Por María Guerra
En este festival de San Sebastián circulan las estrellas de Hollywood a pares. Este domingo el director Oliver Stone, polémico y combativo, y el actor John Travolta, de voz suave y especialmente huidizo con la prensa, reciben el premio de honor a toda su carrera. Travolta lo ha agradecido así: “En estos tiempos, hay tanto desprecio por los demás, y tanta facilidad para denigrar al prójimo que cuando un grupo de personas decide reconocer tu trabajo, eso me hace sentirme inmensamente agradecido”
Oliver Stone ha recordado que este festival presentó su película Salvador en 1987 y ha dicho: “Me encanta la comida donostiarra, las mujeres son guapas y el mar precioso. Quizá me jubile aquí”.
La tercera estrella protagonista del día ha sido Benicio del Toro, que les entrega los premios esta noche, y que forma parte del reparto de Salvajes, la última película dirigida por Oliver Stone y en la que también participa Travolta. Se trata de un violentísimo thriller sobre las rivalidades bandas de narcotraficantes que actúan a ambos lados de la frontera mexicana. Stone ha relacionado la violencia de los narcos latinos –decapitaciones y mutilaciones sistemáticas- con la guerra de Irak, de la que piensa que ha sido un punto de inflexión y de inspiración para la globalización del asesinato.
Aznar a La Haya
Horas antes de la rueda de prensa conjunta, Oliver Stone, en un encuentro con un pequeño grupo de periodistas y relacionándolo con la política internacional, dijo literalmente: “Deberíamos mandar a Aznar al tribunal de la Haya”. Ante el revuelo de los informadores matizó: “Aznar fue un gran aliado de Bush, que no puede viajar por que se podría enfrentar a acusaciones de tortura allá donde vaya. Aznar y Blair fueron sus aliados. Recomiendo que, para empezar, lleven a Aznar ante un juez español”.
El siempre contundente Oliver Stone parecía arrepentido de haber dado este titular y pidió a los periodistas que diéramos importancia a esta información, sino que nos centráramos en Salvajes, basada en la novela de Don Winslow, que ha sido mal recibida en el festival por ser un pretenciosa y videoclipera.
Sección oficial
Si ayer decíamos que la Blancanieves muda de Pablo Berger olía a premio, hoy la nueva película de François Ozon se ha llevado aplausos tanto en el cine como en la rueda de prensa, y es que el francés es querido en San Sebastián donde ya logró el premio del jurado por Mi refugio. Dans la maison está basada en un texto de Juan Mayorga. El autor ha acompañado al director y al protagonista, Frabrice Luchini, en la rueda de prensa, que se ha convertido en un capítulo más de esta película que confunde realidad y la ficción, para hablarnos de la convivencia entre generaciones, la curiosidad, pero, sobre todo, del arte. Ozon ha alabado la obra de Mayorga y el escritor ha devuelto elogios al director de Ocho mujeres . Mientras, Luchini recitaba como loco citas de Victor Hugo, Lafontaine, Cocteau, entre otros.
La otra película de la sección oficial del día ha sido Un muerto y ser feliz del director Javier Rebollo, una road movie de un hombre moribundo – José Sacristán, en la piel de un español asentado en Argentina- que se escapa del hospital y con su viejo coche recorre las carreteras secundarias de ese inmenso país. Pretenciosa, artificiosa y aburrida pueden ser los adjetivos más escuchados a la salida del pase de prensa. Una horrenda voz en off narra lo que ya estamos viendo en la pantalla, desaprovechando la divina y cavernosa voz de José Sacristán, al que el director desaprovecha miserablemente.
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