1 may 2013
Las críticas de La Script. Bodas, intercambios de pareja y parodias adolescentes
‘La gran boda’. Cuando nadie quiere ir a la boda / Pepa Blanes
El cine de bodas podría ser un género en sí mismo. Ya van unas cuantas comedias que retratan los diferentes líos y entuertos que se suceden alrededor de la organización y celebración de una boda (Guerra de novias, Novia a la fuga, Mi gran boda griega…). Ante tal presentación, es normal que ‘La gran boda‘ tenga muy complicado sorprender a estas alturas, y más cuando se trata de un remake de la cinta francesa ‘Mon frère se marie’ (2006).
Lo más interesante de esta película es, por un lado, su reparto. Nada menos que cuatro actores oscarizados y queridos por el público. En el mismo papel de otras comedias tenemos a Robert de Niro, y Diane Keaton, que aquí están bastante mejor que en comedias anteriores de este estilo. A ellos, esta vez, se suma otra veterana, Susan Sarandon. El cura es Robin Williams. Y los novios: Amanda Seyfried y Ben Barnes.
A pesar de los pesares son el plato fuerte de esta comedia que más que divertir, entretiene a costa de reunir un puñado de situaciones incómodas, diálogos graciosos pero con un guion algo previsible. Aquellos que les encanten las bodas, estarán encantados con este bodorrio, eso sí, no busquen sorpresas, no las hallarán.
‘Scary movie 5′. Chistes sin gracia / Pepa Blanes
La saga de ‘Scary movie’, que tan bien se ha llevado con la taquilla, se ha ido desinflando poco a poco, de forma paralela a la aparición de cada una de las entregas. Ahora, con la película número cinco la cosa empeora todavía más. Como en las anteriores parodia una serie de películas de terror o de género fantástico. Esta vez les ha tocado a ‘Mamá’ (producida por Guillermo del Toro), ‘Posesión infernal’ (el remake de la cinta de Sam Raimi), ‘Cisne negro’ (de Darren Aronofsky), Paranormal activitu (de Oren Peli), Origen (Christopher Nolan) y ‘El origen del planeta de los simios (Rupert Wyatt). De todas, son las bromas sobre ‘Cisne negro’ las que más fuerza tienen, el resto pasan desapercibidas.
Es una pena porque material para parodiar había, y mucho, el problema es que la cinta se vuelve tediosa por culpa de un guion que parece escrito a la velocidad del rayo. Tampoco los chistes de ‘Scary movie 5‘ son para tirar cohetes, mucha broma escatológica, otro tanto de humor con toques clasistas y racistas, sobre todo hacia los latinos.
Pero lo peor de esta quinta entrega es que comienza demasiado bien y eso acaba creando unas expectativas que, ni de lejos, puede cubrir. Empieza con Charlie Sheen (que ya aparecía en la tercera y cuarta parte de esta misma saga) y Lindsay Lohan riéndose de sí mismos, de sus problemas con el sexo, con la policía o con las drogas.Tampoco esta vez los habituales cameos (el equivalente estadounidense a Torrente) tienen fuerza. Ni su protagonista, la ex chica Disney, Ashley Tisdale, consigue mantener la comicidad. En fin, parece que los ejecutivos de Hollywood hayan tomado al espectador por tonto.
’7 cajas’. Excelente thriller a bordo de una carretilla / María Guerra
El argumento es sencillo y la emoción es febril. Un pobre chaval de 17 años del Mercado 4 de Asunción recibe medio billete de 100 dólares por llevar en su carretilla siete cajas que no sabe que llevan dentro. Con la entrega recibirá la otra mitad y cumplirá el sueño de su vida: comprarse un teléfono móvil con cámara de vídeo. Sin imaginarse la dimensión del riesgo, el chico se lanza a una carrera desesperada sorteando delincuentes y asesinos que quieren las siete cajas y su pescuezo. Sus aliados son la suerte y un cuerpo de policías gordos y patosos que no se enteran de nada.
‘Siete cajas‘ es una película fresca, adrenálinica y sorprendente. La ópera prima de los directores paraguayos Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori es un thriller de hechuras americanas que, en lugar de coches, utiliza caretillas y el escenario es un mugriento mercado de Asunción poblado por maleantes y buscavidas. Además, los actores hablan a una disparatada velocidad mezclando indistintamente el español y el guaraní. La guinda es un toque de humor negro digno de Tarantino. El resultado: excelente.
‘Dos más dos’. Parodia inteligente de la nueva pareja / María Guerra
El director argentino Diego Kaplan ha sabido calar a los burgueses de hoy en día: son hedonistas y superficiales, como adolescentes cuarentones, a la busca constante de un nuevo juguete ya sea informático o sexual. Así son los protagonistas de esta eficaz comedia: dos médicos de alto nivel y sus respectivas esposas que se embarcan en el arriesgado terreno del cambio de parejas. Los reparos puritanos de uno de ellos y los desmelenados deseos de los demás crean situaciones tronchantes y bien resueltas, tanto en el argumento como en la puesta en escena y la interpretaciones del cuarteto compuesto por Adrián Suar, Carla Peterson, Julieta Díaz y Juan Menujín.
Sin grandes pretensiones, pero con un guión ágil y con chispa, Kaplan ridiculiza a sus a sus héroes de clase alta. Los nuevos triunfadores sociales se lanzan a la orgía sin librarse de tics conservadores y clasistas. ‘Dos más dos‘ es una comedia ácida pero no burra, que se aleja del humor grueso americano al estilo Apatow, y que se deleita –sobretodo- en la autoparodia costumbrista. Kaplan muestra en esta película oficio al manejar los hilos de la comedia y se agradece el colmillo retorcido de la historia que no trata al espectador con paternalismo intelectual, ni le somete al chiste zafio.











