14 jun 2013
Las críticas de La Script. Cartelera miscelánea
‘Trance’. Hipnotizar al espectador… si se deja / María Guerra
Danny Boyle tiene muy asumido su papel de mago del cine, de hipnotizador que hace del espectador su vasallo. Su carrera empezó con la brillantísima comedia negra, ‘A tumba abierta’ (1994), y luego dio un volantazo al realismo extremo de ‘Trainspotting’ (1996). De ahí en adelante, ha ido derrapando por el cine comercial, jugando a su juego favorito que es encandilar, aunque luego sus películas queden en un montón de ceniza en la memoria.
‘Trance’ es una doble vuelta de tuerca a su estilo engañoso y resultón, con el agravante de que esta vez, el guion está lleno de agujeros tramposos que empujan enloquecidamente la historia hacia un final inverosímil. Lo que arranca como un refinado robo de un lienzo de Goya por parte del sofisticado Vincent Cassel, acaba en enfangado en una delirante sesión de hipnosis entre la inquietante Rosario Dawson y James Mc Avoy. Manipulación y amnesia son los pilares de esta película que pide al espectador que se olvide su propia inteligencia y se deje llevar por los andurriales del director. La fría y minimalista puesta en escena es muy acertada, y también Boyle consigue que los actores entren en un estado de trance: Rosario Dawson es una nueva mujer fatal de voz magnética y James Mc Avoy se consolida como un actor de mil caras, capaz de pasar de victima a verdugo en un santiamén. Sin embargo, el truco que Boyle propone esta vez hace aguas y se le ve el mecanismo. Fiasco.
‘Un invierno en la playa’. / María Guerra
Uno de los cambios que ha traído el siglo XXI es la resistente negación a la madurez. El cine está siendo fiel espejo de esa patología social y la comedia romántica es su vehículo. ‘Un invierno en la playa’ es la ópera prima del treintañero americano Josh Boone, que equipara con gracia la desorientación de Greg Kinnear, un escritor incapaz de superar el divorcio de su mujer (Jennifer Connelly) y la de sus dos hijos adolescentes, que dan sus primeros pasos en el amor y la literatura.
El mérito de Boone ha sido conseguir fichar a la pareja protagonista, Connolly y Kinnear, y crear algunos momentos de cómica humillación para ambos. ‘Un invierno en la playa’ tiene un planteamiento sugerente y ácido, que rápidamente cae en la rutina cinematográfica. Lo que podría haber sido una inteligente comedia sobre el lío monumental de identidad que vive la familia actual se convierte en una mirada condescendiente, blandita y conservadora. Olvidable en general, y en particular muy prescindible la presencia de Lily Collins, la hijísima del cantante Phil Collins, que no aporta absolutamente nada.
‘Menú degustuación’. La comedia gastronómica que hacía falta / Pepa Blanes
El cine y la gastronomía cuando se juntan se convierten en una de esas uniones que saben cómo generar sinergias sin parar. ‘Menú degustación‘ es una prueba de ello. El realizador catalán Roger Gual (Remake y Smoking Room) presenta esta comedia elegante, ligera y sosegada que nace de una premisa más que ingeniosa: ¿Qué pasó la última noche de El Bulli? Evidentemente no es El Bulli real, ni los invitados se asemejan a los que probaron la última cena de Ferran Adrià, pero como punto de partida para una comedia gastronómica es excelente.
A partir de ahí Gual ha mezclado con mucho tacto una serie de personajes de distinta procedencia y de distinto carácter para sentarlos en el mejor restaurante del mundo. Rodada con elegancia y con cuidado hasta tal punto que el menú se convierte en el personaje principal de esta historia. Un menú, por cierto, creado por los hermanos Roca. Actores correctos, desde la bancada española con Marta Torné, Claudia Bassols -ojalá la viéramos más en el cine-, Jan Cornet o la chef Vicenta N’dongo, hasta el bando irlandés con Fionnula Flanagan o Stephen Rea.
El peligro de cocinar una cinta gastronómica es que esos elaborados menús puede resultar indigestos. No es el caso de ‘Menú degustación‘, aunque si es cierto que el postre flaquea. Sin embargo, lo peor de todo es que el cine español no aproveche el auge de la gastronomía española y escasen películas de este género. Lo mejor, que la chef sea una mujer y esa defensa del modo de vida mediterráneo.
‘Somos gente honrada’. Los dilemas de la crisis / Pepa Blanes
‘Somos gente honrada‘ es la carta de presentación del joven Alejandro Marzoa, quien se ha atrevido a realizar una comedia con la crisis actual como telón de fondo y qué plantea interesantes dilemas que ahora mismo nos afectan a todos, pero en especial a esa clase media hundida por los recortes y por el paro. Los dos protagonistas de la cinta se encuentran un paquete con diez kilos de cocaína y a partir de ahí tendrán que hacerse responsables de todas y cada una de sus decisiones.
La buena acogida de ‘Tapas‘ (2005) ha alentado a El Terrat a sustentar esta película que tiene en sus protagonistas uno de los puntos fuertes. La pareja protagonista, Paco Tous y Miguel de Lira, son el alma de esta comedia con sabor agridulce. Tous deja de lado los tics de sus personajes televisivos y Lira -menos conocido por el público- está magistral.
El reproche que se le puede hacer a ‘Somos gente honrada‘ es que acabe siendo algo blandita, donde importa más el dilema moral y la reflexión sobre la amistad, que la carcajada o la broma fácil. El desarrollo del film es algo esperado y demasiado amable, pero la historia emociona y se mantiene bien hasta el final.
‘Insensibles’. Terror fantástico durante el franquismo/ María M. Mur
Guillermo del Toro puso el listón muy alto con ‘El laberinto del fauno’. Combinó de manera sublime el terror fantástico con los episodios más oscuros de nuestra historia. De hecho, se llevó para casa 3 premios Oscar y 7 Goyas. El debutante Juan Carlos Medina le coge el testigo, pero solo a medias.
‘Insensibles’ plantea dos historias, una ambientada en la actualidad y la otra en la Guerra Civil, que empiezan a trenzarse cuando un neurocirujano de éxito (Álex Brendemühl) necesita un trasplante de médula. En la búsqueda de ese donante compatible, el protagonista descubrirá un pasado oscuro relacionado con unos niños incapaces de sentir dolor, aquejados por el síndrome Nishido. Espectacular, por cierto, la caracterización de Burkano, un personaje esencial en la trama y del que es mejor no decir nada más.
A pesar de que no es el protagonista, siempre es un lujo ver a Juan Diego en la gran pantalla. ‘Insensibles’ es correcta en su forma y contenido, es una película atrevida que trasciende de la típica historia sobre la Guerra Civil. Aun así, siento que falta y lo peor de todo es que no sé decir el qué.















































