15 may 2013
Cannes: Je suis désolé y otras marcianadas
Con este cartel de un inolvidable beso de tornillo entre Paul Newman y Joanne Woodward, hoy se pone en marcha la 66ª edición el mayor escaparate del mundo del cine: un festival de 13 días en el que el Gobierno francés y los ayuntamientos de la Costa Azul invierten 20 millones de euros. Entre el mercado y las diferentes secciones oficiales se proyectan 1100 películas y 3.500 periodistas cubren el certamen del que saldrán las grandes películas de la próxima temporada: Amour de Haneke fue la Palma de la pasada edición, consiguió 5 nominaciones al Oscar, y ganó el premio a la mejor película extranjera. Pero claro, el glamour también tiene su cara b, sus líos de organización y desmadres que han alcanzado la categoría de clásico.
Rauuuuuuuuuuuuuuuuuuúl et …. je suis désolé
El festival vivido dentro la limusina de las estrellas es un trajín de alfombras rojas, cámaras y guardias de seguridad que protegen a Leonardo di Caprio de la chusma de la prensa. Pero si uno es chusma, es decir, si eres prensa, no hay alfombra roja ni limusina que valga. Esta ciudad de ricos – donde los hoteles más cutres cobran 200 euros la noche y un café cuesta 5 – es un laberinto dominado por una férrea organización que da más acreditaciones de la cuenta y deja fuera de las ruedas de prensa a un 20 % de periodistas. Por toda respuesta uno se encuentra la cara cuadrada de un guardia de seguridad king size que masculla: “je suis désolé”. Y te fastidias.
Otra tortura de Cannes para los plumillas son los madrugones: las proyecciones de las películas más importantes son a las ocho y media de la mañana, pero como aquí hay más colas que en tiempos de la URSS, hay que hacer cola desde las 7:45 para asegurarse ver la película de Polanski o los Coen.
Pero no todo es maltrato y humillaciones en Cannes: hay una ancestral y simpática costumbre que se mantiene con los años. Al comienzo de las proyecciones, o en el momento más tedioso de la película turca de turno – esa que siempre gana premio- alguien grita en la oscuridad Rauuuuuuuuuuuuuuuúl a pleno pulmón. Hay risas y luego se vuelve a la seriedad del festival más importante del mundo. No hay explicación: “Je suis désolé”.
Leo de Caprio y la apisonadora de Hollywood
Los franceses son los grandes vendedores de su cine y anfitriones perfectos para el cine americano que desembarca en Cannes con un apabullante poderío. Cinco de las veinte películas que optan a la Palma de Oro son americanas: los hermanos Coen, Jim Jarmusch, Alexander Payne, James Grey y Steven Soderbergh presentan sus últimos trabajos con el consiguiente desembarco de estrellas como Michael Douglas, Matt Damon y Ryan Gosling. Pero también el jurado lleva bandera americana: Steven Spielberg es el presidente de un jurado compuesto por nombres de estrellas aupadas por Hollywood como Nicole Kidman, Ang Lee y Christoph Waltz. Y por si fuera poco, Leonardo Di Caprio llega hoy con la apisonadora de ‘El Gran Gatsby’: una superproducción dirigida por el colorista Baz Luhrmann que abre inaugura el festival a bombo y platillo. Apabullante, auque ya veremos si hay aplausos o abucheos.
Los anfitriones franceses, con su clásica habilidad de barrer para casa, también han colocado otras cinco películas suyas en la competición, incluyendo al venerado Polanski, François Ozon, Arnaud des Palliéres, Arnaud de Desplechin, Valeria Bruni Tedeschi y han producido otras tantas obras de directores consagrados como el danés Nicolas Winding Refn que repite en Only God Forvides el reparto de Drive (Gosling/ Mulligan) tras su éxito en Cannes. El resto de la sección oficial la componen grandes nombres del cine oriental y árabe desde Asghar Farhadi, Abdellatif Kechiche y el japonés Kore-eda Hirokazu.
El cine español: “Con la pata quebrada” y en casa
Otro clásico que se repite este año es la ausencia de cine español en Cannes. Si Almodóvar no trae película, no hay director español que entre en la preciada veintena de la sección oficial. Después de una década sin faltar a la cita francesa, Pedro Almodóvar – a pesar de que fue invitado- ha declinado la invitación de participar con la alocada comedia Los Amantes pasajeros. Tan sólo dos directores de nuestro país han entrado en las selectas secciones del festival: Diego Galán con su documental, montado con escenas de películas, sobre las mujeres españolas y su imagen en el cine español titulado ‘Con la pata quebrada’ y el burgalés Diego Quemada-Díez presenta su ópera prima ‘La Jaula de Oro’, de producción y ambientada en México, que participa en la sección Una cierta mirada y compite por el premio a las óperas primas, la Cámara de Oro.
La única película en castellano de la sección oficial es ‘Heli’ de Amat Escalante, nacido en Barcelona y formado en México, que trae una historia rodada y producida en ese país.






