso del diminutivo) como, por ejemplo, la diabetes de Hansel (se conoce que de crío tomó demasiadas chucherías), los ajustadísimos y psicodélicos trajes de cuero que luce Gretel, los trabucos y metralletas de tecnología punta que en plena Edad Media callan su sed de venganza o su relación más sexual que fraternal. Con todo el respeto del mundo, que vaya eso siempre por delante, este spin-off del cuento de los hermanos Grimm es como ver a Sonia Monroy en la alfombre roja de los Oscar: un despropósito.
Los hermanísimos son Jeremy Renner y Gemma Arteton. Incomprensible el sí de él, sobre todo teniendo en cuenta que Renner es el sustituto de Damon al frente de la franquicia Bourne y que, no nos olvidemos, estuvo nominado al Oscar en 2008 por ‘En tierra hostil’ de Katryn Bigelow. Y lógico el de ella porque es su primer ‘gran’ papel protagonista, a pesar de haber participado en superproducciones como ‘Furia de Titanes’ y ‘El príncipe de Persia’. Los actores, ya ven, también necesitan comer al fin de mes.
‘Un asunto real’. Cine de época sin cartón piedra / María Guerra
El cine danés sigue siendo un vivero de cineastas que aciertan con sus historias y su mirada. Producida por Lars von Trier, Nikolaj Arcel es el nuevo nombre que hay que sumar a la lista de directores como Thomas Vinterberg y Susanne Bier.
‘Un asunto real‘ cuenta desde el naturalismo un curioso episodio de la historia de danesa en los años previos a la revolución francesa: una historia de amor entre la reina y un médico de pueblo, un hombre ilustrado que acabó en la corte como hombre de confianza del monarca y modernizó la oscura y medieval sociedad danesa. El tema podría ser un tostón o una cursilada. Sin embargo, gracias a un delicado guion y una magnífica dirección de actores, Arcel construye una volcánica pasión amorosa y política. Sin estereotipos, ni personajes de cartón piedra.
El veterano Mads Mikkelsen (La Caza, Casino Royale) arropa con ternura al debutante Mikkel Boe Folsgaard, que interpreta al frágil rey que oscila entre ataques lunáticos e infantiloides sin ser ridículo. También es magnífica la elección de la joven actriz sueca Alicia Vikander, aunque brilla más en las escenas en solitario que junto a Mikkelsen con quien no tiene una gran química sexual. En conjunto, ‘Un asunto real’ es una película inteligente en su planteamiento y su ejecución. Acierta al mirar a los personajes y la época con sobriedad y sin maniqueísmos.
‘Aquí y Allá’. Alma de documental / María Guerra
El director madrileño Antonio Méndez Esparza ganó en el pasado festival de Cannes el máximo galardón de la sección de la Semana de la Crítica con ‘Aquí y allá‘, película rodada en México con actores no profesionales, Pedro de los Santos y su esposa Teresa Ramírez, un matrimonio que se interpretan a sí mismos.
‘Aquí y Allá‘ cuenta la historia de un músico, como el propio De los Santos que vuelve a su ciudad (Guerrero) tras muchos años trabajando en Estados Unidos y encuentra a frialdad de su familia. La película tiene alma documental, pero el calor de la ficción. Es una mínima historia de desencuentros y distancias sentimentales sin subrayados grandilocuentes, que alcanza momentos de gran emoción gracias a un cineasta que lleva a sus actores al territorio de la diminuta verdad cotidiana.
Méndez Esparza, que se ha formado y vivido una década en Estados Unidos, reflexiona sobre el desarraigo de los inmigrantes. La grandeza de esta película es la complicidad entre director y protagonista, con quien Esparza había hecho una sucesión previa de cortometrajes que forman parte de la biografía de Delos Santos. De esa sintonía mutua esta pareja de músico/actor y cineasta logran una película de gran hondura sin pretenciosidad alguna.
‘Weekend’ / Pepa Blanes
Hay una frase en ‘Weekend‘ que puede resumir las pretensiones de su director, Andrew Haigh, por hacer un cine que aunque hable de una pareja gay vaya dirigido a todos los públicos. “Los gays se interesaran porque sale una polla, los heteros no vendrán porque no tienen nada que ver con esto”, dice uno de los personajes de la cinta sobre un peculiar proyecto artístico que tiene entre manos.
La película, que podríamos situar en un circuito más independiente, pretende lo que ya hiciera Lisa Cholodenko en ‘Los chicos están bien’. Contar una historia de amor universal, que haga al público verse reflejado en la pantalla, pero a partir de una pareja homosexual y no heterosexual -como lo son (casi) todos los dramas románticos y todas las cintas que hablan del amor-. Si Cholodenko hablaba de la crisis en el matrimonio de dos lesbianas, Haigh nos habla del miedo al compromiso, a sufrir un desengaño… Aunque, todo hay que decirlo, el tema de salir del armario también está presente.
Protagonizada por Tom Cullen y Chris New, quienes firman una actuación realista, con química y muy natural, la película nos muestra cómo dos personas se conocen y se enamoran, sin parafernalias, ni aspavientos, con un sexo realista (por fín), como en ‘Shame’, aunque aquí más que hablar de las obsesiones de sus personajes, nos habla de lo complicado que es el amor.











