Por María Guerra
‘Elefante blanco’. Mirada lúcida al dolor / María Guerra
Todos esperamos que de esta crisis, por lo menos, saquemos cineastas como los que ha parido la Argentina del “corralito”. Uno de ellos es Pablo Trapero (‘Leonera’ y ‘Carancho’), que ahora estrena Elefante Blanco. Ese el nombre del esqueleto gigantesco de un edificio en Buenos Aires que iba a ser el hospital más grande de Latinoamérica y se empezó a construir en los años 30, y nunca pasó de amasijo de vigas. A sus pies se creó una inmensa barriada de chabolas que se llama Ciudad oculta, que fue tapiada por los militares de la Junta. Allí se desarrolla la acción de Elefante Blanco: dos sacerdotes, Ricardo Darín y el belga Jérémie Renier , y una trabajadora social (Martina Gusman) se enfrentan con sus demonios personales mientras luchan a brazo partido por ayudar a los habitantes de las chabolas.
Con la cámara pegada a la impotencia y la confusión de los curas, Trapero se mueve por esta Villa Miseria con la naturalidad de un maestro del documental. La lluvia, el barro, los tiros y los muertos se cruzan ante la mirada atónita del belga recién llegado y del curtido personaje que interpreta Darín, que una vez más, realiza el milagro de meterse en la piel de un hombre lleno de matices y sutiles contradicciones.
Trapero abre demasiados frentes argumentales, y la historia pierde fuerza cuando se centra en las dudas del cura belga. En el instante en que la cámara abandona a Darín, la película pierde interés y la potencia. A pesar de todo, es una obra con mayúsculas que mira de frente a la pobreza y a la humanidad que habita en ella.
‘El dictador’. Humor para seguidores de su secta / María Guerra
El cómico británico Sacha Baron Cohen (Borat, Bruno) forma parte de ese club de humoristas, que con su zafio humor que tienen un amplio grupo de adoradores. Sus bromas machistas y racistas son jaleadas y estudiadas meticulosamente, los especialistas en él atribuyen grandes dosis de profundidad y crítica política a sus películas. Yo, definitivamente, no formo parte del club.
El Dictador es una revisión a todos los tópicos de los sátrapas del mundo árabe de las últimas décadas: las guardianas vírgenes de Gadafi, el palacio dorado de Sadam, la obsesión con las armas nucleares, los asesinatos caprichosos a todo aquel que les llevase la contraria, y por supuesto, la inevitable visita a la ONU para insultar un rato a los americanos. Baron Cohen teje un guión facilón, con ridícula historia de amor incluida, en torno a sí mismo y su histriónico personaje. Es precisamente ese histrionismo histérico, sostenido durante todo el metraje, lo que hace perder fuerza cómica (y también su pretendida crítica política) a la película. Es como si se propusiera dar un do de pecho cómico de 90 minutos. El intento se queda berrido: el humor sin matices es indigesto.
‘Qué esperar cuando estás esperando’. Parir con glamour / María Guerra
Esta comedia veraniega ofrece todas las caras posibles del embarazo a través de los rostros de un puñado de estrellas en horas bajas: Cameron Díaz (con unos brazos a lo Terminatrix), Jennifer López (haciendo de madre adoptiva sufridora), Dennis Quaid (de padre abuelo y sin disimular sus arrugas), Anna Kendrik (anegada en lágrimas por un aborto espontáneo)… y de ahí hacía abajo.
Como quien diseña una línea de productos para padres primerizos, ‘Qué puedes esperar cuando estás esperando’ es una película basada en un libro superventas de ayuda al embarazo que ha vendido 35 millones desde 1985. Con tono empalagoso y dispuesta a no dejarse a nadie fuera de la casuística de la nueva maternidad, la comedia avanza entre chistes con fluidos corporales, parejas en crisis y desarreglos hormonales para todos los gustos. El director inglés Kirk Jones ha ido involucionando desde la comedia negra ‘Despertado a Ned’ (1998) hasta las cintas familiares ‘La niñera mágica’ (2005) y ‘Todos están bien’ (2009), para finalmente llegar a esta insulsa ñoñería.
‘Lobos de Arga’. El tren de la bruja, en plan licántropo / María Guerra
Gorka Otxoa (‘Pagafantas’), Carlos Areces (‘Balada triste de trompeta’) y Secun de la Rosa (‘Aída’) son tres pringaos perseguidos por una legión de hombres lobo que despiertan desmadrados al cumplirse un siglo de la maldición que pesa sobre el remoto pueblo gallego de Arga.
El director Juan Martínez Moreno propone un híbrido de comedia ibérica y terror clásico en el que funciona la química entre los actores, pero falla el ritmo y el contenido del guión que se mueve a golpe de gags aislados. A pesar de los esfuerzos de producción, con unos dignos dicántropos -no digitales- primos de Chubacca, Lobos de Arga no consigue ser una película con voz propia. Tiene aroma de película ya vista, ese es su principal lastre.
1 Comentario
Vigo
Habrá que verlas, al menos la primera
Podría alguien decirme de quién es la canción que suena a veces en la script en cuyo estribillo suena algo así como: “all night”).
Ale, mensaje en botella directo al mar.
18 jul 2012 12:07 pm (@Twitter)
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