El director catalán Isaki Lacuesta reconstruye la figura de Ava Gardner y su relación con España en el documental La noche que no acaba, que se estrena este viernes. La actriz americana llegó al pueblo de la Costa Brava, Tossa de Mar en 1950 para rodar Pandora y el Holandés Errante junto a James Mason. Fue el primer viaje fuera su país y desde entonces mantuvo con España una relación muy intensa: “Ava Gardner tenía fijación con España. Buscaba aquí la libertad que no tenía en EEUU. La dictadura de Franco no le afectaba porque ella se movía en un ambiente de alta burguesía con unas costumbres más laxas”, asegura Lacuesta.
El documental reconstruye los 36 años que median entre el rodaje de Pandora y Harén en 1986, penúltima película en la que trabajó antes de morir en Londres en 1990. Lacuesta monta un rompecabezas en el que incluye fragmentos de sus películas, archivos de prensa, declaraciones de vecinos de Tossa de Mar y amigos que la acompañaron en sus famosas noches de farra en los garitos de Madrid. “Curiosamente, Ava huía de la prensa rosa americana y arrastró todo ese morbo tras de sí. Me inquietaba mucho esa idea de que Ava Gardner y toda su generación son los primeros iconos mundiales. En la historia de la Humanidad jamás había pasado que toda la imagen pública y privada de una persona fuera divulgada con tanto detalle. Quizá sólo Napoleón había sido perseguido con esa curiosidad. Aunque las cosas han cambiado, ahora el cine no interesa tanto. Los futbolistas son las estrellas planetarias”.
La noche que no acaba está inspirada en el libro de Marcos Ordóñez, Beberse la vida, y rescata imágenes inéditas de las pruebas que Ava hizo en la Metro, así como entrevistas con los vecinos de Tossa de Mar que vivieron la llegada de un rodaje americano como una aventura llena de glamour: “Esta película me ha permitido trenzar la vida de Ava Gardner con la España de la posguerra hasta la Transición, y con la historia de Hollywood. Ava fue protagonista de un cambio trascendental de la tiranía de estudios que gobernaba la vida privada de sus actores a su antojo”.
La noche que no acaba se presentó el año pasado en el Festival de cine San Sebastián y este viernes se estrena en Madrid, Barcelona y Girona. A partir del mes de septiembre se podrá en el canal TCM.
No hace mucho tiempo, el nombre de Paul Giamatti no sugería absolutamente nada a los espectadores del gran público. A pesar de que lo habíamos visto en aquel todopoderoso control de realización de ‘El show de Truman’, o embutido en un traje de época para encarnar al inspector de ‘El ilusionista’, o en un uniforme militar para intentar ‘Salvar al soldado Ryan’, su eterno rostro de hombre normal casi nunca se asociaba con un nombre y un apellido. Este 2011, cuatro de sus películas han llegado a España, y es parte de uno de los ‘bombazos’ que nos reserva la segunda mitad del año. Un rey, un abogado, un productor de televisión o un mafioso de dudosa procedencia: Giamatti es el camaleón de la cartelera.
Paul Giamatti nació y ha desarrollado su vida en la costa este de Estados Unidos. De ascendencia irlandesa e italiana, estudió Arte Dramático en la Universidad de Yale y comenzó a hacer películas a los 24 años. Tras una serie de papeles secundarios en grandes producciones -’Sabrina’, ‘Donnie Brasco’, ‘Desmontando a Harry’-, los personajes con más relieve comenzaron a llegar a su agente a finales de los noventa. Giamatti fue uno de los realizadores que mantenían los ojos fijos sobre la nuca de Jim Carrey en ‘El show de Truman’ (1998), y ese mismo año encarnó al sargento William Hill en aquella odisea en que se convirtió ‘Salvar al soldado Ryan’. Ya en los 2000, protagonizó ‘American Splendor’ (2003), un ‘biopic’ sobre un autor de cómic, y fue también el inspector que quiso detener a Edward Norton por practicar la nigromancia en ‘El ilusionista’ (2006).
