Por María Guerra
¿Quiénes son Selena Gómez y Vanessa Hudgens? Si usted tiene más de 25 años, ni se moleste en pensarlo. Son actrices de factoría High School Musical y Hanna Montana que ayer en el Lido levantaron la misma expectación que Madonna el año pasado. Son las protagonistas, junto a James Franco en Spring Breakers, una excursión de primavera de cuatro adolescentes de instituto que se embarcan en una orgía de sexo, drogas y violencia.
Con estética de videoclip, la película de Harmony Korine –guionista de Kids (1995)- le da un revolcón a esa juventud americana sana y feliz, esos chavales que antes de colgar siempre les dicen a su madre: I love you. Aquí también lo hacen, pero cuando apagan el teléfono cogen una pistola y se meten una raya de coca. Como poco. El planteamiento es extremo y muy eficaz, pero repetitivo. Se podría haber quedado en un cortometraje y tendría más fuerza.
El caso Eulana Englaro sigue agitando Italia
Hasta ayer, ninguna película había soliviantado tanto a los periodistas italianos. El director Marco Bellocchio cosechó ayer aplausos y entusiasmo por Bella Addormentata. Italia es un país profundamente divido por la eutanasia, y esa división es lo que ha mostrado el maestro Bellocchio con su película: la fractura social que produjo en 2009 la muerte de Eluana Englaro, la joven que pasó 17 años en coma hasta que su padre ganó los juicios para dejar de alimentarla. Bella Addormentata no es la historia de Eluana, sino de lo que sucedió en Italia en los años previos a su muerte.
Bellocchio teje una historia coral: Toni Servillo es un senador socialista viudo distanciado de su hija por el caso Englaro, Isabelle Huppert es una madre ultracatólica con una hija en coma que vive con angustia y espera un milagro. En lugar de tomar partido por una postura, Bellocchio abre su cámara a todas las posiciones enfrentadas. En la rueda de prensa, le preguntaron al legendario izquierdista Bellocchio si se había convertido al catolicismo: “No, no me he convertido. La mía es una postura tranquila y discretamente laica”.
Su película es correcta y discreta, pero la multiplicidad de los enfoques difumina el drama. Queda lastrada por didactismo elemental. Especialmente brillante y emotiva es la interpretación de Servillo, sin embargo, Huppert se limita a poner su cara más amarga a un personaje histriónico. Tendrá la cuota de premio para el cine italiano, pero desde luego, no es una de las grandes obras de Bellocchio.
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