Por Pepa Blanes

Estados Unidos, 2044. Joseph Gordon-Levitt es un asesino a sueldo que liquida a tipos encapuchados que le mandan desde el futuro. Este es el punto de arranque de un thriller futurista con ambientación retro-polvorienta que funciona con una finísima relojería cargada de giros argumentales magistralmente cronometrados y coreografiados.
Dirigida por el americano Rian Johnson (Brick, 2005), Looper ha sido una de las sorpresas de la temporada. Se trata en apariencia de una película de acción más, sin embargo ha conseguido combinar ritmo frenético y fondo inquietante. Además añade un tono vacilón.
Se aprovecha de la imagen de héroe gastado de Bruce Willis para confundir al espectador y llevarle a un territorio donde los personajes de un mundo apocalíptico se salen del estereotipo. Brillante. Y por favor, no dejéis que os den detalles del argumento. Cuanto menos sepáis, mejor.
Cuenta la leyenda que Carmen Polo era el terror de las joyerías y anticuarios de la España de su tiempo. La mujer de Franco visitaba las tiendas y ordenaba enviar joyas al palacio de El Pardo para que las viera el caudillo. Sin pagarlas, por supuesto. Esta historia se cruza en el tiempo, en el año 1956, con un atraco real perpetrado en una joyería madrileña por dos argentinos. El director <strong>Eduard Cortés (The Pelayos) añade otro mito: las joyas de Evita que fueron empeñadas en Madrid para salvar la ruina de Perón en el exilio.
Con este material tan jugoso, Cortés ha rodado un largometraje de acción y de época, en el que dos actores argentinos, Guillermo Francella (el oficinista oscuro de El secreto de sus ojos) y Daniel Fanego, hacen una interpretación a años luz del resto de sus compañeros.
Ese abismo interpretativo deja en evidencia las costuras de una película entretenida pero irregular, en la que la puesta en escena tiene textura de cartón piedra. Oscar Jaenada y Amaia Salamanca hacen un trabajo digno, en el que se nota el esfuerzo, mientras que sus compañeros argentinos, con una sola mirada taladran al espectador.
Una cualiadd de Paul Shrader en Adam resucitado es, sin duda alguna, la elección de los actores, que conectan con esas fobias que han perseguido al polifacético creador, desde que en firmó el guion de Taxi Driver.
En este drama con algunos malogrados giros de humor negro, Jeff Goldblum borda a un personaje excéntrico, carismático, al que interpreta en distintos momentos de su vida: en un circo, en un campo de concentración y un psiquiátrico. Willem Dafoe no le va a la zaga y mantiene el tipo al convertirse en un sádico nazi al borde de la depresión.
La cinta provoca reflexiones sobre el sentimiento de culpa, la supervivencia, el mal, en definitiva, los temas recurrentes del cine de Shrader. Falla en el ritmo a golpe de flashback -parece que haya sido hecha a trozos- y en la escenografía, algo pobre. Basada en la polémica novela de Yoram Kaniuk, El hombre perro, la película se convierte en un trabajo muy personal, visceral con una soberbia dirección de actores.
Es curioso que que en plena batalla electoral estadounidense se estrene En Campaña todo Vale, una satíra algo baldía de la actitud pueril de los políticos en campaña electoral. La cinta se convierte en una alocada sucesión de gags, la mayoría escatológicos y sexuales, y pocos, críticos con la clase política.
La parodia de los discursos y los actos de campaña electoral, con foto de bebé incluida, seguro que les suenan, y mucho. Además, esos momentos son los puntos más algidos de un guión plagado de altibajos. El tándem de actores, formado por Zach Galifianakis y Will Ferrell, funicona con complicidad.
Jay Roach, conocido por la dirección de Austin Power y Los padres de él, se ceba demasiado en el humor guarro y desaprovecha una oportunidad única para haber creado la gran parodia de la clase política tan denostada en estos momentos.
La película de Marius Holst narra uno de los episodios más oscuros de la historia de Noruega, la explotación y el maltrato de un grupo de menores de edad en un reformatorio en 1915 en la isla de Bastøy (en el fiordo de Oslo). La isla de los olvidados trata sobre un grupo de jóvenes que vive bajo el despótico mando de un superintendente y sus guardias. Pero en lugar de recibir una educación, los jóvenes son explotados con un trabajo duro y castigos físicos en un entorno de extrema frialdad.
Una cinta donde violencia y paisaje se funden según la constumbre nórdica y ayudados por un montaje y una fotografía más que dignos. Las impactántes imágenes del paisaje nevado y las duras tareas que los recluos llevan a cabo, dan más fuerza expresiva. La historia comienza como una de esas películas carcelarias con personajes que ya hemos visto antes, pero esa frialdad y ese oscurantismo -tan propio de esa sociedad báltica- llevan la trama por los derroteros del drama psicológcio. Es ahí donde brillan los jóvenes actores.
2 Comentarios
Idoia
No soy nada aficionada a futurismos y en cuestiones de pelis de acción, soy más del estilo de la saga Bourne, lo que pone el listón muy alto. Fui a ver LOOPER en versión original (un detalle importante para disfrutar del binomio Willis-Gordon Levitt y, en especial, del pequeño Pierce Gagnon) y salí pensando en que precisamente la acción y el futuro-ficción son totalmente secundarios y que, en definitiva, me lo pasé en grande viendo la película. También hay que destacar a un Jeff Daniels que por suerte está siendo recuperado no sólo para las series, sino también para la pantalla gande, y la intervención de Emily Blunt, que cada día nos gusta más.
24 oct 2012 03:10 pm (@@retroclasica)
Harry Callahan
“LOOPER”: Clásico de culto instantaneo
De Johnson me gusta su amor por el riesgo y… su poca vergüenza. Ya lo demostró en Brick, su opera prima. Esa que transformaba el filme teen de instituto en un relato de cine negro con regustos literarios añejos.
Ahora este tipo le hinca el diente al resbaladizo asunto de los viajes en el tiempo. Y, sin negar referentes a cintas como “Terminator” o “Regreso al futuro”, se las ingenia para proponer una historia de cine fantástico que logra sorprender al espectador, con un final mas que redondo, en el que milagrosamente todo cuadrara. La clave, su habilidad de barman desprejuiciado a la hora de mezclar, por ejemplo, en su particular coctelera, ciencia ficción y western, del q conserva imaginería, situaciones clásicas y elementos primitivos. Aunque aquí las armas son megarevolveres y trabucos, los caballos, motos q levitan, los salones, cafeterías diner y los villanos, gangsters de look post “Matrix”, aunque , eso si, sombrero cowboy.
También me gusta del autor de la casi inedita Los hermanos Bloom, la economía narrativa que utiliza en este ultimo trabajo. Amparada en en montaje sencillo pero eficaz como mecanismo de relojería, las presentaciones de personajes y de argumento son maestras en el primer acto. Propias del artesano que sabe como quiere contar las cosas sin que las limitaciones de presupuestos lo malogren. En este sentido la historia pide paso y relega acertadamente una recreación espectacular del futuro, que es mas un presente con sutiles cambios esenciales.
Solo le afeo a Johnson no haber puesto a Bryan Cranston en lugar de al buenazo de Jeff Daniels, imposible en su rol de malote; un segundo acto algo moroso en contraste con el resto;y algún demencial peinado de Bruce Willis. Pero eso solo consigue bajar la calificación del filme, de obra maestra del genero a clásico de culto instantáneo.
11 nov 2012 09:11 pm (@MagnumCallahan)
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