Durante los últimos años le han llovido los premios de la crítica. Con tres excepciones: una nominación a los Oscar de 2006 como actos de reparto por ‘Cinderella Man’, un premio Emmy por su papel en la miniserie de televisión ‘John Addams’ y un Globo de Oro al mejor actor cómico por ‘El mundo según Barney’, la primera película de Giamatti que llegó a España en 2011. En ella se mete en la piel de un tiburón televisivo venido a menos, cuya vida conocemos a través de las relaciones amorosas que la marcan, a través de las llamadas ‘señoras Panofsky’. Lo mejor de la película… las escenas que comparte con su padre de ficción, un Dustin Hoffman en estado de gracia -y cuándo no- en su incorrección política.
La otra película de 2011 que llega a nuestro país con Giamatti como protagonista se estrenaba el viernes 1 de julio. ‘Win Win (Ganamos todos)’ es la historia de un abogado a media jornada -profesor de lucha libre la otra media- que sufre los efectos de la crisis económica. Como no llega a fin de mes, acepta la custodia de un anciano, uno de sus clientes, que padece Alzheimer. Por hacerse cargo de él, percibirá una cuantiosa pensión mensual… y también algún que otro problema que convertirá su vida en un enredo. Concretamente, en su familia se colará un adolescente que cuestionará su exitosa estrategia económica.
Pero hay más Giamatti en los cines. Si van a ver ‘Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia!’ se encontrarán con un mafioso interpretado por él… que acaba dando una sorpresa argumental al final de la película; y si a partir del 22 de julio se dejan tentar por ‘Templario’, la historia de un asedio casi numantino en la Inglaterra del siglo XIII, tendrán la oportunidad de ver a Giamatti caracterizado como el rey Juan I. Aunque es posible que el plato fuerte del camaleón para este año esté aún por llegar: figura en el reparto de lujo de ‘The ides of March’, la cuarta película de George Clooney que abrirá la próxima Mostra de Venecia. Un thriller que muestra la cara oculta de la política y en el que, seguro, Giamatti volverá a demostrar su buen hacer como actor.
Entre el rodaje de una película y el momento de la promoción puede mediar mucho tiempo, tanto como cuatro años, pero las horas de rodaje -sobre todo cuando han tenido lugar en medio de la sabana africana- no se olvidan fácilmente. Así ha ocurrido con ‘White material’, la película de Claire Denis que se va a estrenar en España el próximo 1 de julio con el nombre de ‘Una mujer en África’. La protagonista es la actriz francesa Isabelle Huppert, que ha atendido a la Cadena SER unos días antes de que el público pueda ver la cinta en las salas. “El rodaje está todavía muy fresco en mi memoria” -nos decía- “porque fue una de esas experiencias que no se parecen a las que has vivido anteriormente. Incluso cuando la película fue estrenada en Francia habían pasado dos años desde el rodaje. A Claire Denis le llevó mucho tiempo editarla, estoy acostumbrada a que pase mucho tiempo entre rodar una película y promocionarla”.
‘Una mujer en África’ cuenta la historia de María Vial, una mujer de procedencia francesa que regenta una plantación de café en medio de un país africano indeterminado. Mientras a su alrededor se levanta toda una guerra civil, mientras su familia se descompone, María vive en un permanente estado de negación. Apegada a la tierra, como si de una Escarlata O’Hara del siglo XXI se tratase, el personaje de Huppert defiende su particular Tara con uñas y dientes. La actriz nos explicaba cómo surgió la idea de la película: “Claire Denis y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, y siempre hemos querido trabajar juntas. Inicialmente, yo quería adaptar un libro de [la premio Nobel] Doris Lessing ['The grass is singing']. Claire leyó el libro y se mostró muy interesada” -reconoce Huppert- “pero pensaba en una mujer con un registro más contemporáneo”.
