Por María Guerra
Zac Efron quiere salir de las carpetas de las colegialas. Los berridos de las fans desentonaban ayer en la Mostra donde el actor de High School Musical presentó el drama rural At any price. Efron se esforzó ante la prensa en mostrar su perfil más maduro, al igual que hizo en Cannes cuando presentó The Paperboy. A punto de cumplir 25 años, Efron dijo que está en una encrucijada profesional, y ya sabe qué camino elegir, el del riesgo: “Todo lo que tengo que hacer es mirar a mis mayores, a aquellas personas que respeto en la industria, que estuvieron antes aquí y dejaron huella. Me pongo en su lugar y veo que hay dos caminos: uno hacia el dinero fácil, y otro, hacer personajes arriesgados”. Como pueden ver en el vídeo, está más que serio y cansado de la liturgia de la fama al por mayor.
At Any Price es un drama familiar del director americano de origen iraní Ramin Bahrani ambientado en el despiadado sector de la agricultura moderna americana, que se rige por el lema: crece o vete. Un ajado y (demasiado) trágico Dennis Quaid interpreta al padre de Efron, un adolescente que quiere salir del opresivo ambiente de la granja y sus trapicheos. Interesante en el planteamiento, At any price se hunde por la falta de verosimilitud. Todo queda falso e impostado en este drama de gente de campo que rezuma ciudad por los cuatro costados.
La otra película de ayer fue Bad 25, un documental de Spike Lee que cuenta las entretelas de la grabación de este álbum de Michael Jackson que ayer cumplió 25 años de su publicación. Es una zambullida profunda y seria en el trabajo y el talento de Jackson y su equipo de colaboradores, sin embargo, resulta demasiado convencional para un director de la talla de Lee. Es un documental para fans o músicos, como película se queda muy corta y con exceso de halagos y lágrimas.
Deja un comentario