“Claire Denis creía que el personaje de Lessing estaba bastante obsoleto, así que compuso un guión con una mujer más parecida a un personaje de Coetzee [el también premio Nobel John Maxwell Coetzee]“. ¿Y cómo es ese personaje? ¿Cómo es María? “Es más triunfadora que víctima, piensa que va a controlar la situación, y vive en una gran negación porque no quiere encararla. Quiere quedarse donde está, no piensa que esa tierra le pertenezca, sino que piensa que pertenece a esa tierra, tiene un vínculo emocional con ese lugar”, desgrana la actriz, recordando que durante la película, a pesar de las constantes apelaciones de varios personajes para que huya a Europa -entre ellos su pareja, encarnada por Christopher Lambert- María siempre decide quedarse. “Está físicamente conectada a la tierra, y no tiene ningún otro propósito en su vida”.
Las dificultades y compensaciones de rodar en África
La fotografía de la película es maravillosa, el calor y la humedad traspasan la pantalla. “Por supuesto, no ruedas una película en África como la ruedas en uno de nuestros países occidentales, en la época más calurosa, pero dada la situación, dado el clima, el calor… y todas las dificultades objetivas… no fue tan difícil. Tuvimos otras compensaciones. Preciosos paisajes, gente maravillosa”, recuerda Huppert durante la entrevista, que salta de la ficción a la realidad. ¿Cómo ve la actriz la realidad africana, a tan solo unos cuantos kilómetros de Europa? “Hay una gran diferencia entre nuestra manera de vivir, no puedes ser sordo o estar ciego ante esta realidad. En Europa somos unos privilegiados, somos un porcentaje muy pequeño de la población mundial y llevamos este tipo de vida”. El compromiso social de Isabelle Huppert se demuestra constantemente. Hace muy poco, firmó una tribuna de prensa -junto a otros actores o actrices- en favor de la despenalización de la homosexualidad en todo el mundo. “¿Cómo puedes prohibir a la gente sus derechos más esenciales solo porque son homosexuales? No puedo concebirlo”, ríe.
Entre los próximos estrenos en los que veremos a Huppert destaca ‘Amour’, la nueva película del director alemán Michael Haneke. “‘Amour’ va sobre hacerse viejo y aproximarse a la muerte, un proceso que le toca vivir a todo el mundo. Va sobre dos personas que, a medida que se acercna a la muerte, se centran exclusivamente el uno en el otro, su mundo se va encogiendo más y más, y el entorno va desapareciendo de su vida. Es una película conmovedora y casi filosófica sobre hacerse mayor y acercarse a la muerte”, dice la actriz, que protagoniza la cinta junto a Jean-Louis Trintignant. ¿Y cómo es rodar con Haneke? “Es muy obsesivo, como todos los grandes directores. Con los grandes directores -no con todos, pero con muchos- la cosa gira en torno a ser obsesivo con los detalles, con las pequeñas cosas… pero con estas pequeñas cosas, con estos detalles, se pueden hacer cosas grandes. Haneke es a veces como un pintor, quiere enmarcar su propia realidad”.
Isabelle Huppert asegura que no sueña con un papel ideal, que escoge “lo que va surgiendo”, que se encuentra con personajes que le deparan sorpresas -”la mayoría de las veces, buenas sorpresas”. Dice que no tiene ideas preconcebidas sobre el resto de su carrera, pero que sí escoge a los directores con los que quiere trabajar. ¿Alguno español? “Por supuesto, nunca he trabajado con un director español. Acabo de ver la última película de Pedro Almodóvar -’La piel que habito’- y me ha encantado, me parece una gran película, creo que es maravillosa, me he quedado muy impresionada”.
El director francés Jean Pierre Jeunet estrena Mimacs en España con dos años de retraso. La estética gótica de Delicatessen y Amélie invade su cine de tal manera, que asfixia su capacidad de contar historias. Jeunet ha sido devorado por su propia genialidad.
Mimacs supone el sexto largometraje de Jeunet en veinte años. Ni rastro de su adorada Audrey Tautou. Esta vez ha recurrido al actor y director de moda, Danny Boon (Bienvenidos al norte y Nada que declarar) para ser el capitán de una banda de pordioseros que viven en las catacumbas de un vertedero para vengarse de las empresas armamentísticas que le han arruinado la vida. Al padre del protagonista lo pulverizó una mina en el desierto, y Boon va sonado por culpa de una bala perdida que le atravesó la cabeza. Curiosamente, la idea de esta película surgió en un restaurante, cuando coincidió con un grupo de ejecutivos de fábricas de armas, todos guapos y sonrientes.
Jeunet tiene 57 años y pasa un promedio de 5 metido en cada película. Codirigió junto a Marc Caro, Delicatessen, que también nació de una retorcida idea que le surgió en un viaje por Estados Unidos: la comida de los hoteles le sabía a carne humana.
Con el tiempo, tras La Ciudad de los niños perdidos y Alien Resurección, Jeunet fue teniendo ensoñaciones más optimistas, aunque siempre extrañas. Le parece que el cine francés desde Truffaut es una sucesión de películas sobre una pareja que discute en la cocina, y que él – el autor de ese canto a la felicidad que es Amélie- se considera un tipo más positivo.
Después de Mimacs, Jeunet echa la siesta. Esta soñando y escribiendo guiones. En 2015, nos contará al despertar…
La actriz americana ha presentado en Madrid la comedia Bad Teacher, en la que interpreta a profesora de secundaria que consume drogas y que sólo va a clase para dormir la borrachera. Desde Algo pasa con Mary (1994), Cameron no se embarcaba en una comedia tan extrema: “Lo que más me gusta de este personaje es que no pide disculpas por nada. Odio las películas en las que los personajes hacen burradas durante una hora, y se pasa los siguiente 30 minutos tratando de pedir perdón por ellas.”
A sus 38 años, Cameron Díaz sigue manteniendo un cuerpo escultural y una carcajada canalla. Defiende el humor burro que el director Jake Kasdan (Freaks and Geeks) propone es Bad Teacher: “No nos engañemos, todo el mundo tiene un deseo irreprimible de decir y hacer cosas que no son políticamente correctas, y que lógicamente no hacemos. Pero el deseo está ahí, y en Bad Teacher abrimos esa espita”.
El 8 de julio se estrena la película Bad Teacher, en la que Cameron Diaz bebe como un cosaco, fuma drogas, miente a sus colegas y roba a sus estudiantes para pagarse unos implantes de silicona en los pechos para cazar a un marido rico. Todo ello ante la mirada alucinada mirada de sus alumnos. ¿A quién va dirigida esta película?: “Para adultos, en Estados Unidos tendrá la calificación de mayores de 17 años acompañados por un adulto. No es una película infantil”. Por cierto, la película incluye un jugoso revolcón con su ex Justin Timberlake, que se podría sumar a su colección de escenas obscenas y que como maestra de la promoción, ha evitado comentar.
En la entrevista con 7 periodistas en una suite de un hotel de Madrid, Diaz se comporta como una profesional de la simpatía. Derrocha sonrisas y se quita las pulseras para que podemos verlas: “Mi vestuario en la película lo he supervisado yo misma. Todo lo que lleva mi personaje es de marca, es una mujer que quiere dejar claro que NO es maestra”. Se acaban los 18 minutos de encuentro, y Cameron Díaz despliega sus inmensas piernas y se deja mirar tranquilamente. Se ha cambiado el modelito que ha lucido por la mañana, el que aparece en la foto, y ahora lleva un conjunto de pantalón largo y camiseta beige. Destacan sus ojos azulísimos, su altura y corpulenta delgadez. Los compañeros comentan la robustez de sus brazos. Horas de gimnasio no le faltan.
Cameron Díaz está abonada al papel de payasa guapa, y de momento no le falta trabajo. Estos días ha hecho un alto en el rodaje de la comedia negra Gambit, dirigida por Michael Hoffman con guión de los hermanos Coen. Ella hace de una ladrona profesional que tima a un caballero inglés que interpreta Colin Firth.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine